
La administración Trump exploró en secreto durante los primeros meses de 2026 un acuerdo energético con Cuba que habría transformado radicalmente la relación bilateral: petróleo estadounidense a cambio de la privatización de la empresa estatal CUPET y la salida del poder de Miguel Díaz-Canel, pero dos factores de peso dieron al traste con el proyecto.
Una investigación exclusiva del Miami Herald basada en una fuente con conocimiento directo de las conversaciones señala que, con las reservas cubanas al borde del agotamiento, Washington ofreció una salida: Estados Unidos proveería el petróleo que la isla necesitaba si el gobierno aceptaba privatizar CUPET.
El canal de negociación fue el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», nieto de Raúl Castro, quien se reunió con asesores cercanos al secretario de Estado Marco Rubio en Saint Kitts y Nevis al margen de una cumbre de CARICOM.
La propuesta contemplaba que Cuba pudiera recibir el petróleo que necesitaba de Estados Unidos a cambio de profundas transformaciones en el sector energético, entre ellas la privatización de CUPET o la entrada de inversionistas extranjeros en la empresa.
El acuerdo podría haber aliviado la crisis que enfrenta una población sometida a apagones cada vez más prolongados, pero las reticencias del gobierno cubano y las diferencias políticas que rodearon las conversaciones terminaron frustrando la iniciativa.
El acuerdo presuntamente generó «ondas de choque» por todo el aparato gubernamental cubano, precisamente porque incluía la exigencia de que Díaz-Canel abandonara el cargo.
El presunto acuerdo se enmarcaba en la llamada Doctrina «Donroe» de Trump, que busca ampliar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental, y seguía la lógica del pacto que Washington cerró con el gobierno venezolano encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez para acceder a reservas masivas de petróleo.
Como señal de interés, la administración autorizó en febrero la venta de petróleo estadounidense a entidades privadas cubanas, una apertura que empresas como Vanguard Energy intentaron aprovechar sin éxito, porque el Departamento de Estado negó haber autorizado la operación y las sanciones federales contra CUPET bloquearon el envío.
Las negociaciones naufragaron por dos obstáculos
Hubo dos factores determinantes que impidieron el avance de las negociaciones. Por el lado cubano, Rodríguez Castro dejó claro en privado que, aunque estaba abierto a reformas económicas con la bendición de su abuelo, Washington no podía dictar cómo se gobernaba Cuba: ni la familia Castro abandonaría el poder ni Díaz-Canel sería removido por exigencia externa.
Por el lado estadounidense, la presión política desde Miami fue determinante. Congresistas cubanoamericanos como Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar negaron públicamente que existieran negociaciones formales y advirtieron contra replicar el modelo venezolano, donde el acuerdo Trump-Rodríguez dejó en pie la estructura chavista.
En una audiencia del Congreso celebrada en abril, Salazar fue categórica: «El pueblo cubano merece libertad, no otro acuerdo para mantener el mismo régimen en el poder. Dejé claro: no hay negociaciones con la familia Castro para preservar una dictadura. El futuro de Cuba debe ser decidido por su pueblo, no por una dinastía».
Cualquier acuerdo sobre CUPET habría requerido además resolver las reclamaciones históricas de ExxonMobil por propiedades confiscadas por Fidel Castro, demanda que la Corte Suprema de Estados Unidos permitió que avanzara contra CUPET y CIMEX en junio de 2026, añadiendo otra capa de complejidad jurídica a una negociación que ya había muerto políticamente.
Preguntas Frecuentes sobre el Acuerdo Energético entre EE.UU. y Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál era el objetivo del acuerdo energético propuesto entre EE.UU. y Cuba?
El objetivo del acuerdo era proporcionar petróleo estadounidense a Cuba a cambio de la privatización de CUPET y la salida de Miguel Díaz-Canel del poder. Este pacto habría transformado radicalmente la relación bilateral y ayudado a Cuba a enfrentar su crisis energética. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por ambos gobiernos debido a diferencias políticas y presiones internas.
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¿Por qué fracasó el acuerdo energético entre EE.UU. y Cuba?
El acuerdo fracasó principalmente por dos razones: la negativa de Cuba a aceptar condiciones externas sobre su gobierno y la presión política desde Miami. Raúl Guillermo Rodríguez Castro dejó claro que ni la familia Castro abandonaría el poder ni Díaz-Canel sería removido por exigencia externa. Además, los congresistas cubanoamericanos se opusieron a replicar un modelo similar al venezolano.
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¿Qué papel juega Raúl Guillermo Rodríguez Castro en las negociaciones entre EE.UU. y Cuba?
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", ha sido un interlocutor clave entre Cuba y Estados Unidos. Aunque no tiene un cargo oficial, su influencia proviene de su conexión familiar y su papel en el Ministerio del Interior. Ha participado en varias negociaciones y es visto como un posible canal de comunicación informal con el gobierno estadounidense.
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¿Cómo afecta la situación energética actual a la población cubana?
Cuba enfrenta una grave crisis energética con apagones que superan las 20 horas diarias en algunas regiones. La escasez de combustible ha empeorado las condiciones de vida, provocado malestar social y alimentado protestas. La situación se ha agravado desde que se interrumpieron los suministros de petróleo venezolano y que México detuvo sus envíos por temor a sanciones estadounidenses.
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