
A su corta edad, Leandro Gamboa Pelegrín ha tenido que librar más de una batalla: primero sobrevivió a una descarga eléctrica de más de 30,000 voltios, después de que el papalote que empinaba entrara en contacto con una línea de alta tensión, un accidente que le provocó quemaduras en el 60 % de su cuerpo; luego enfrentó durante casi tres años las graves secuelas que aquellas lesiones dejaron en su piel y su movilidad.
Ahora, con tan solo 11 años, acaba de superar cuatro procedimientos reconstructivos realizados en una misma jornada en Camagüey, en un proceso que avanzó también gracias a una amplia movilización solidaria de cubanos dentro y fuera de la isla, que ayudaron a dar visibilidad al caso y aportaron recursos, insumos, transporte y apoyo para su recuperación.
Radio Cadena Agramonte informó este martes que la intervención estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario del Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña y del Hospital Clínico Quirúrgico Docente Manuel Ascunce Domenech, ambos de Camagüey.
Según la publicación, el menor fue operado para tratar las secuelas de las severas quemaduras provocadas por una descarga eléctrica y ya recibió el alta médica para continuar su recuperación.
Pero la llegada de Leandro al quirófano estuvo precedida por semanas de gestiones y solidaridad ciudadanas que no aparecen reflejadas en la información institucional.
El periodista y activista Guillermo Rodríguez Sánchez, quien junto al médico Verona Bonce y una comunidad de seguidores dio visibilidad al caso, aseguró que la madre del niño llevaba meses intentando encontrar una solución para las secuelas que arrastraba su hijo.
En una transmisión en directo en Facebook, Rodríguez afirmó este martes que la madre llevaba alrededor de seis meses intentando contactarlo a él y a Bonce antes de que decidieran asumir el caso y comenzar a movilizar ayuda.
El activista diferenció claramente aquella etapa de la atención inicial que recibió Leandro después del accidente.
Reconoció que los especialistas de Ciego de Ávila hicieron un trabajo decisivo para salvarle la vida y atender las quemaduras durante las primeras semanas.
«Gracias a un milagro divino y a las manos de ellos, salvaron a ese niño», afirmó, al tiempo que destacó también el trabajo reciente de los equipos quirúrgicos de Camagüey.
Sus críticas se dirigen al período posterior: después de superar la fase más grave, Leandro pasó cerca de tres años con importantes secuelas mientras su madre intentaba conseguir que recibiera nuevas intervenciones y una rehabilitación adecuada.
El activista sostiene que durante ese tiempo el menor acudió a consultas sin que se resolvieran los problemas provocados por la retracción de la piel, que se fueron agravando a medida que crecía.
Según explicó, las cicatrices habían provocado una fuerte tensión en el cuello de Leandro y también afectaciones en la zona inguinal que dificultaban su movilidad.
La intervención realizada ahora en Camagüey terminó incluyendo cuatro procedimientos quirúrgicos en una misma jornada: dos en ambos lados del cuello y otros dos destinados a liberar tejido retraído en la parte inferior del cuerpo.
Rodríguez aseguró que las operaciones dejaron aproximadamente 90 puntos de sutura, unos 60 en el cuello y otros 30 en la zona inguinal.
También señaló que el menor evolucionó sin infección ni complicaciones inmediatas y sorprendió al personal por su resistencia durante las curas posteriores.
«La resiliencia de Leandro es sobrenatural», había expresado el activista al describir la forma en que el niño afrontó los procedimientos y el período posoperatorio.
Uno de los especialistas que participó en la intervención fue el cirujano caumatólogo Orlando Gazmuri.
Días antes de la operación, Rodríguez había explicado que servicios de caumatología de Las Tunas, Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo y La Habana también se habían ofrecido para atender al menor.
Finalmente, la madre escogió Camagüey: «La decisión de operarlo en Camagüey fue de quien tenía que ser, la mamá de Leandro», explicó entonces el activista que dedicó varias publicaciones de seguimiento de este caso.
La movilización alrededor del caso incluyó además una importante ayuda material. En su transmisión más reciente, el activista aseguró que compró y envió desde México unos 800 dólares en insumos médicos para la operación y las etapas posteriores de recuperación.
Entre esos recursos mencionó pomadas, gasas, antibióticos, collarines, bandas especiales y otros materiales destinados a las curas.
Según explicó, parte de lo enviado para el procedimiento finalmente no tuvo que utilizarse porque el hospital contaba con materiales, por lo que quedó disponible para el tratamiento posterior del menor.
Los desplazamientos de Leandro desde Santana, en Ciego de Ávila, hasta Camagüey fueron cubiertos gracias a la solidaridad de un antiguo vecino del niño que actualmente reside en Estados Unidos y pagó, de manera anónima, un automóvil particular con aire acondicionado para trasladarlo tanto a la consulta como posteriormente al ingreso.
La red de ayuda siguió activa después de la operación: una mujer ofreció gratuitamente su vivienda en Camagüey para que Leandro y su madre permanezcan allí durante unos 15 o 20 días, o el tiempo necesario, mientras continúan las curas y se espera el retiro de los puntos.
Rodríguez había señalado además que más de 10 personas ofrecieron viviendas para alojarlos y que otras pusieron automóviles, bicicletas y triciclos eléctricos a disposición de la familia para cualquier necesidad, mostrando así algo que el activista ha señalado en otras ocasiones, que las acciones que él logra realizar son gracias a una gran comunidad de cubanos solidarios.
Rodríguez rechazó atribuirse personalmente el mérito de esa movilización: «Yo he tenido la suerte de ser el catalizador, la conexión, vamos a decir, el coordinador», afirmó durante la directa, insistiendo en que detrás del caso hay numerosas personas que han aportado desde Cuba y el extranjero.
Su cuestionamiento surgió después de que varias publicaciones institucionales y de la prensa oficial presentaran la operación como resultado solamente de una coordinación sostenida del sistema de salud, cuando la realidad escondida por el régimen es que también fue gracias a muchas personas solidarias.
Al mismo tiempo, dejó fuera de sus críticas a los especialistas que realizaron la operación y reconoció expresamente su trabajo.
«Agradezco infinitamente a los médicos porque lo que han hecho con este niño y que cuatro operaciones el mismo día y que no haya habido ninguna complicación, eso es un logro sin duda superlativo», afirmó.
El caso de Leandro había trascendido públicamente en enero de 2024, cuando se conoció que especialistas de Ciego de Ávila habían conseguido salvarle la vida tras sufrir quemaduras en el 60 % de su cuerpo.
En aquel momento fue identificado como Leandro Daniel Gamboa Pelegrín, entonces de ocho años, y se informó que había ingresado el 16 de diciembre de 2023 en el Hospital Provincial General Docente Dr. Antonio Luaces Iraola, de Ciego de Ávila.
Inicialmente, permaneció varias horas en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos hasta alcanzar estabilidad hemodinámica. Luego, necesitó atención multidisciplinaria para tratar las graves lesiones.
El Hospital Frank País, de La Habana, envió cobertura temporal de piel para las zonas afectadas, mientras que su propia madre donó piel para realizarle un homoinjerto.
Casi tres años después, la historia vuelve a colocar en primer plano, antes que cualquier otra cosa, la capacidad de resistencia de un niño que primero sobrevivió a una lesión extremadamente grave, después aprendió a vivir con sus consecuencias y ahora acaba de soportar cuatro procedimientos destinados a recuperar parte de la movilidad perdida y mejorar su calidad de vida.
Sin embargo, el proceso todavía no termina. Rodríguez aseguró que Leandro necesitará fisioterapia, seguimiento especializado y posiblemente nuevas intervenciones a medida que continúe creciendo.
Por ahora permanece en Camagüey junto a su madre, recuperándose de las operaciones con seguimiento médico y respaldado también por una red de solidaridad que ayudó a sacar su historia del anonimato y continúa sosteniendo muchas de las necesidades de su recuperación cotidiana.
Preguntas frecuentes sobre la cirugía reconstructiva de Leandro Gamboa Pelegrín y el sistema de salud en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Quién es Leandro Gamboa Pelegrín?
Leandro Gamboa Pelegrín es un niño de Ciego de Ávila que sufrió graves quemaduras tras una descarga eléctrica, afectando el 60% de su cuerpo.
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¿Qué tipo de cirugía recibió Leandro Gamboa en Camagüey?
Leandro Gamboa recibió una compleja cirugía reconstructiva para tratar las secuelas de las quemaduras sufridas por una descarga eléctrica.
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¿Cómo ha sido el proceso de recuperación de Leandro?
Tras la cirugía reconstructiva, Leandro ha sido dado de alta y continúa su recuperación después de un largo camino de tratamientos desde finales de 2023.
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¿Qué desafíos enfrenta el sistema de salud cubano en el manejo de casos de quemaduras?
El sistema de salud cubano enfrenta múltiples desafíos, como la falta de insumos médicos y el deterioro de la infraestructura, lo que complica la atención a pacientes con quemaduras severas y otras condiciones críticas.
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¿Cómo impacta la crisis energética en la atención médica en Cuba?
La crisis energética en Cuba provoca apagones prolongados, afectando la atención médica al limitar el funcionamiento de equipos esenciales y la disponibilidad de servicios en hospitales, lo que agrava la situación de pacientes críticos.
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