
La Junta de Libertad Condicional de California adelantó las próximas audiencias de Erik y Lyle Menéndez, quienes podrían comparecer ante ese organismo en febrero de 2027, más de un año antes de la fecha que tenían prevista, según informó Telemundo.
De acuerdo con esa información, la audiencia de Lyle estaría tentativamante fijada para el 23 de febrero de 2027, mientras que la de Erik se celebraría al día siguiente, el 24 de febrero. Otras fuentes como AP y USA Today sitúan las comparecencias en marzo de 2027, sin una fecha exacta confirmada. En cualquier caso, todas las fechas son tentativas.
Sin este adelanto, los hermanos no habrían podido solicitar una nueva revisión hasta agosto de 2028, cuando se cumplen tres años de la negativa que recibieron en sus primeras audiencias.
La Junta aprobó el adelanto mediante un proceso de revisión administrativa amparado en la Proposición 9, también conocida como la Ley de Marsy, aprobada en 2008. Esa norma permite acortar los plazos entre audiencias cuando «hay un cambio en las circunstancias o nueva información que indique que la persona podría ser elegible para la libertad condicional».
Un factor clave fue que ambos hermanos recibieron una evaluación de riesgo moderado, condición que los hace elegibles para este tipo de revisión un año después de su audiencia.
La familia de los hermanos reaccionó con gratitud a la decisión. «Estamos increíblemente orgullosos de los hombres en los que se han convertido y profundamente agradecidos con la Junta de Libertad Condicional por reconocer sus esfuerzos y permitirles adelantar su audiencia de libertad condicional», señaló en un comunicado emitido esta semana.
Erik, de 55 años, y Lyle, de 58, cumplen condena en el Centro Correccional Richard J. Donovan, en San Diego. Ambos fueron declarados culpables de asesinar a sus padres, José y Kitty Menéndez, en agosto de 1989 en su mansión de Beverly Hills, y condenados en 1996 a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El punto de inflexión que abrió la puerta a su eventual liberación llegó en mayo de 2025, cuando un juez de Los Ángeles los resentenció a 50 años a cadena perpetua. La nueva pena los hizo automáticamente elegibles para solicitar libertad condicional bajo la ley de delincuentes juveniles de California, dado que tenían menos de 26 años cuando ocurrieron los crímenes.
Sin embargo, en sus primeras audiencias ante la Junta —celebradas el 21 y 22 de agosto de 2025— ambos recibieron una negativa de tres años, el período de denegación más corto que permite la ley californiana. Entre los factores que pesaron en esa decisión figuraron infracciones disciplinarias en prisión, como el uso no autorizado de teléfonos celulares y, en el caso de Erik, presuntos vínculos con una pandilla carcelaria, según CNN en Español.
El caso es uno de los procesos judiciales más mediáticos de la historia de Estados Unidos. La defensa siempre sostuvo que los hermanos actuaron tras años de abuso físico y psicológico por parte de su padre; la fiscalía argumentó que el móvil fue la herencia familiar, estimada en 13 millones de dólares. José Menéndez, el padre asesinado, había nacido en La Habana en 1944 y emigró a Estados Unidos siendo adolescente, tras la llegada de Fidel Castro al poder.
El interés público por el caso se reavivó en 2024 con el estreno de la serie de Netflix «Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez», lo que impulsó una revisión de la condena por parte de la fiscalía de Los Ángeles que derivó en la nueva sentencia de mayo de 2025.
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