
María Corina Machado, la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, anunció este sábado que regresará a Venezuela de forma inminente, en una entrevista exclusiva con The Wall Street Journal en la que aseguró que ya no puede seguir dirigiendo el proceso de transición democrática desde el exterior.
«Es tiempo de regresar. No puedo liderar un proceso desde el exterior si nuestra gente está sufriendo», declaró.
Machado lleva más de ocho meses fuera del país, radicada en Ciudad de Panamá desde que escapó clandestinamente de Venezuela en diciembre de 2025 —en lancha hacia Curazao y luego en avión privado hacia Oslo— para recibir el Nobel de la Paz. Desde entonces ha intentado volver en varias ocasiones sin lograrlo.
El anuncio llega en un momento de alta tensión política. Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, la administración Trump optó por mantener a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, con quien firmó a finales de agosto un acuerdo petrolero que otorga a la empresa estadounidense NABEP derechos sobre 17 campos con aproximadamente 65,000 millones de barriles de reservas.
Trump elogió públicamente a Rodríguez: «Nos estamos llevando muy bien con el gobierno. Delcy, como saben, está haciendo un muy, muy buen trabajo, muy respetada». Machado respondió con cautela pero sin ambigüedades: «Hay quienes dicen que fue el mayor acuerdo jamás hecho. Veamos qué pasa».
Sobre el gobierno interino, la opositora fue categórica: «Delcy Rodríguez es el caos. Eso es lo que representan. Así es como se sostuvieron. Han traído pobreza, terror y han forzado a un tercio de la población venezolana a huir».
El acuerdo petrolero generó un amplio malestar entre los venezolanos. Según una encuesta de AtlasIntel publicada por Bloomberg Línea a comienzos de septiembre, el 47% de los encuestados considera que el gobierno interino no tenía legitimidad para negociar contratos de largo plazo sobre recursos naturales, mientras que el 38% se opone al pacto y solo el 35% lo respalda.
Sectores de la Casa Blanca temen que el regreso de Machado desestabilice ese acuerdo y las negociaciones en curso. En julio, Washington habría bloqueado activamente su retorno tras los terremotos del 24 de junio —que dejaron más de 3,800 muertos— y en septiembre le pidió que visitara Washington antes de volver a Venezuela, petición que la opositora no ha acatado públicamente.
Machado rechaza la narrativa de que su presencia sería desestabilizadora. «Mi regreso no es un desafío, es una contribución al proceso. No hay nadie que tenga más interés que nosotros en que este proceso sea exitoso y avance de manera constante», afirmó.
Sobre sus vínculos con la administración estadounidense, señaló: «Tengo buenas relaciones. Hemos estado en contacto. Nunca entraré en los detalles de conversaciones privadas, pero ciertamente entienden las razones por las que creo que soy muy, muy útil para este proceso».
La opositora dijo tener fe en el plan de tres fases del secretario de Estado Marco Rubio —estabilización, recuperación económica y transición democrática— pero advirtió que los tiempos deben cumplirse. «La gente no está demandando resultados, y la manera de contener todas estas tensiones es fijar una fecha en la que la gente sepa que el cambio político llegará», sostuvo.
Una vez en Venezuela, Machado planea recorrer el país de punta a punta para reunirse con comunidades locales y organizar «miles, decenas de miles de debates públicos y asambleas» que impulsen la transición. Señaló que más del 85% de la población vive en pobreza y que la crisis se ha agravado tras el terremoto de junio.
Su familia, incluidos sus hijos a quienes no había visto en dos años mientras permanecía escondida dentro de Venezuela, respalda la decisión. «Creo que este es el primer momento en que toda mi familia entiende y apoya absolutamente esta decisión. ¿Sabes por qué? Porque yo también quiero volver. Como todos nosotros, todos mis hijos, necesitamos volver», concluyó.
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