Luis Manuel Otero Alcántara pisó tierra libre este sábado al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami, poniendo fin a cinco años de prisión en Cuba bajo una condición impuesta por el régimen: abandonar la isla de forma definitiva y no regresar jamás.
Activistas, periodistas, amigos y miembros del exilio cubano aguardaban su llegada con abrazos y muestras de emoción, celebrando la libertad de uno de los fundadores del Movimiento San Isidro y una de las figuras más emblemática del arte contestatario en la isla.
Su recibimiento transcurrió entre aplausos, las notas del Himno Nacional y gritos de «Patria y Vida».
La jornada estuvo marcada por la tensión hasta el último instante. La Seguridad del Estado no trasladó a Otero al aeropuerto José Martí hasta que se confirmó la salida del avión, vuelo que salió con varias horas de retraso.
«La Seguridad del Estado mantuvo a Luis Manuel sin llevarlo al aeropuerto hasta el último minuto. Aunque el vuelo estaba retrasado, ellos no lo quisieron llevar hasta el momento en que se confirmó la fecha de salida. Y en ese momento lo llevaron directo al avión, ni siquiera lo pasaron por los controles normales», comentaron desde una transmisión en vivo a través de la cuenta de la activista Anamely Ramos, que ha seguido de cerca este caso.
La espera fue angustiante para quienes lo aguardaban. «Todo ha sido hasta el último minuto muy estresante. Hemos estado hasta el último minuto esperando qué es lo que iban a hacer», dijeron durante el video en vivo.
«Muchos de sus amigos llevan más de cinco años sin verlo y es muy frustrante que haya tenido que pasar estos cinco años en prisión para nosotros también, porque nuestro objetivo siempre fue que estuviera libre. Porque tenía que estar libre», se informó en la transmisión en vivo.
Entre quienes acudieron a recibirlo estuvieron el opositor José Daniel Ferrer y el rapero Eliécer Márquez Duany, conocido como El Funky, además de representantes de numerosos medios internacionales.
La periodista Mónica Baró, presente en el recibimiento, describió así el ánimo del artista antes de que saliera por la puerta: «Se le vio muy contento y sonriente a su llegada. Seguramente estará muy feliz cuando vea a todas las personas que lo están esperando».
Tras pasar por el control de inmigración en Miami, el plan era trasladarse a la Ermita de la Caridad, donde Otero quería realizar un acto de agradecimiento ante la comunidad cubana, previsto a partir de las 6:30 de la tarde.
Otero Alcántara fue arrestado el 11 de julio de 2021 cuando intentaba sumarse a las protestas del 11J y condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión por los delitos de «ultraje a los símbolos de la patria», «desacato» y «desórdenes públicos».
Cumplió su condena en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa, donde protagonizó múltiples huelgas de hambre y denunció amenazas de muerte de agentes de la Seguridad del Estado.
También sufrió un deterioro de su salud y, según activistas, no recibió atención médica adecuada. El régimen no le concedió la libertad anticipada ni lo incluyó en los procesos de excarcelación anunciados durante su encarcelamiento.
El 7 de julio, dos días antes del vencimiento oficial de su condena, agentes de la Seguridad del Estado lo sacaron de la prisión de Guanajay y mantuvieron oculto su paradero hasta su salida de Cuba.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron el caso como una desaparición forzada.
El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU activó la Acción Urgente AU Núm. 2357/2026 y fijó el 25 de julio como plazo para que el Estado cubano presentara un informe oficial sobre su paradero.
Finalmente, este viernes personas allegadas al artista anunciaron que había sido aprobada su solicitud de parole humanitario para ingresar a Estados Unidos, donde llegó este sábado.
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