
Paolo Titolo, fotoperiodista italiano y esposo de Mariela Castro, hija de Raúl Castro, adquirió tres inmuebles en zonas turísticas de Barcelona entre 2015 y 2019, mientras el pueblo cubano atravesaba una de las peores crisis económicas y sociales de su historia, según una investigación exclusiva de El Confidencial publicada este viernes.
La primera compra fue un piso de más de 155 metros cuadrados en el barrio del Eixample, adquirido en marzo de 2015, cuyo valor de mercado actual se estima entre 950,000 y 1,250,000 euros, según el portal Idealista, que sitúa el precio por metro cuadrado en esa zona por encima de los 6,600 euros.
Dos años después, Titolo sumó un apartamento de 32 metros cuadrados en la Barceloneta, valorado entre 160,000 y 210,000 euros, y en 2019 completó el trío con otro apartamento de igual superficie en la calle Viladomat, en un edificio vinculado al alquiler turístico, con un precio estimado de entre 180,000 y 220,000 euros.
El valor conjunto de las tres propiedades podría superar el millón y medio de euros, una fortuna inaccesible para cualquier ciudadano cubano común en un país donde los apagones llegan a durar veinte horas diarias y escasean los alimentos y los medicamentos.
Las operaciones se realizaron precisamente durante la alcaldía de Ada Colau, quien había convertido la lucha contra los pisos turísticos en la principal bandera de su gestión municipal, lo que añade una capa de ironía política al caso.
Titolo no es un simple cónyuge de la familia Castro: durante casi dos décadas fue el director general en Cuba del grupo empresarial Amorim, propiedad de Américo Ferreira de Amorim, el hombre más rico de Portugal y amigo personal de Fidel y Raúl Castro desde los años sesenta del siglo pasado. Según un empresario citado por El Confidencial, «el empresario ponía el dinero, enviaba seis o siete millones de euros y él decidía cómo se invertía».
Ese nombramiento no fue casual. En 2006, durante una gira de Raúl Castro por Portugal, el entonces jefe del régimen le pidió a Ferreira que pusiera la representación del grupo en manos de alguien de confianza, y así Titolo desplazó al veterano ejecutivo José Guimaraes para ocupar el cargo.
En Barcelona, el yerno del dictador tocó puertas de empresarios y círculos económicos de élite, ofreciendo sus contactos políticos como moneda de cambio para facilitar inversiones en La Habana. «Por algo era el yerno del jefe», señala la investigación. Entre sus intentos fallidos figuró la representación de Nissan en Cuba, que no prosperó porque un multimillonario mexicano retuvo el contrato.
El diario Las Américas sitúa a Titolo entre los hombres más ricos de la isla. Sus hijos participan en negocios de importación de hidrocarburos, y su hija Lisa Titolo Castro regenta la Mipyme Gaia Mercado en El Vedado, dedicada a la importación de carne y la venta de alimentos.
El entramado de negocios inmobiliarios alcanza también a Vilma Rodríguez Castro, hermana de «El Cangrejo» y nieta de Raúl Castro. CiberCuba documentó en 2019 que alquilaba a través de Airbnb una mansión de lujo en Miramar, La Habana, bajo el nombre «Casa Vida Luxury Holidays», por hasta 650 dólares la noche.
El inmueble, con cuatro habitaciones, cinco baños y medio y jacuzzi, podía generar entre 6,000 y 10,000 dólares mensuales. Tras las sanciones estadounidenses contra la familia Castro, el perfil de la propiedad cambió el nombre de la anfitriona de «Vilma» a «Anabel» y la residencia declarada de Panamá a España; posteriormente, en 2020, la mansión fue incluida por Estados Unidos entre los alojamientos de Cuba prohibidos para sus ciudadanos.
El caso encaja en un patrón más amplio de enriquecimiento de la élite castrista. Sandro Castro, nieto de Fidel, es propietario de bares en La Habana. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo» y nieto de Raúl Castro, fue vinculado por The New York Times con una red de tráfico de personas en México, aunque sin imputación formal.
La administración Trump ha intensificado la presión sobre esta élite: en junio de 2026 sancionó a Miguel Díaz-Canel y al entorno familiar de Raúl Castro, y en septiembre impuso nuevas sanciones al círculo del exdictador, incluyendo a su nieto Fidel Ernesto Castro Calis y al Banco Exterior de Cuba.
Una fuente conocedora del entramado empresarial cubano lo resume sin ambages: «Paolo es el clásico representante de la nueva clase rica cubana. El último paquete de 147 leyes aprobadas para abrir el mercado cubano es sólo una estrategia para blanquear a la élite, formada por hijos y familiares de militares que controlan las grandes corporaciones de la isla».
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