Denuncian fuegos artificiales atribuidos al nieto de Raúl Castro mientras Cuba sufre apagones

Imágenes de los fuegos artificiales denunciados Foto © Captura de video Facebook / La Tijera News

Una publicación de La Tijera News denunció en redes sociales una supuesta fiesta privada atribuida a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», nieto de Raúl Castro, en medio de los apagones, la escasez y la crisis económica que golpean a millones de cubanos.

Según la publicación, la celebración habría tenido lugar en «Casa de Soles», en la zona de 81, Playa, La Habana, e incluyó fuegos artificiales, música en vivo con orquesta y un despliegue de lujos. El post asegura que el festejo era por el cumpleaños de la novia de Rodríguez Castro, aunque CiberCuba no ha podido verificar de forma independiente ese dato, ni confirmar la fecha exacta del evento.

La denuncia se viralizó rápidamente entre cubanos dentro y fuera de la isla. En los comentarios a la publicación, varios usuarios dijeron haber escuchado o visto los fuegos artificiales desde zonas cercanas de Playa y Santa Fe, e incluso algunos ubicaron la celebración en el área de La Marina.

Esos testimonios no constituyen una verificación independiente, pero reflejan cómo la denuncia fue asumida por numerosos internautas como una escena reconocible dentro del mapa de privilegios de la élite cubana.

«Mientras Cuba sufre apagones», señaló La Tijera News al atribuir la fiesta al nieto de Raúl Castro. La frase resumió el tono de la indignación: mientras millones de cubanos viven pendientes de los apagones, la comida, el transporte y los precios, la familia vinculada al poder vuelve a aparecer asociada a celebraciones privadas, seguridad, música en vivo y fuegos artificiales.

Una zona marcada por rumores de élite y negocios privados

La ubicación señalada por la publicación añade otra capa de lectura. La zona de Playa, Santa Fe y los canales de la Marina Hemingway ha aparecido antes en denuncias y reportes sobre restaurantes, negocios privados y espacios frecuentados por figuras vinculadas a las familias del poder.

En septiembre de 2024, CiberCuba reportó una presunta intervención en el paladar «El Laurel», ubicado junto a los canales de la exclusiva Marina Hemingway. Aquella información también partía de imágenes y versiones no confirmadas publicadas en redes sociales, y apuntaba a una disputa alrededor del local, sus antiguos operadores y nuevos actores económicos.

Lo relevante para esta historia no es tanto aquel incidente en sí, sino el rumor que lo rodeaba: versiones difundidas entonces aseguraban que «El Laurel» habría sido manejado durante años por presuntos testaferros de «El Cangrejo».

CiberCuba no pudo confirmar esas acusaciones, pero las recogió como parte de un entramado de señalamientos sobre negocios, privilegios y zonas de influencia asociadas a la élite castrista.

Ahora, la denuncia de La Tijera vuelve a colocar el foco sobre esa misma franja geográfica de Playa y La Marina. No hay elementos suficientes para afirmar que se trate de la misma propiedad ni de una estructura empresarial conectada, pero la coincidencia territorial alimenta una hipótesis que circula entre muchos cubanos: la existencia de un circuito de mansiones, paladares, celebraciones privadas y negocios reservados para los herederos del poder, mientras el resto del país sobrevive entre apagones y carencias.

El historial de lujos de «El Cangrejo»

Raúl Guillermo Rodríguez Castro se ha convertido en una de las figuras más observadas del entorno familiar de Raúl Castro. Aunque no ocupa un cargo formal de primer nivel en el gobierno cubano, ha sido identificado como coronel del Ministerio del Interior y jefe de la seguridad personal de su abuelo.

CiberCuba ha documentado en varias ocasiones el contraste entre la imagen pública de «El Cangrejo» y la situación de la mayoría de los cubanos. En julio, su aparición con ropa y accesorios de marcas de lujo provocó indignación, especialmente después de declarar que le dolía que los cubanos no pudieran vivir como él.

Antes, Rodríguez Castro ya había sido vinculado a fiestas, hoteles exclusivos y ambientes de alto consumo en Cuba. También su entorno familiar ha sido señalado por negocios de lujo. En 2019, CiberCuba reveló que Vilma Rodríguez Castro, hermana de «El Cangrejo» y nieta de Raúl Castro, alquilaba una mansión en Miramar a través de Airbnb bajo el nombre «Casa Vida Luxury Holidays», por hasta 650 dólares la noche.

Ese patrón se repite en otros miembros de la familia Castro. Sandro Castro, nieto del dictador Fidel Castro, ha sido objeto de críticas por exhibir fiestas, autos, bares y espacios de ocio inaccesibles para la mayoría de los cubanos. En 2023, fue visto junto a su novia en el propio paladar «El Laurel», un restaurante costoso ubicado en la zona de Santa Fe.

Sanciones, omisiones y preguntas abiertas

La vida de privilegios atribuida a los herederos del castrismo contrasta con la creciente presión de Estados Unidos sobre figuras del régimen cubano, familiares de la cúpula y entidades controladas por el aparato militar y de seguridad.

En los últimos meses, Washington ha sancionado a Miguel Díaz-Canel, Lis Cuesta Peraza, Alejandro Castro Espín, Raúl Alejandro Castro Calis, Fidel Ernesto Castro Calis, así como a entidades vinculadas al poder económico y militar del régimen.

Sin embargo, Raúl Guillermo Rodríguez Castro no ha sido incluido hasta ahora en esas rondas de sanciones, una ausencia que ha generado interrogantes dentro y fuera de Cuba.

CiberCuba ha reportado que esa omisión podría responder a cálculos políticos, canales informales de interlocución o estrategias de presión selectiva, aunque no existe una explicación pública definitiva.

En cualquier caso, la figura de «El Cangrejo» sigue creciendo como símbolo de una sucesión no institucional, tejida entre apellidos, negocios, seguridad, contactos internacionales y rumores de poder real.

Una denuncia sin confirmar, pero políticamente reveladora

CiberCuba no ha podido confirmar de manera independiente la autenticidad completa de la denuncia de La Tijera News, el lugar exacto de la celebración, la identidad de todos los participantes ni el motivo real de la fiesta.

Tampoco está verificado que el evento estuviera relacionado con el cumpleaños de Sheila Mariño, modelo cubana vinculada sentimentalmente a Rodríguez Castro en publicaciones de prensa y redes sociales.

Pero incluso con esas cautelas, la publicación expone un malestar profundo: la percepción de que la élite castrista vive en una realidad paralela, rodeada de privilegios, mientras exige al pueblo sacrificio, disciplina y «resistencia».

La supuesta escena de fuegos artificiales en Playa no prueba por sí sola una estructura de negocios ni una conexión directa con otros incidentes previos en la zona. Sin embargo, encaja en el imaginario que muchos cubanos han construido a partir de años de denuncias, filtraciones y reportes sobre los herederos del poder: mansiones, paladares, hoteles, marcas de lujo, fiestas privadas y una vida completamente ajena a la del cubano común.

En un país donde un apagón puede paralizar una ciudad, una lluvia de fuegos artificiales atribuida al nieto de Raúl Castro basta para encender otra vez la indignación.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.

Sigue leyendo 👇

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada