
El decimista cubano Irán Caballero, radicado en Miami, publicó este viernes en su perfil de Facebook una décima dedicada a Anna Bensi —Ana Sofía Benítez Silvente, 21 años— un día después de que el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este la condenara junto a su madre a dos años de limitación de libertad.
Caballero aclaró que el poema lo había escrito con anterioridad, pero que ese día «merece ser publicada». La décima retrata a la joven como símbolo de resistencia y la compara con Mariana Grajales, heroína de la independencia cubana conocida como «Madre de la Patria», al escribir: «Como si hubiera mariana / Sin patria, pero sin amo / Reencarnando en su reclamo / Por la libertad cubana».
El poema completo la describe como «niña de ovarios de acero / Que le tiene el hormiguero / Revuelto a la tiranía / Ejemplo de valentía / Y de dignidad humana». La referencia a Mariana Grajales Coello —nacida el 12 de julio de 1815 en Santiago de Cuba y madre de Antonio Maceo— dota a la composición de una dimensión histórica y patriótica que el exilio cubano ha sabido leer con claridad.
La décima de Caballero se suma a la publicada el viernes por el poeta y repentista Juan Carlos García Guridi, quien también dedicó una composición al caso con el verso: «No puede la dignidad / caer en un letargo gris». García Guridi había escrito previamente, en septiembre, el poema «Sin más partido» en defensa del preso político José Gabriel Barrenechea, lo que muestra una cadena de respuestas poéticas desde el exilio y la isla ante la represión del régimen.
El caso que motivó ambas décimas se originó en marzo de este año, cuando el suboficial del MININT Yoel Leodán Rabaza Ramos acudió al domicilio de Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente Laffita, en Alamar para entregar una citación de la Seguridad del Estado. Madre e hija grabaron el encuentro y difundieron las imágenes en redes sociales. El agente llegó a exigir, según reveló la propia Anna Bensi, «un video de disculpa pública para recuperar su moral».
Tras ser instruidas de cargos el 25 de marzo y sometidas a reclusión domiciliaria, la causa fue archivada y luego reabierta en julio tras una querella presentada por el propio agente. El juicio del 1 de octubre fue presidido por la jueza Zamira Marrero Morgado —señalada por activistas por haber integrado tribunales que juzgaron a manifestantes del 11 de julio de 2021— y concluyó con una condena bajo el artículo 393 del Código Penal, que tipifica los «actos contra la intimidad personal y familiar».
La organización Cubalex advirtió que esa norma protege la vida privada de personas, no la actuación oficial de agentes del Estado.
Al conocer el veredicto, Anna Bensi declaró a las puertas del tribunal: «Nos declararon culpables a mi mamá y a mí por el delito que se nos estaba imputando, supuesto delito». Añadió: «ninguno de nosotros somos criminales». Solo un testigo de la defensa pudo entrar al juicio; el pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora y el activista David Espinosa Martínez fueron detenidos cuando intentaban acudir.
La condena desató una amplia ola de solidaridad internacional. Los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez exigieron la liberación incondicional de ambas. Salazar calificó el proceso como «un acto desesperado de una dictadura moribunda que intenta intimidar y silenciar al pueblo cubano».
La Embajada de Estados Unidos en La Habana resumió su posición con la frase «Pensar diferente no es un crimen», mientras que el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, escribió en X que «la cobardía del régimen cubano no conoce límites».
La décima —forma poética de diez versos octosílabos profundamente arraigada en la cultura popular cubana— se convierte así en un instrumento de denuncia que el exilio emplea para mantener viva la memoria de quienes el régimen intenta silenciar.
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