Una cubana residente en la isla expresó su indignación por la condena impuesta a la influencer Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como «Anna Bensi», de 21 años, y a su madre, Caridad Silvente Laffita, sentenciadas el 1 de octubre a dos años de limitación de libertad por grabar y difundir en redes sociales la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda.
Aliennis Venega, quien se presenta como una «cubana de a pie» y asegura mantenerse al margen de la política, publicó un video en Facebook en el que reaccionó a la condena, que ha provocado críticas dentro y fuera de Cuba.
«Es terrible lo que está pasando. Verdaderamente es horrible lo que está pasando», afirmó Venega en la grabación.
La cubana cuestionó abiertamente las restricciones a la libertad de expresión en la isla.
«El cubano no tiene voz ni voto, el cubano no puede decir lo que piensa, el cubano tiene que callarse y pujar, porque así es como ellos quieren que uno esté», denunció.
También aseguró que quienes deciden expresarse públicamente terminan siendo objeto de represalias.
«El que sale a hablar la verdad, incluso sin ofender, es agazapado, es asediado, es tratado como bandido», señaló.
El Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este declaró culpables a Anna Bensi y a su madre del delito de «actos contra la intimidad personal y familiar», previsto en el artículo 393 del Código Penal cubano.
La causa se originó después de que ambas grabaran y difundieran en marzo la visita del suboficial del MININT Yoel Leodán Rabaza Ramos, quien acudió, vestido de civil y en chancletas, a su vivienda en Alamar, La Habana, para entregarles una citación de la Seguridad del Estado.
Antes del juicio, celebrado a puertas cerradas, Anna Bensi resumió su postura con una frase: «No es un arma, es un teléfono». Tras conocer la sentencia, aseguró que se sintió «amarrada» durante todo el proceso.
La organización de derechos humanos Cubalex cuestionó la aplicación del artículo 393 y argumentó que esa norma protege la intimidad privada, pero no debería impedir que los ciudadanos documenten la actuación de funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones.
El día del juicio también fue arrestado el pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo», cuando se dirigía al tribunal para mostrar su apoyo a Bensi. En otro punto de la ciudad, los agentes de la Seguridad del Estado y la policía detuvieron al activista cristiano David Espinosa Martínez.
Venega hizo referencia a esos arrestos en su mensaje.
«Ese pastor que fue también arrestado sin razón, sin un motivo, sin una explicación. Toda esa injusticia verdaderamente nos tiene a todos», afirmó.
La condena también provocó reacciones en Estados Unidos. El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, la calificó de «cobardía del régimen cubano», mientras los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez reclamaron la libertad incondicional de ambas mujeres.
Venega cerró su intervención con una frase que resumió el sentido de su denuncia:
«No soy política, no me meto en la política. Pero lo que es malo es malo, lo que es sucio es sucio, lo que es injusto es injusto».
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