
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos emitió esta madrugada el más reciente boletín de vigilancia sobre una perturbación tropical en el suroeste del Golfo de América que tiene una probabilidad de formación del 50% en los próximos siete días.
El aviso describe el sistema como una «vaguada superficial de baja presión» desarrollada a lo largo de la costa de México, en el suroeste del Golfo.
Según el organismo, «aunque se espera que las condiciones ambientales sean solo marginalmente favorables, es posible un desarrollo gradual de este sistema y podría formarse una depresión tropical para la segunda mitad de esta semana».
El NHC añade que el sistema se desplazaría inicialmente «hacia el este antes de girar hacia el norte», una evolución que se mantendrá bajo vigilancia durante los próximos días.
Por el momento, el NHC no señala una amenaza ciclónica inmediata para Cuba o Florida, aunque el potencial de desarrollo aumentará a medida que avance la semana.
La «probabilidad de formación en 48 horas» es de apenas 10%, calificada como baja, mientras que la «probabilidad de formación en siete días» asciende al 50%, considerada media.
Por el momento no existe una depresión tropical formada y, por tanto, tampoco un cono oficial de trayectoria.
El boletín del NHC no establece en esta fase un escenario concreto de impacto sobre Cuba o Florida, por lo que habrá que esperar a la evolución del sistema y a las próximas actualizaciones.
El meteorólogo Bryan Norcross, de Fox Weather, analizó el sistema este domingo y destacó la elevada incertidumbre existente.
Los modelos mostraban una señal poco definida sobre su posible desarrollo y trayectoria, mientras que los vientos en niveles altos sobre el norte del Golfo serían «extremadamente hostiles» para su organización.
Norcross consideró más probable que el fenómeno termine siendo una amplia zona de lluvias y tormentas sobre el Golfo y Florida que un sistema tropical importante.
Florida ya afronta fuertes lluvias
Independientemente de que la perturbación llegue o no a convertirse en depresión tropical, Florida afronta ya un episodio de fuertes precipitaciones, especialmente en el norte y noroeste del estado.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) había previsto acumulados generalizados de entre tres y seis pulgadas en sectores del oeste del Panhandle de Florida, con cantidades localizadas de entre ocho y diez pulgadas.
Este lunes, el organismo mantiene alertas por inundaciones en buena parte de esa región.
En total, Florida se prepara para recibir un enorme volumen de lluvia durante estos días, estimado por el meteorólogo Matt Devitt en unos 4,6 billones de galones de agua en siete días.
La evolución de la perturbación del Golfo deberá seguirse por separado, ya que todavía existe una elevada incertidumbre sobre cuánto logrará organizarse y cuál será finalmente su recorrido.
Una temporada ciclónica excepcionalmente tranquila
La aparición de esta perturbación se produce en medio de una temporada ciclónica extraordinariamente tranquila en el Atlántico.
Según el balance del NHC actualizado al 4 de octubre, en 2026 se han formado ocho tormentas con nombre y, hasta el momento, ninguna ha alcanzado categoría de huracán.
Los ocho sistemas registrados hasta ahora son Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo y Hanna, todos clasificados como tormentas tropicales.
La anomalía es considerable: a estas alturas del año, el promedio climatológico de 1991-2020 es de alrededor de 11 tormentas con nombre, cinco huracanes y dos huracanes mayores.
La Energía Ciclónica Acumulada (ACE) de 2026 se encontraba además un 89% por debajo de lo normal al cierre del 4 de octubre.
La calma ya había hecho historia semanas atrás.
El meteorólogo Matt Devitt señaló el 21 de septiembre que había que remontarse a 1914 para encontrar una temporada que hubiera llegado tan lejos en el calendario sin registrar un huracán.
«La última vez que llegamos tan lejos en la temporada con cero huracanes en el Atlántico fue durante la Primera Guerra Mundial, en 1914. Nunca había visto nada parecido», escribió entonces.
Uno de los factores que puede contribuir a esta baja actividad es El Niño.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) explica que este fenómeno incrementa la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico, una condición que tiende a dificultar tanto la formación de tormentas tropicales como su fortalecimiento.
En su actualización de agosto, NOAA situó en un 75% la probabilidad de que 2026 termine con una temporada por debajo de lo normal y proyectó entre siete y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre dos y seis podrían convertirse en huracanes y hasta dos alcanzar gran intensidad.
Octubre sigue siendo el mes de mayor riesgo para Cuba
Sin embargo, una temporada poco activa no significa que el peligro haya desaparecido. La temporada ciclónica del Atlántico se extiende oficialmente hasta el 30 de noviembre y octubre tiene una relevancia histórica particular para Cuba.
Un estudio publicado en la Revista Cubana de Meteorología, basado en los huracanes que afectaron a Cuba y sus mares circundantes entre 1791 y 2016, sitúa a octubre como el mes de mayor frecuencia de huracanes, con el 35,5% de los casos, por delante de septiembre (31,4%) y agosto (15,7%).
Los huracanes intensos también registran su mayor frecuencia en octubre.
Los últimos años han dejado ejemplos de la amenaza que pueden representar los ciclones en esta etapa de la temporada. Oscar atravesó el oriente cubano en octubre de 2024 acompañado de lluvias torrenciales e inundaciones repentinas potencialmente mortales.
Un año después, Melissa tocó tierra en el oriente de Cuba el 29 de octubre de 2025 como huracán categoría 3, con vientos sostenidos de hasta 205 km/h. El ciclón provocó graves inundaciones y deslizamientos y afectó a más de 3,5 millones de personas.
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