
Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, publicó el viernes en su cuenta de Facebook un mensaje en el que reafirmó el discurso oficial sobre participación popular, justicia social e inclusión, en referencia al encuentro que el presidente Miguel Díaz-Canel celebró el jueves 1 de octubre con representantes de organismos, organizaciones e instituciones vinculados a las llamadas 176 Transformaciones Económicas y Sociales.
En su publicación en la red social, el funcionario miembro del Buró Político proclamó que «en Cuba es y será la participación popular el pilar más sólido de la unidad y garantía de soberanía» y reprodujo la afirmación de Díaz-Canel de que «la justicia social no se defiende con discursos; se defiende con instituciones que trabajen en función de la justicia social».
Morales Ojeda también aseguró que, «a pesar del bloqueo y el cerco energético, Cuba continúa trabajando por una sociedad más justa, inclusiva y solidaria».
En el encuentro, moderado por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, también participaron Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional, el viceprimer ministro Eduardo Martínez Díaz y el propio Morales Ojeda. Díaz-Canel insistió allí en que las 176 transformaciones —aprobadas por la Asamblea Nacional en junio de 2026— tienen a la justicia social como principio rector, y que el crecimiento económico solo tiene sentido si impacta en el desarrollo social.
El problema es que la realidad cubana de 2026 parece empeñada en desmentir cada una de esas frases. La CEPAL proyecta una caída del PIB cubano de 10,3% este año, la peor de toda América Latina. La inflación interanual llegó a 25,19% en agosto, y el dólar superó los 700 pesos cubanos en el mercado informal, mientras que el salario promedio mensual ronda los 7,000 pesos en la isla, es decir, menos de 11 dólares.
La pobreza extrema afecta ya al 94% de los cubanos, mientras ocho de cada diez personas han debido volarse alguna comida por falta de dinero o alimentos, según datos de un informe reciente elaborado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y el Observatorio de Derechos Sociales Cuba.
A esa fotografía económica se suma la crisis energética: déficits de generación que han superado en reiteradas oportunidades los 2,000 MW y cortes frecuentes de hasta más de 20 horas diarias en muchas zonas del país. Cuba acumula ocho apagones nacionales en lo que va del año, y unos 2,7 millones de personas tienen afectado total o parcialmente el acceso al agua potable.
Entre las respuestas a la publicación de Morales Ojeda hubo numerosas críticas y comentarios sarcásticos. Uno de los usuarios escribió: «Ya nadie cree en ustedes, con quién van a salir adelante, son 67 años de promesas y mentiras». Otro preguntó con sarcasmo: «¿Cuál es la justicia social si cada vez los de a pie somos más pobres y nuestros dirigentes más ricos y gordos? Para nosotros solo resistencia creativa». Un tercero fue más directo aún: «Participación sin derecho a decisión, jijijiii».
Algunos cuestionaron la semántica misma del discurso oficial. «Para usted, Robertico, ¿qué es participación popular? Si nadie sabe nada de lo que hacen ustedes», escribió otro usuario. Y uno más apuntó a la contradicción estructural del sistema: «¡¿Con un solo partido?!».
Otra internauta invitó a Morales Ojeda a visitar un Sistema de Atención a la Familia (SAF) de San Agustín, en La Lisa, donde denunció las malas condiciones en que son atendidas personas vulnerables. «No es con discursos y palabras bonitas. Es bajando a la realidad», afirmó.
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