
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, publicó este domingo en su cuenta de X una cita de Raúl Castro en la que propone la fórmula para superar «estas dificultades», evitando con el eufemismo nombrar la debacle económica y social provocada por 67 años de gobierno dictatorial y totalitarismo comunista.
Según el canciller del régimen, para «salir de estas dificultades», el pueblo cubano debe combatir «con la misma decisión de Baraguá, del Moncada, del Granma y de Girón». La publicación, acompañada del hashtag #RaúlEsRaúl, resume con desconcertante claridad el estado comatoso de la propaganda del régimen cubano en 2026.
Rodríguez Parrilla reprodujo textualmente las palabras del exdictador en su publicación: «La historia nos ha enseñado con creces a dónde conducen la resignación y el derrotismo. No nos limitemos a resistir».
Y añadió: «Vamos a salir de estas dificultades, como lo hemos hecho siempre, ¡combatiendo!, con la misma decisión de Baraguá, del Moncada, del Granma, de Girón y con las firmes convicciones que nos inculcó el Comandante en Jefe».
El mensaje llega en el peor momento económico que registra la isla en décadas, y cuando los cubanos están más hartos que nunca de la propaganda y los mensajes que piden «resistencia creativa», apelan al «heroísmo» o pretenden sacralizar las «batallitas» históricas del castrismo y su narrativa apolillada.
En el páramo económico nacional, el PIB cubano cayó alrededor de 5% en 2025 y la CEPAL proyecta una contracción de hasta -10,3% para 2026. La inflación interanual rozó el 25% en agosto.
Ocho de cada diez cubanos se salta comidas diarias por la escasez, el sistema eléctrico está en colapso y la ONU alertó que los apagones amenazan la vacunación de 70,000 niños. La revista Foreign Affairs advirtió en septiembre que Cuba se aproxima a un «punto de no retorno».
En ese escenario, la solución que ofrece el régimen es reciclar episodios de la mitología revolucionaria: Baraguá —la protesta de Antonio Maceo en 1878 contra una paz sin independencia plena—, el asalto al Moncada en 1953, el desembarco del Granma en 1956 y la derrota de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961.
Estos cuatro hitos que la narrativa del régimen encadena desde hace décadas constituyen para La Habana la prueba de que la llamada «revolución» y sus herederos y continuadores «nunca» aceptan la derrota, independientemente de lo que sufra el pueblo.
No es la primera vez que Rodríguez Parrilla recurre a este manual.
A finales de septiembre celebraba los Comités de Defensa de la Revolución desde Nueva York mientras Cuba estaba al borde del colapso. Semanas antes, desempolvó otra cita de Raúl Castro, sin indicar la fecha ni el contexto original, proclamando que «la Revolución dignificó a Cuba y a los cubanos».
El 4 de septiembre, el propio canciller había reconocido que Cuba «lleva demasiado tiempo» en la situación actual, sin ofrecer ninguna explicación sobre quién la provocó.
El contexto externo agrava la irrelevancia del mensaje. La administración Trump aplicó más de 240 sanciones contra Cuba en 2026.
El 22 de septiembre, Trump calificó a Cuba de «estado fallido» ante la Asamblea General de la ONU y advirtió que «Cuba caerá, la libertad llegará».
Cuatro días después, descartó una acción militar inmediata pero no cerró del todo esa opción, mientras circulaban reportes sobre evaluaciones del Ejército de EE.UU. para reforzar el Comando Sur.
Frente a esa presión sin precedentes y a un colapso interno que ya no puede ocultarse, la respuesta oficial del régimen es invocar a Raúl Castro, apelar al espíritu de Baraguá y pedir a los cubanos que combatan. Lo que no explica es contra qué, ni con qué.
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