«Me volví loco»: el jurado escucha la confesión del cubano que mató a su esposa y a sus dos hijastras en Miami en 2012

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El jurado que debe recomendar si Alberto Sierra pasa el resto de su vida en prisión o es condenado a muerte escuchó este lunes la grabación en VHS en la que el acusado, con voz pausada y un tono prácticamente indiferente, describe cómo acabó con la vida de su esposa, de la que estaba separado, y las dos hijas pequeñas de ella en noviembre de 2012, en uno de los crímenes más estremecedores registrados en Miami-Dade en las últimas décadas.

La sesión se celebró en el marco de la fase de sentencia del juicio, con Sierra sentado en la sala sin mostrar emoción mientras los 12 jurados escuchaban la declaración que dio a los detectives el 19 de noviembre de 2012, nueve días después de los asesinatos y seis días después del hallazgo de los cuerpos.

La grabación permitió reconstruir, a partir de las propias palabras de Sierra, la secuencia que comenzó con una discusión por celos y terminó con Gladys Machado y sus hijas Julia y Daniela Padrino asfixiadas con bolsas de plástico.

Una discusión por celos que terminó en un triple asesinato

Según la confesión reproducida ante el jurado, Sierra y Machado, que estaban separados, habían ido con las niñas al Mall of the Americas, donde les compraron helado.

En el estacionamiento, Machado recibió varias llamadas de un hombre y las rechazó. Sierra, que sospechaba que su esposa le era infiel, reaccionó con celos y trató de averiguar quién estaba llamándola.

«Estaba furioso», reconoció durante el interrogatorio.

Sierra explicó que quería conseguir la contraseña del teléfono de Machado porque buscaba pruebas de una presunta infidelidad. La discusión escaló y ambos llegaron a forcejear por un cuchillo, según la reconstrucción presentada durante el juicio.

Los fiscales sostienen que, después de hacerse con el control del arma, Sierra obligó a Machado y a las dos niñas a trasladarse bajo amenaza hasta la vivienda donde la pareja había vivido anteriormente, situada en el bloque 7300 de la calle Northwest Fourth, en el barrio de Flagami.

Una vez allí, encerró a las niñas en una habitación mientras continuaba discutiendo con Machado para que le entregara la clave de su teléfono.

La negativa de la mujer dio paso a una violencia todavía mayor. Sierra le ató las muñecas detrás de la espalda con una cuerda de nailon blanca y la hirió con el cuchillo mientras continuaba exigiéndole el código del dispositivo, según lo expuesto durante la audiencia.

«Le até las manos a la espalda»

En la grabación, el detective Juan Carlos Chaidez, de la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, preguntó a Sierra si sabía que estaba detenido por los asesinatos de Gladys, Julia y Daniela.

«Sí», respondió Sierra. «Le até las manos a la espalda».

Ante las preguntas del investigador, explicó que había utilizado una cuerda de nailon blanca para inmovilizar las muñecas de Machado.

Después relató que tomó una bolsa de plástico amarilla de la cadena de supermercados Sedano's y cubrió con ella el rostro de la mujer para asfixiarla.

La declaración reproducida en el tribunal añadió otro detalle sobre los últimos momentos de Machado: la mujer trató de resistirse mientras Sierra mantenía la bolsa sobre su rostro.

«Ella se estaba moviendo y luchaba», se escuchó durante la reconstrucción del interrogatorio.

Sierra aseguró posteriormente que lloró por lo que había hecho.

Julia vio a su madre muerta

La violencia no terminó con Machado. Sierra describió ante los detectives cómo mató después a las dos hijas de la mujer, Julia Padrino, de seis años, y Daniela Padrino, de tres.

Julia había visto lo ocurrido con su madre.

«Vio que su mamá estaba muerta y empezó a llorar y a gritar. Agarré la bolsa de Sedano's y se la puse en la cara», relató Sierra.

Después se dirigió hacia Daniela, que estaba dormida.

«Fui al cuarto de las niñas, Daniela estaba durmiendo, me senté encima de ella e hice lo mismo», declaró.

Según su confesión, utilizó el mismo método para acabar con la vida de las tres víctimas y posteriormente colocó sus cuerpos en el armario del dormitorio principal.

Al terminar de describir aquella secuencia, Sierra afirmó: «No sé, me volví loco».

Abuso de los cadáveres y un intento por borrar evidencias

La declaración escuchada por los jurados también abordó lo ocurrido después de los asesinatos.

La Fiscalía sostiene que Sierra abusó sexualmente de los cadáveres de Machado y Julia. Los fiscales también alegan que desfiguró el rostro de Machado con un cuchillo.

Durante los alegatos iniciales de la fase de sentencia, la fiscal principal, Abbe Rifkin, sostuvo que Sierra hizo cortes en el rostro de Machado para que nunca volviera a ser bella para otro hombre.

Sierra también describió a los investigadores sus intentos por eliminar evidencias del interior de la vivienda. Ante una pregunta de Chaidez sobre qué zonas había fregado, enumeró el dormitorio principal, el vestidor, el baño, la cocina, la sala y otras áreas de la casa.

Los tres cadáveres permanecieron dentro del armario del dormitorio principal hasta que un vecino, alertado por el fuerte olor a descomposición procedente de la vivienda, hizo el macabro descubrimiento el 13 de noviembre de 2012.

El ADN cambió el interrogatorio

El detective Chaidez declaró ante el jurado que Sierra no contó inicialmente lo que había ocurrido y proporcionó información falsa a los investigadores.

La situación cambió cuando fue confrontado con las evidencias de ADN encontradas en las víctimas.

Chaidez recordó que la reacción física del acusado fue inmediata.

«Entrelazó las manos, miró hacia la mesa durante varios segundos y comenzó a temblar o estremecerse. Fue entonces cuando dijo algo así como que iba a contarnos qué había pasado», declaró el detective.

La fiscal Rifkin utilizó ese momento del interrogatorio para destacar ante los jurados que la confesión se produjo después de que Sierra fuera confrontado con la evidencia.

La defensa cuestiona el interrogatorio y alega una lesión cerebral

Durante el contrainterrogatorio, la abogada defensora Joyce Brenner preguntó a Chaidez por el tono deliberadamente calmado que mantuvo durante la entrevista y si esa estrategia buscaba establecer una relación con Sierra para conseguir que hablara.

Chaidez respondió que ya había establecido una relación con el acusado durante encuentros anteriores, pero señaló que algo en su comportamiento le había llamado la atención desde el principio.

Según explicó, Sierra se mostraba excesivamente tranquilo cuando hablaba de la presunta infidelidad y las relaciones extramatrimoniales de Machado, una reacción que al detective le pareció extraña dadas las circunstancias.

La estrategia de la defensa, sin embargo, va mucho más allá de cuestionar la entrevista policial. Los abogados de Sierra intentan convencer al jurado de que existen circunstancias atenuantes suficientes para evitar la pena capital.

Uno de sus principales argumentos es una grave lesión cerebral traumática que Sierra habría sufrido durante su infancia al ser atropellado por un automóvil. Según la defensa, el accidente le fracturó el cráneo y le hizo perder parte del lóbulo frontal, afectando posteriormente su personalidad y funcionamiento cognitivo.

El jurado decidirá entre cadena perpetua y pena de muerte

Sierra, cubano de 42 años, se declaró culpable en agosto ante la jueza Marisa Tinkler Méndez de nueve cargos: tres de asesinato en primer grado, tres de secuestro, dos de abuso de cadáver y uno de allanamiento de morada armado. Lo hizo sin alcanzar ningún acuerdo con la Fiscalía.

Cuando la jueza le recordó entonces que se enfrentaba a la pena de muerte, respondió: «Sí, señora. Han pasado 14 años, así que...».

La fase que se desarrolla ahora no busca determinar su culpabilidad, que Sierra ya admitió, sino establecer el castigo. Los 12 jurados deberán recomendar cadena perpetua o la pena de muerte.

Bajo la ley de Florida reformada en 2023, no se requiere unanimidad para recomendar la pena capital: basta con que al menos ocho de los 12 jurados voten a favor.

La fiscal principal, Abbe Rifkin, ha descrito los asesinatos como «especialmente abominables, atroces y crueles», mientras que la defensa espera utilizar la lesión cerebral y otros aspectos de la historia personal de Sierra como circunstancias atenuantes para solicitar que pase el resto de su vida en prisión.

Según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte citados en julio de 2026, hay actualmente cinco cubanos condenados a muerte en Florida. Si el jurado

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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