
El presidente Donald Trump confirmó que su administración está estudiando suspender temporalmente el impuesto federal sobre la gasolina en Estados Unidos, una medida que, si finalmente es aprobada por el Congreso, podría reducir en hasta 18,4 centavos el costo asociado a cada galón de combustible.
«Lo estamos considerando», respondió Trump este martes cuando periodistas le preguntaron directamente si debía suspenderse el impuesto federal a la gasolina.
La propuesta llega en un momento en que los precios del combustible siguen muy por encima de los registrados hace un año, aunque durante los últimos días han comenzado a descender.
Los últimos datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) situaron el precio promedio nacional de la gasolina regular en 4,354 dólares por galón durante la semana del 5 de octubre, 11,1 centavos menos que la semana anterior.
¿Cuánto impuesto federal se paga actualmente por cada galón?
El impuesto federal sobre la gasolina es actualmente de 18,4 centavos por galón.
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos señala que esa tasa se mantiene desde 1997.
De esos 18,4 centavos, 18,3 corresponden al impuesto general sobre la gasolina y 0,1 centavos adicionales financian el fondo federal destinado a atender filtraciones de tanques subterráneos de combustible.
La tasa aparece también establecida en el Título 26, sección 4081 del Código de Estados Unidos.
¿Cuánto podría ahorrar un conductor?
Si el Congreso suspendiera completamente los 18,4 centavos por galón y el ahorro se trasladara íntegramente al consumidor, el beneficio dependería del tamaño del tanque y de la cantidad de combustible comprada.
10 galones: hasta 1,84 dólares de ahorro.
12 galones: hasta 2,21 dólares.
15 galones: hasta 2,76 dólares.
18 galones: hasta 3,31 dólares.
20 galones: hasta 3,68 dólares.
Para un conductor que consuma 50 galones al mes, el ahorro teórico sería de aproximadamente 9,20 dólares mensuales. Con un consumo de 100 galones mensuales, ascendería a unos 18,40 dólares.
Sin embargo, esas cantidades representan el ahorro máximo teórico.
La eliminación de un impuesto no garantiza necesariamente que cada centavo termine reflejándose inmediatamente en el precio de las estaciones de servicio. Parte del beneficio puede quedar absorbido por productores, distribuidores o cambios simultáneos en el precio mayorista del combustible.
Trump no puede eliminar el impuesto por sí solo
Otro punto importante es que la suspensión todavía no está aprobada.
El impuesto está establecido por ley federal, por lo que el presidente no puede simplemente eliminarlo mediante una orden ejecutiva.
Para suspenderlo sería necesario que el Congreso aprobara una legislación modificando temporalmente la obligación fiscal.
Trump ya había planteado meses atrás la posibilidad de reducir o suspender este impuesto mientras los precios permanecieran elevados.
Este martes volvió a confirmar que su administración estudia la alternativa, pero hasta ahora no ha anunciado cuánto tiempo duraría una eventual suspensión ni qué proyecto legislativo respaldaría.
¿Por qué existe este impuesto?
Los ingresos obtenidos mediante el impuesto federal a la gasolina no ingresan simplemente en la caja general del Gobierno.
La mayor parte se destina al Highway Trust Fund, el fondo federal utilizado para financiar carreteras, puentes, sistemas de transporte público y otros proyectos de infraestructura.
Según la Administración Federal de Carreteras, los impuestos sobre la gasolina, el diésel, los neumáticos y determinados vehículos pesados constituyen las principales fuentes de financiación de ese fondo.
Eso significa que una eventual suspensión tendría una segunda cuestión que resolver: cómo compensar los ingresos que dejarían de recibirse para infraestructura.
El Congreso podría, por ejemplo, sustituir temporalmente ese dinero con recursos provenientes de otras partidas, como han hecho algunos estados con sus propios impuestos sobre el combustible.
No es lo mismo que la medida de Trump sobre el diésel
La posibilidad de suspender el impuesto a la gasolina debe distinguirse de otra medida que Trump ya adoptó esta semana.
El 5 de octubre, el presidente firmó una orden ejecutiva de emergencia relacionada con el precio del diésel.
La orden permite temporalmente ampliar el uso en carretera del denominado diésel teñido o “red diesel”, que normalmente se reserva para usos agrícolas y otros trabajos fuera de carretera y tiene un tratamiento fiscal diferente.
Trump ordenó al Departamento del Tesoro evaluar la posibilidad legal de diferir determinadas obligaciones relacionadas con el impuesto sobre ese combustible entre el 5 de octubre y el 31 de diciembre.
También dispuso que el Servicio de Impuestos Internos (IRS) no aplique durante ese período determinadas penalidades federales por el uso del diésel teñido en carreteras.
La Casa Blanca ha explicado que el objetivo es reducir temporalmente los costos para agricultores, camioneros y otros trabajadores afectados por el encarecimiento del diésel.
Pero existe una diferencia fundamental: la orden sobre el diésel no equivale a una suspensión general del impuesto federal a la gasolina que utilizan los automóviles particulares.
La gasolina ha empezado a bajar, pero continúa cara
La propuesta aparece después de varios meses de fuerte volatilidad en el mercado energético estadounidense.
La EIA informó que la gasolina regular promedió 4,354 dólares por galón a nivel nacional durante la semana terminada el 5 de octubre.
Una semana antes estaba en 4,465 dólares.
La caída representa cierto alivio, pero el combustible todavía cuesta aproximadamente 1,23 dólares más por galón que hace un año.
La situación es especialmente relevante para la audiencia de CiberCuba en Florida, donde cientos de miles de familias dependen diariamente del automóvil para trabajar.
En Florida también comenzaron a bajar los precios
CiberCuba informó esta semana sobre una notable caída de los precios de la gasolina en el sur de Florida después del fuerte encarecimiento registrado durante septiembre.
El promedio estatal se situó el lunes en aproximadamente 4,06 dólares por galón, según AAA.
En Miami-Dade, el promedio rondaba los 4,15 dólares; Fort Lauderdale, 4,16; y West Palm Beach y Boca Raton, alrededor de 4,26 dólares.
A pesar de las recientes bajadas, los precios continúan muy por encima de los de hace un año.
¿Cómo se vería el ahorro en Miami?
Tomando como referencia un precio aproximado de 4,15 dólares por galón en Miami-Dade, llenar un tanque de 15 galones cuesta alrededor de 62,25 dólares antes de considerar pequeñas diferencias entre estaciones.
Si se eliminara completamente el impuesto federal y los 18,4 centavos se trasladaran íntegramente al consumidor, el precio equivalente sería aproximadamente 3,97 dólares por galón.
Ese mismo tanque de 15 galones costaría unos 2,76 dólares menos.
No sería una reducción enorme en una sola visita a la gasolinera, pero para conductores que recorren muchos kilómetros cada mes, trabajadores de entregas, conductores de aplicaciones o familias con varios vehículos el ahorro acumulado sería mayor.
La decisión ahora depende del Congreso
Por el momento, los conductores no deben esperar que los 18,4 centavos desaparezcan de inmediato de las gasolineras.
Trump ha confirmado que la suspensión está siendo estudiada, pero falta una propuesta legislativa que pueda ser aprobada por el Congreso y firmada por el presidente.
También deberá definirse cuánto tiempo duraría, cómo se compensaría la pérdida de ingresos del Highway Trust Fund y si el ahorro se trasladaría efectivamente a los consumidores.
Mientras tanto, la gasolina continúa bajando desde los máximos de septiembre, aunque los precios siguen siendo suficientemente altos como para mantener el costo del combustible entre las principales preocupaciones económicas de muchas familias estadounidenses.
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