
Nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses, la histórica alianza entre Venezuela y Cuba ha quedado reducida a una relación diplomática fría y cautelosa, según un análisis publicado este miércoles por BBC News Mundo que documenta las señales del deterioro desde ambos lados.
El derrumbe de lo que durante más de dos décadas se llamó «relación estratégica» tiene un punto de quiebre preciso: el 3 de enero de 2026, cuando la operación militar estadounidense que capturó a Maduro en Caracas mató a 32 ciudadanos cubanos —21 del MININT y 11 de las FAR— que integraban el dispositivo de seguridad del entonces presidente venezolano, señaló el medio.
Sus restos fueron repatriados a La Habana en un vuelo de Cubana de Aviación el 15 de enero de 2026.
El golpe energético fue igualmente devastador; pues Venezuela suministraba a Cuba aproximadamente 26,500 barriles diarios de petróleo en 2025, cerca de un tercio de lo que la isla necesita para funcionar.
Los envíos cesaron entre el 3 y el 9 de enero de 2026, agravando una crisis eléctrica que ya era severa desde 2024. Washington, al asumir el control de las exportaciones de crudo venezolano, mantuvo bloqueado el suministro a la isla, afirma el análisis.
El lenguaje oficial de ambos gobiernos refleja hoy una ruptura que ya no se disimula. En septiembre, el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío describió a Venezuela desde Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU, como un «país amigo» y señaló que «aliado» era «una palabra demasiado fuerte».
Casi al mismo tiempo, la presidenta encargada venezolana Delcy Rodríguez no mencionó a Cuba en su discurso ante ese mismo foro, algo que BBC califica como inédito en aproximadamente 20 años de intervenciones venezolanas en la ONU.
El vicecanciller cubano marcó distancia de Venezuela en un contexto en que el gobierno de Rodríguez ha iniciado un acercamiento pragmático a la administración Trump, mientras mantiene suspendido el suministro petrolero a la isla.
Expertos consultados por EFE ya habían calificado en mayo la relación como «totalmente paralizada», una descripción que los meses siguientes no hicieron más que confirmar.
La alianza que se derrumba se construyó en octubre de 2000 con la firma del Convenio Integral de Cooperación, que estableció el intercambio de petróleo venezolano con financiamiento preferencial por servicios profesionales cubanos, principalmente médicos.
En su apogeo, Venezuela llegó a enviar entre 53,000 y 115,000 barriles diarios a Cuba, convirtiéndose en el pilar económico del régimen durante dos décadas.
Hasta finales de 2025 permanecían en Venezuela unos 13,000 trabajadores sanitarios cubanos vinculados a la red Barrio Adentro y otras misiones de cooperación, pero la presión de Washington aceleró el repliegue de esas misiones en los meses posteriores a la captura de Maduro.
La captura de Maduro supuso un golpe directo para los regímenes de Cuba, Rusia y China, que habían sostenido durante años la arquitectura política y económica del chavismo.
Para La Habana, la pérdida del aliado venezolano no tiene sustituto a corto plazo: Cuba produce apenas unos 40,000 barriles diarios frente a una demanda de aproximadamente 110,000.
Vídeos relacionados:
Archivado en: