
El Comando Sur de Estados Unidos publicó este martes una imagen de un infante de marina del 3.er Batallón, 2.º Regimiento de Marines, perteneciente a la Fuerza de Combate Litoral-24, disparando un rifle M4 durante una evaluación de habilidades en el Centro Conjunto de Adiestramiento Camp Santiago, en Salinas, Puerto Rico.
La fotografía corresponde al 22 de septiembre y fue difundida por la cuenta oficial del Comando Sur en X con el mensaje: «Listos y en misión».
El Comando Sur precisó que sus fuerzas operan «en apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta Hemisferio Occidental, bajo operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra, y las prioridades del presidente de interrumpir el narcotráfico ilícito, disuadir a actores malignos y proteger la patria».
La publicación no menciona a Cuba, pero se produce en un momento de escalada sostenida de presión militar y política de Washington hacia La Habana.
La imagen es una muestra más de una secuencia ininterrumpida de ejercicios que el 3/2 lleva a cabo en Camp Santiago desde el verano. En semanas anteriores, el batallón realizó fuego real con morteros de 60 mm, empleó drones FPV Neros Archer, probó sistemas antiblindaje y practicó maniobras de desembarco con aeronaves MV-22B Osprey.
A mediados de junio, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González-Colón, anunció que más de 8,100 efectivos habían realizado ejercicios en la isla entre mayo y agosto.
La 24.ª Unidad Expedicionaria de Marines —que opera como Fuerza de Combate Litoral-24— asumió su misión en el Caribe el 29 de mayo con más de 1,300 Marines y marineros bajo el mando del coronel Ryan Lynch, a bordo del USS Fort Lauderdale.
El 4 de agosto, el Comando Sur activó formalmente la Fuerza de Tarea Conjunta Hemisferio Occidental con misión declarada de combatir carteles y redes narcoterroristas en coordinación con una coalición de 18 países.
Este despliegue se enmarca en una presión creciente de la administración Trump sobre el régimen cubano.
En enero, Trump firmó una orden ejecutiva que calificó las políticas del gobierno cubano de «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense, y en mayo llegó a afirmar que EE.UU. «tomará Cuba casi inmediatamente».
El 25 de septiembre, CBS News filtró un documento interno del Ejército que evaluaba la disponibilidad de unidades de reserva para el Comando Sur en un plazo de 90 a 120 días, aunque el texto no mencionaba a Cuba ni constituía una orden de despliegue.
El propio Trump descartó el 26 de septiembre una acción militar inmediata, declarando que prefería «un acuerdo». Días más tarde, el comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, visitó la Base Naval de Guantánamo para inspeccionar sistemas no tripulados desplegados en apoyo de la fuerza de tarea.
La Habana, por su parte, no ha ignorado las señales. El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío advirtió el 4 de octubre que subestimar las referencias estadounidenses a una posible acción militar sería «ingenuo e irresponsable».
Al día siguiente, la viceministra Josefina Vidal Torres afirmó que Cuba está aumentando sus capacidades defensivas «ahora más que nunca», en el marco de lo que el régimen ha denominado el «Año de Preparación para la Defensa».
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