
Uruguay modificará el convenio que mantiene a 20 oftalmólogos cubanos en el Hospital de Ojos de Montevideo y comenzará a pagar directamente a cada profesional, en lugar de canalizar los fondos a través de la estructura de la brigada cubana.
El canciller Mario Lubetkin confirmó el cambio en una entrevista con El Observador.
«Hablamos tanto con las autoridades de EE.UU. como con las de Cuba e hicimos lo que queríamos: que los 20 médicos cubanos sigan operando ojos en este país», afirmó el jefe de la diplomacia uruguaya.
Hasta ahora, Uruguay destinaba alrededor de 250,000 dólares anuales al funcionamiento de la misión médica cubana. Según explicó en septiembre la presidenta del Banco de Previsión Social (BPS), Jimena Pardo, esos fondos no constituían directamente el salario de los especialistas, sino un «reintegro de gastos» que se transfería a una cuenta de la brigada establecida por el Ministerio de Salud Pública. La remuneración de los profesionales quedaba bajo gestión de la parte cubana.
«El cambio sustancial ahora es que en vez de pagar a este país, lo que hacemos es: protección social y pago del estipendio al profesional», explicó Lubetkin.
La modificación se produce después de que Estados Unidos incluyera a Uruguay por primera vez en un informe sobre las misiones médicas cubanas, enviado al Congreso a finales de agosto.
El documento ubicó al país sudamericano entre 15 naciones que realizaban pagos directamente al gobierno cubano por los servicios de estos profesionales. Washington sostiene que el programa de exportación de trabajadores de La Habana presenta un patrón de trabajo forzoso y explotación laboral.
La presión sobre este tipo de convenios forma parte de una política que Washington viene reforzando desde 2025. En marzo de ese año, el secretario de Estado Marco Rubio calificó de «práctica atroz» las misiones médicas cubanas y denunció que, en muchos países, los profesionales no reciben directamente sus salarios y sufren otras restricciones. «En muchas otras partes del mundo, a los médicos no se les paga. Se le paga al Gobierno cubano», afirmó entonces Rubio, aunque reconoció que las condiciones varían según el país y que cada convenio debía evaluarse de manera individual.
La legislación estadounidense aprobada este año prevé que, si un país aparece en esos reportes durante dos años consecutivos, el secretario de Estado no pueda proporcionarle determinada asistencia internacional. Uruguay tendría que volver a figurar en 2027 para que esa disposición entrara en juego.
El periodista uruguayo Gabriel Pereyra había informado que Washington advirtió sobre posibles consecuencias para la cooperación con Uruguay. Lubetkin, sin embargo, aseguró que su gobierno nunca recibió un documento oficial anunciando la suspensión de ayudas.
«No llegó ningún documento oficial», señaló el canciller, quien presentó la modificación como una actualización de un mecanismo que llevaba años funcionando prácticamente sin cambios.
«Los acuerdos que se hicieron hace muchos años los actualizamos como habría que haberlos actualizado», afirmó.
El gobierno uruguayo ya había adelantado en septiembre que buscaba pagar directamente a los médicos cubanos, intentando preservar el programa oftalmológico sin mantener el sistema de transferencias a La Habana.
La cooperación sanitaria entre ambos países se remonta a 2007. Según cifras oficiales del BPS, hasta julio de 2025 el programa había acumulado 916,787 consultas oftalmológicas, 118,029 cirugías de ojos y 217,885 pesquisas.
Lubetkin defendió la continuidad del programa y aseguró que los especialistas permanecerán en Uruguay bajo el nuevo mecanismo.
«Los médicos cubanos se quedarán en este país, con mecanismos absolutamente lógicos y legales de nuestra acción, con sus cuentas de protección social en el BPS», afirmó.
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