Angie, la joven cubana que se hizo viral al interpelar en directo al líder del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, regresó a las redes sociales tras dos semanas de silencio para denunciar amenazas del régimen cubano contra su padre, que permanece en la Isla.
En un video publicado en Instagram, Angie explica que ha recibido una avalancha de insultos y mensajes intimidatorios tras su confrontación con Roussel, ocurrida el 9 de septiembre en el programa de televisión «La Grande Confrontation» («El gran enfrentamiento», en español) de la cadena francesa LCI.
«Esto demuestra dos cosas, que Cuba es una dictadura y que el gobierno comunista cubano, en cuanto no estás con ellos, eres un terrorista, y que ustedes, los comunistas, siempre han sido colaboracionistas», señala.
Según relata, algunos mensajes superaron cualquier límite razonable, porque van contra su familia.
«Mi padre está en Cuba y ya ha recibido amenazas e intimidaciones provenientes directamente del gobierno comunista cubano», afirma Angie, mostrando capturas de pantalla de esos mensajes. «Él no hizo nada, no dijo nada. Su único delito es tener una hija muy curiosa que lleva su coraje para enfrentar la tiranía».
La joven, nacida en La Habana y residente en Francia desde hace más de siete años, advierte con claridad: si algo le ocurre a su familia en la Isla, el gobierno cubano será el único responsable.
Y no anuncia ningún paso atrás. «No me voy a callar, sería muy descarado de mi parte hacerlo, porque estoy en Francia, el país de la libertad y de los derechos humanos», concluye. «Aunque tenga miedo, siempre diré: viva la libertad y abajo el comunismo».
El episodio que desencadenó las represalias fue su pregunta directa a Roussel ante las cámaras: «¿No le da vergüenza apoyar a un dictador?», en alusión al respaldo público del político francés a Miguel Díaz-Canel. Roussel se negó a usar la palabra «dictador» y llamó a Díaz-Canel «presidente de la República cubana», a lo que Angie respondió sin titubear: «Es un dictador, nadie lo eligió».
El video del enfrentamiento, difundido por el programa «Quotidien», acumuló más de 672,000 visualizaciones en Facebook.
El periodista Jean-Michel Aphatie calificó la respuesta de Roussel de «mentira XXL» y subrayó la excepcionalidad del momento: «Nunca había visto a un dirigente del Partido Comunista confrontado por una cubana que había huido de su país porque le privaban de libertad».
Tras la viralización del clip, Angie agradeció el apoyo recibido y prometió seguir alzando la voz. Su perfil superó los 19,800 seguidores y declaró: «Soy cubana y mientras tenga voz voy a seguir alzándola por mi pueblo». Sin embargo, la exposición pública trajo consecuencias inmediatas para su familia en Cuba.
Lo que denuncia Angie es una práctica común del régimen. Según un informe de Prisoners Defenders basado en 200 testimonios de cubanos residentes tanto en Cuba como en el exilio, el 98.5 % sufrió amenazas, sanciones, detenciones o represalias contra familiares por su actividad digital.
La organización Cubalex describió este mecanismo como «represión por asociación»: cuando la persona crítica reside en el exterior, su familia en Cuba se convierte en el principal objetivo de presión.
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