¿Es verdad que los franceses no se bañan, comen queso a todas horas, son antipáticos y se quejan por todo? Una cubana que vive en Francia decidió poner a prueba algunos de los estereotipos más populares sobre los habitantes de ese país y contar, desde su propia experiencia, cuáles son ciertos y cuáles no tienen nada que ver con la realidad.
Se trata de Gladys Vargas (@gladis._02), una cubana emigrada que se presenta en redes sociales como «mamá emigrante» y que compartió un divertido video en TikTok en el que repasa cuatro de los mitos más conocidos sobre los franceses.
«Los franceses no se bañan, son antipáticos y se quejan por todo. Viviendo en Francia, he descubierto que algunas cosas son verdad y otras son puro cuentos de camino», comienza diciendo la joven.
El primer mito que decidió desmontar fue uno de los más polémicos: que los franceses no se bañan. Y su respuesta fue bastante clara.
«A ver, ellos sí se bañan. Yo he estado cerca de muchos franceses y huelen súper rico. Lo que sí puede cambiar es la frecuencia de la ducha o el momento en que lo toman. Así que para mí esto es un mito», aseguró.
Sin embargo, cuando llegó el turno de hablar del queso, la cubana reconoció que había descubierto algo que antes pensaba que solo ocurría en las películas.
Según contó, en Francia el queso tiene un protagonismo especial en la mesa, incluso a la hora de cenar. «El queso no puede faltar. Y entre más apestoso, mejor», comentó con humor.
Otro de los estereotipos que abordó fue la supuesta antipatía de los franceses. En este caso, Gladys reconoció que su experiencia ha sido bastante variada y que las diferencias culturales pueden influir en la percepción del trato cotidiano.
«Hay personas que son muy educadas y profesionales, pero también hay otras que son bastante secas y descorteses. Y si vienes de una cultura como un poco más expresiva, tipo la latina, ese trato puede resultarte un poco chocante», explicó.
Pero el mito que más gracia le hizo fue el de que los franceses se quejan por todo, porque, según confesó, ella misma ha terminado adoptando esa costumbre.
«Ya he aprendido tanto que me quejo hasta cuando el transporte se retrasa dos minutos. Así que me estoy afrancesando», dijo entre risas.
La experiencia de Gladys muestra algunas de las diferencias culturales que pueden descubrir los cubanos que emigran a Francia, especialmente cuando pasan de una sociedad tan expresiva como la cubana a otra con costumbres y formas de relacionarse diferentes.
Otras cubanas residentes en ese país también han compartido sus vivencias en redes sociales. Es el caso de Deily Salazar Estévez, quien contó cómo logró salir adelante en París después de llegar sin hablar francés y sin conocer a nadie.
Las diferencias entre las expectativas y la realidad de vivir en Europa también han sido abordadas por cubanos residentes en otros países. Recientemente, una cubana radicada en España explicó por qué ganar dinero en euros no significa necesariamente vivir como millonario.
Al terminar su video, Gladys invitó a sus seguidores a compartir otros mitos sobre los franceses que hayan descubierto que son ciertos o completamente falsos después de vivir en el país.
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