
La Empresa Avícola de Pinar del Río (Pican), entidad estatal que durante décadas encabezó la producción de huevos en Cuba, busca recuperar terreno con un modelo que entrega sus granjas y su masa avícola a productores privados, mientras conserva las reproductoras y el control de la distribución.
El director general de Pican, Edel Triana Velázquez, reconoció que el déficit de pienso y otros insumos redujo el rebaño y el volumen de huevos, aunque aseguró que la entidad sigue siendo "un referente nacional", destacó este jueves el periódico oficial Guerrillero.
"El mayor volumen de la masa animal de la Empresa está hoy en las granjas de los productores", afirmó el directivo, en una descripción que revela el peso adquirido por el sector privado en la actividad de una empresa estatal que aspira a recuperar su antiguo liderazgo.
El modelo comenzó con convenios en los que Pican aportaba las aves y las instalaciones, mientras los productores asumían el suministro de alimento. De los huevos obtenidos, 70 % correspondía al productor y el porcentaje restante quedaba en manos de la empresa estatal.
En una etapa posterior, los animales pasaron a ser propiedad de los productores. Uno de los casos citados por Guerrillero es el del tabacalero Reynel Rojas Medina, quien asumió los colectivos laborales de dos granjas bajo convenio y arrendó dos mercados, el de Puerto Esperanza y La Mandarina, en la ciudad de Pinar del Río, para vender huevos y otras producciones de su finca.
Triana defendió la cesión de la fuerza de trabajo al sector privado como "una manera de proteger a los trabajadores y que sean ellos los primeros en percibir la transformación del sector". Según el directivo, los salarios se triplicaron para todos los contratados por la empresa.
Pican también busca ingresos por otras vías, entre ellas el arrendamiento de instalaciones, el alquiler de transporte y la venta de gallinaza, un subproducto que antes desechaba.
La entidad cuenta con más de 800 trabajadores y 35 unidades, de las cuales 29 se dedican a la producción de bienes y seis a los servicios, distribuidas en cinco municipios de Pinar del Río y tres de Artemisa.
La empresa mantiene, asimismo, entregas de huevos a centros de salud y educación, a la Empresa Alimentaria para la elaboración de cakes de quinceañeras y a embarazadas, que reciben la posibilidad de comprar 30 unidades al mes, indicó la fuente.
Sin embargo, la situación de la granja Carlos Marx, en San Cristóbal, ofrece otra imagen de las dificultades del sector. Sus 18 trabajadores llevan largo tiempo sin aves, pese a que la producción avícola constituye el objeto fundamental de la unidad. En su lugar, cuidan carneros para reproducción y más de 6,000 matas de plátano que ya están en cosecha.
En 2025, la producción en Pinar del Río apenas alcanzaba 24 % de los niveles de 2019, y solo 46 % de las instalaciones había sido restablecido con animales.
Cuba pasó de producir entre cuatro y cinco millones de huevos diarios a apenas 1,2 millones, según reconoció el propio ministro de Agricultura, Ydael Pérez Brito, en octubre de 2024.
La producción total se desplomó de 2,717 millones de unidades en 1991 a 385 millones en 2024, y más de 1,3 millones de gallinas ponedoras murieron ese año por falta de pienso.
En el mercado informal, el huevo llegó a costar entre 135 y 300 pesos por unidad en distintas provincias, con cartones de 30 unidades que superan la pensión mínima de un jubilado, ubicada en 4,000 pesos.
La meta nacional de producción para 2026 es de 690,7 millones de huevos, cifra que representa menos de la cuarta parte de lo producido en 1991, lo que evidencia que la recuperación, si llega, será lenta y parcial.
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