
En medio de una de las peores crisis eléctricas de su historia reciente, Miguel Díaz-Canel declaró tener «mucha confianza» en los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y aseguró que Cuba protagoniza una «transición energética» cuya magnitud «todavía no nos hemos dado cuenta».
«Nosotros sí tenemos confianza en la capacidad profesional, en el compromiso político y en la responsabilidad con que se asumen las tareas en este ministerio», afirmó el mandatario, en un video difundido en redes sociales tras su visita de dos días al ministerio y a tres grupos empresariales del sector.
Las declaraciones, pronunciadas el jueves durante esa visita, contrastan de forma brutal con la realidad que viven millones de cubanos: ese mismo día, la afectación máxima real del sistema alcanzó 1.886 MW, y para este sábado —aniversario 158 del Grito de Yara— la Unión Eléctrica pronosticó una afectación de hasta 1.680 MW en el horario pico, con apenas 1.250 MW disponibles frente a una demanda de 2.900 MW.
El mismo día en que Díaz-Canel elogiaba a sus funcionarios, el disparo de la línea de 220 kV Nuevitas-Las Tunas provocó una desconexión parcial del sistema en el oriente del país, dejando sin electricidad a Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo durante más de dos horas.
El patrón de los últimos meses es demoledor: entre el 3 de septiembre y el 2 de octubre, 23 de 28 jornadas superaron los 2.000 MW de afectación máxima, según datos de la propia Unión Eléctrica.
El Sistema Electroenergético Nacional acumuló ocho colapsos totales durante 2026, el último el 18 de septiembre, del que tardó aproximadamente 32 horas en recuperarse.
En algunas localidades de Mayarí, los apagones se han extendido por más de 60 días consecutivos, mientras que en Puerto Esperanza, Pinar del Río, los vecinos reciben apenas unas dos horas de electricidad al día.
Díaz-Canel respaldó cifras de avance en energías renovables: más de 1.000 MW de capacidad solar fotovoltaica instalada durante 2025, 144 parques solares en operación, y una participación renovable que habría subido del 3% al 10% en un año.
Sin embargo, la generación solar no cubre la demanda nocturna ni compensa el colapso de la generación térmica, deteriorada por años de falta de mantenimiento y escasez crónica de combustible.
El propio ministro Vicente de la O Levy había reconocido en julio que «el camino es largo» y que no existían recursos suficientes para estabilizar rápidamente la red, admitiendo además que algunas comunidades habían pasado hasta 105 días consecutivos sin electricidad.
No es la primera vez que el mandatario recurre al elogio institucional mientras la crisis se agrava. En julio, Díaz-Canel pidió «organizar mejor» los apagones en lugar de ofrecer soluciones estructurales, y en agosto prometió «equidad» en su distribución.
Esta vez, además de expresar su confianza en el ministerio, el mandatario exhortó a los propios funcionarios a cambiar: «Lo primero que se tienen que transformar energéticamente es este ministerio», dijo, una frase que Cuba llega a este 10 de octubre a oscuras convierte en un reconocimiento implícito de que algo no funciona en la institución que lleva años al frente de la peor crisis energética de la historia reciente de la Isla.
Vídeos relacionados:
Archivado en: