Donald Trump pronunció una frase que se volvió viral de inmediato durante un mitin celebrado este sábado en el F&M Bank Arena de Clarksville, en el estado de Tennessee:
«Es increíble. Cuando uno se para aquí, es como el amor. Podría decir las cosas más estúpidas y ustedes aplaudirían. Oh, los amo tanto», dijo el republicano y la multitud respondió exactamente como había anticipado: con risas y aplausos.
El momento fue captado por C-SPAN y publicado en X, donde acumuló más de 1,5 millones de visualizaciones en menos de 24 horas, junto a más de 10,000 «me gusta» y cerca de 900 comentarios. La cuenta «Republicans Against Trump» amplificó el fragmento, interpretándolo como un reconocimiento explícito de que su base lo respaldaría sin importar el contenido de sus palabras.
Trump intentó matizar la declaración de inmediato: «Pero no decimos las cosas más estúpidas; decimos cosas de sentido común», y enumeró posiciones como el control fronterizo, los impuestos bajos y unas fuerzas armadas fuertes. Sin embargo, el daño retórico ya estaba hecho, y los críticos no tardaron en señalar que el propio presidente había llamado crédulos a sus seguidores.
El acto tenía como objetivo movilizar a los republicanos de Tennessee de cara a las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026, cuatro días antes del inicio de la votación anticipada.
Trump aprovechó el escenario para respaldar al senador Bill Hagerty, candidato a la reelección, y a la senadora Marsha Blackburn, que aspira a la gobernación del estado. También volvió a prometer pagos anuales de 5,000 dólares a cada ciudadano adulto si los republicanos conquistaban la Cámara y el Senado.
No es la primera vez que Trump recurre a este tipo de declaraciones para ilustrar la lealtad incondicional de su base.
El 23 de enero de 2016, durante las primarias republicanas en Iowa, afirmó ante una multitud: «Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y dispararle a alguien y no perdería votantes». Aquella frase generó un escándalo similar y se convirtió en uno de los momentos más citados de su primera campaña presidencial.
El patrón se repite a lo largo de su carrera política. En agosto de 2015 declaró: «Sé más sobre el Estado Islámico que los generales. Créanme».
En enero de 2018, en respuesta al libro que cuestionaba su capacidad para gobernar, se definió en redes sociales como un «genio muy estable».
Y en 2013 había publicado que su coeficiente intelectual era «uno de los más altos», añadiendo: «Por favor, no se sientan tan estúpidos o inseguros; no es culpa de ustedes».
Politólogos y analistas de comunicación han señalado que esta estrategia —combinar provocación, autoelogio y apelación a la lealtad del electorado— funciona como un mecanismo de cohesión identitaria: cuanto más escandalosa la declaración, más se consolida el vínculo entre Trump y sus seguidores, que tienden a interpretar las críticas externas como ataques al grupo.
En el mismo mitin de Clarksville, Trump también criticó al Comité Nobel por no haberle concedido el Premio de la Paz, calificando esa decisión de «mancha indeleble» para Noruega, en otra muestra del tono que caracterizó el acto.
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