«Para hablarte claro, estamos pasando más hambre que un perro amarrado». Así describe Rafael, un cubano de 76 años, la pobreza en la que vive junto a su esposa, una mujer de edad avanzada que permanece postrada en cama y a quien cuida en una vivienda deteriorada, sin recursos suficientes y con parte del techo destruido por un ciclón.
Su historia fue dada a conocer por Melissa, una joven creadora de contenido residente en Holguín, conocida en redes sociales como Melissahabla, quien lleva tiempo ayudando a personas necesitadas de su comunidad y ahora intenta encontrar un hogar donde el matrimonio pueda vivir sus últimos años con tranquilidad.
En un video compartido en Instagram, Melissa presenta a Rafael y su esposa, quienes llevan cerca de 30 años juntos y enfrentan una situación de extrema precariedad.
Las imágenes muestran una vivienda deteriorada, con condiciones precarias para cocinar los alimentos y espacios improvisados para atender las necesidades cotidianas.
«Es la historia de dos abuelos cubanos que viven en la extrema pobreza», explica la joven al presentar el caso. «Hoy se encuentran totalmente desamparados y piden a gritos ayuda».
Rafael cuenta que es albañil y que, pese a su edad, todavía busca trabajos ocasionales para conseguir algún dinero. Entre las labores que menciona está la limpieza de terrenos, pero explica que no puede permanecer mucho tiempo fuera porque debe atender a su esposa.
«El trabajo aquí en lo que aparece. Chapeando y haciendo... dejando a la vieja sola, postrada, y yo no me puedo mover mucho tiempo en la calle», relata.
Una de sus mayores preocupaciones es el estado de la vivienda. Según explica, en algún momento un ciclón destruyó el techo y desde entonces no ha conseguido la ayuda necesaria para recuperarlo.
«El ciclón me llevó el techo completo. Aquí nadie me ha ayudado ni nadie ha hecho nada por nosotros», denuncia mientras muestra los daños.
El anciano asegura que la falta de atención a su situación resulta especialmente dolorosa cuando escucha hablar de la protección a las personas mayores.
«Están diciendo de los adultos mayores, los adultos mayores... Mira, mira cómo estamos nosotros, mira, y aquí no se para nadie a nada», expresa con indignación.
La posibilidad de otro ciclón también le provoca temor. Con su esposa postrada y él mismo limitado por la edad, Rafael no sabe cómo podrían protegerse ante una nueva emergencia.
«Ese es el temor mío, yo decía: '¡Ay, Dios mío, que un ciclón no venga aquí porque no nos podemos mover!'», confiesa.
Sin embargo, el testimonio no gira únicamente alrededor del hambre y las carencias. Entre las escenas de pobreza aparece también la historia de un matrimonio que ha permanecido unido durante casi tres décadas y de un hombre que se niega a abandonar a su compañera.
Cuando Melissa le pregunta si la mujer acostada es el amor de su vida, Rafael responde sin dudar: «Esa muchacha».
Luego, visiblemente emocionado, explica por qué sigue a su lado pese a todas las dificultades.
«El amor a mí me gana, y eso fue lo que me dio ella a mí. Desde que estamos, toda una vida. Por eso yo tengo que morirme con ella ahí. Morirme y echar para adelante», dice.
El hombre revela que su esposa es 18 años mayor que él, una diferencia que nunca ha sido un obstáculo para la relación.
«Ella me lleva 18, pero yo de amor por ella siento 50», afirma.
Rafael también cuenta que ha buscado consuelo en la fe. Asegura haber pedido ayuda a la Virgen y a San Lázaro con la esperanza de que algo cambie para ambos.
«Ya yo le pedí a ella y a San Lázaro también, que hagan algo por nosotros», expresa.
Su desesperación está marcada por la pérdida de lo poco que tenían. «Que lo poco que teníamos lo perdimos todo, hasta el techo de la casa», lamenta.
Durante la visita, Melissa y las personas que la acompañaron entregaron al matrimonio pañales desechables y 10,000 pesos cubanos, según se informa en un mensaje incorporado al video.
Aunque la ayuda permite aliviar algunas necesidades inmediatas, la joven considera que la situación requiere una solución más duradera: encontrar una vivienda adecuada donde Rafael y su esposa puedan permanecer juntos.
«Ellos necesitan un hogar», escribió Melissa en el mensaje que acompaña la publicación.
«Los adultos mayores no deberían vivir en estas condiciones ni en Cuba ni en ningún país del mundo», añadió.
La creadora de contenido explicó que el matrimonio está pasando muchas necesidades y pidió a sus seguidores compartir la historia para llegar a personas que puedan colaborar.
«Ayúdame a encontrarles un hogar donde puedan vivir sus últimos años de vida en paz y tranquilidad», solicitó.
Pese al deterioro de su vivienda, la escasez de alimentos y la incertidumbre sobre el futuro, Rafael conserva una convicción que repite durante la conversación: «La esperanza nunca se pierde».
La historia de este matrimonio refleja una situación que afecta a numerosos adultos mayores en Cuba, donde la insuficiencia de las pensiones, el encarecimiento de los alimentos y la falta de recursos para mantener las viviendas han agravado las condiciones de vida de una población cada vez más envejecida.
En julio, un reportaje sobre las condiciones de vida de los adultos mayores en Cuba expuso cómo la pérdida del poder adquisitivo, la escasez de alimentos y medicamentos y la emigración de familiares han dejado a numerosos jubilados en situaciones de vulnerabilidad.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) citados en ese reportaje, al cierre de 2024 el 25,7% de la población cubana tenía 60 años o más, un indicador que evidencia la magnitud del envejecimiento demográfico de la Isla.
Otro reportaje de Reuters publicado en junio mostró las dificultades de personas que trabajaron durante décadas y que ahora sobreviven con pensiones insuficientes para cubrir sus necesidades más elementales.
Entre los testimonios figuró el de un anciano de 85 años que había trabajado en el Ministerio de Seguridad Social y que reconoció sentirse abandonado. El hombre relató episodios de hambre y dificultades incluso para recibir atención médica.
La precariedad alimentaria también quedó reflejada en el caso de un jubilado cubano que no tenía dinero para comprar arroz mientras esperaba cobrar su pensión. Un ciudadano que visitó su vivienda terminó entregándole ayuda económica para que pudiera adquirir alimentos.
En septiembre, varios adultos mayores entrevistados sobre cómo imaginaban su vejez describieron una realidad marcada por la escasez, el hambre y la necesidad de seguir trabajando. Una mujer próxima a cumplir 82 años lamentó que esperaba una etapa tranquila, pero que su situación había resultado muy distinta.
La falta de alimentos ha llevado a otros ancianos a depender de la caridad. En julio, una mujer de 92 años fue grabada mientras pedía unas monedas en la calle para poder pagar su almuerzo en un comedor.
También existen dificultades para acceder al propio dinero de las pensiones. En Santiago de Cuba, varios jubilados fueron fotografiados durmiendo en el suelo frente a una sucursal bancaria durante la madrugada, a la espera de poder cobrar al día siguiente.
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