
Elon Musk se ha convertido en el mayor donante conocido del Partido Republicano de cara a las elecciones de medio término del 3 de noviembre, tras inyectar más de 275 millones de dólares en distintos comités y super PACs republicanos durante los últimos meses, según reveló este lunes un portavoz del magnate al Financial Times.
Las donaciones incluyen 158 millones de dólares al Senate Leadership Fund —el principal super PAC de apoyo a candidatos republicanos al Senado— y 20 millones al Congressional Leadership Fund, destinado a la Cámara de Representantes, además de decenas de millones adicionales a su propio America PAC.
Otras fuentes elevan la cifra total a al menos 276 millones, lo que situaría las contribuciones federales conocidas de Musk en este ciclo electoral en torno a 366 millones de dólares.
El desembolso refuerza la ya abultada ventaja financiera republicana: los comités del partido y el super PAC Maga Inc han recaudado conjuntamente más de 1,100 millones de dólares, frente a unos 600 millones de los demócratas, según registros federales a finales de agosto.
America PAC opera en siete contiendas senatoriales —Michigan, Alaska, Ohio, Iowa, Texas, Maine y New Hampshire— y en cerca de 30 distritos de la Cámara de Representantes, financiando trabajo de campo, mensajes de texto y publicidad digital e impresa.
«Si los demócratas toman el control de Washington y ganan las carreras clave de gobernadores y fiscales generales en noviembre, Estados Unidos corre el riesgo de convertirse en un país socialista, progresista y sin fronteras», declaró Andrew Romeo, portavoz de America PAC. «Estas sólidas inversiones han permitido al aparato republicano difundir su mensaje para que los republicanos tengan una oportunidad real de desafiar a la historia».
El regreso de Musk al financiamiento masivo del partido se produce poco más de un año después de una ruptura pública y sonada con el presidente Donald Trump.
En junio de 2025, tras abandonar su rol al frente del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental, Musk atacó duramente la ley fiscal de Trump, calificándola de «proyecto de ley escandaloso, lleno de cerdo», sugirió vínculos del mandatario con el difunto Jeffrey Epstein y llegó a plantear la creación de un tercer partido.
Trump respondió acusándolo de haberse «vuelto loco» y amenazando con revisar contratos federales de sus empresas.
La reconciliación se fue fraguando a lo largo de 2026. Musk acompañó a Trump en una visita de Estado a China en mayo, asistió a la cena de Estado para el presidente chino Xi Jinping en septiembre y, el 8 de octubre, recibió de manos del presidente la Medalla Nacional de Ciencia, quien lo describió como un «tesoro nacional».
Esa misma semana fue designado co-líder del Project Meridian, una revisión del Pentágono sobre modernización militar.
El contexto electoral es adverso para los republicanos. Según distintas encuestas, los demócratas son favoritos para recuperar la Cámara de Representantes con una probabilidad de entre el 90% y el 93% según distintos modelos, mientras que el Senado —controlado actualmente por los republicanos con 53 escaños frente a 47— se perfila como una contienda muy disputada.
El regreso político de Musk no está exento de tensiones: sus empresas —SpaceX, Tesla y xAI— mantienen miles de millones en contratos federales y operaciones bajo revisión regulatoria, entre ellas la reciente compra de licencias de espectro inalámbrico por parte de SpaceX, que requiere aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones de Trump.
En 2024, Musk ya había gastado casi 300 millones de dólares para apoyar la reelección del presidente, convirtiéndose en el mayor donante individual de aquella campaña.
Vídeos relacionados:
Archivado en: