Hace un año salí del infierno y ansío regresar a una Cuba en transición lo antes posible

Carlos Giménez, José Daniel Ferrer, Nelva Ortega y Mario Díaz-Balart. © @repmariobd
Carlos Giménez, José Daniel Ferrer, Nelva Ortega y Mario Díaz-Balart. Foto © @repmariobd

Hace un año, el 13 de octubre de 2025, después de más de cinco meses de golpizas, torturas, humillaciones, hambre, agua contaminada, chinches y otros tratos crueles e inhumanos, salí en horas de la mañana de la infernal prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, rumbo al aeropuerto de esa ciudad. La tiranía me obligaba a abandonar mi patria bajo amenazas de condenarme a muchos años más de prisión, encarcelar a mi esposa y enviar a nuestro hijo de seis años a un orfanato. Pasado el mediodía llegamos al Aeropuerto Internacional de Miami, a tierras de libertad.

Ha pasado un año desde aquel recibimiento emocionante. Entre quienes nos esperaban estaban los congresistas Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, y numerosos compatriotas. En la Fundación Nacional Cubano Americana y otros lugares recibimos incontables muestras de afecto y solidaridad. Desde entonces, muchos cubanos patriotas y buenos amigos estadounidenses nos han brindado ayuda, protección y afecto.

Han pasado doce meses y mi hijo Daniel José ya tiene siete años. Verlo alegre, activo, enérgico y feliz constituye una de nuestras mayores satisfacciones. En Cuba vivía traumatizado por los constantes asaltos policiales a nuestro hogar. Presenciaba cómo golpeaban y detenían a sus padres, cómo saqueaban nuestra vivienda y se llevaban alimentos, medicinas y hasta sus juguetes. También sufrió directamente la violencia represiva, como mis hijos mayores.

Cuando comenzó la escuela en Estados Unidos, mi esposa contrató transporte privado porque todavía no teníamos automóvil. Al ver que el vehículo era una camioneta blanca, parecida a las utilizadas por la policía política en Cuba, nuestro pequeño entró en pánico. No quería subir. Tuvimos que buscar otra alternativa. Aquella reacción demostraba cuánto daño había sufrido su inocente corazón.

Ha pasado un año y jamás olvidaremos a quienes nos han tendido la mano: a los funcionarios y políticos cubanoamericanos y estadounidenses, al Departamento de Estado, al Gobierno y al pueblo estadounidense, a Juan Carlos Fernández, de Ferco Motors, Iván Herrera, de Univista, a la Fundación Nacional Cubano Americana, a Santiago Álvarez, al Museo Americano de la Diáspora Cubana, a Martí Noticias, a Rosa María Payá y nuestros hermanos de Cuba Decide, al PDP, a la Asamblea de la Resistencia, a las demás organizaciones solidarias, a los medios de prensa, a Otaola, Eliecer Ávila, a los Pichy Boys, a los miembros de la UNPACU, a mi familia. A todos, que la lista es muy larga, nuestra profunda gratitud. Son tantos que resulta imposible mencionarlos a todos en un artículo.

Ha pasado un año y, junto a organizaciones aliadas y compatriotas generosos, hemos conseguido aumentar considerablemente la asistencia a los presos políticos. Actualmente ayudamos cada mes varias decenas de presos políticos. También apoyamos con alimentos y medicamentos a activistas, familiares de presos, ancianos, niños y familias vulnerables.

Gracias a algunos cubanos extraordinariamente generosos, alimentamos diariamente, de lunes a viernes, a varios centenares de personas muy necesitadas en Cuba. Sabemos que es muy poco frente a los millones que padecen hambre y privaciones de todo tipo, pero trabajamos incansablemente para ampliar esa ayuda. Cada plato de comida, cada medicina, representa solidaridad, esperanza y compromiso con nuestros hermanos.

Ha pasado un año y ha sido  intensa también la actividad internacional. Hemos visitado diversas capitales europeas, participado en encuentros en el Parlamento Europeo y sostenido reuniones con representantes políticos de trece naciones europeas y de México. En Lituania, Polonia, República Checa, Alemania, España y otros países hemos defendido la necesidad de una política internacional más firme frente a la dictadura cubana y más solidaria con los presos políticos, los opositores pro democráticos y con el pueblo en general.

Recientemente en Alemania nos reunimos con diputados del Bundestag, representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores y amigos de la Fundación Konrad Adenauer. También hemos desarrollado gestiones en Washington, incluyendo conversaciones con el secretario de Estado Marco Rubio, y fortalecido relaciones con congresistas, organizaciones defensoras de los derechos humanos y aliados internacionales.

Un año de trabajo, denuncias, entrevistas, conferencias, artículos, encuentros y esfuerzos para visibilizar la situación de los presos políticos, la represión, el hambre y la tragedia nacional. Hemos trabajado por una mayor coordinación entre las fuerzas democráticas, por incrementar las acciones cívicas no violentas y por preparar propuestas para una transición democrática y la reconstrucción de Cuba.

Ha pasado un año y somos parte del Acuerdo de Liberación de Cuba y seguimos insistiendo en que hay que dinamizar aún más la lucha por la libertad, convencidos de que nuestra patria puede y debe ser libre lo antes posible. La dictadura está agotada, cada vez más debilitada y temerosa. Lo que retrasa su final es, fundamentalmente, la insuficiente coordinación y la falta de acciones más enérgicas y eficaces. Necesitamos trabajar más y mejor, con inteligencia, disciplina, generosidad, unidad y absoluto desinterés personal. El egoísmo, la mezquindad y la mediocridad siguen afectando la lucha.

Ha pasado un año y deseo inmensamente regresar cuanto antes a mi amada tierra. Agradezco de corazón la libertad, las oportunidades y la extraordinaria generosidad con que nos ha acogido esta gran nación. Pero mi tierra es Cuba. Allí están mis raíces, mis recuerdos, muchos hermanos de lucha y millones de compatriotas que sufren.

Deseo regresar, abrazar a mi gente y contribuir directamente a la democratización y reconstrucción de nuestra patria. Quiero ver renacer una Cuba libre, democrática, próspera, justa y solidaria.

Quiero ver a nuestra Cuba bella, aquella tierra de la que se dice que Cristóbal Colón afirmó que era la más hermosa que ojos humanos habían visto, convertida en la nación más libre, próspera y feliz que ojos humanos hayan contemplado.

Estoy listo para regresar. No quiero vivir eternamente lejos de mi patria. Quiero volver a una Cuba libre y pido al gobierno de Estados Unidos que cualquier negociación con el régimen comunista contemple el regreso y la seguridad de todos los que queremos volver a nuestra patria.

Hace un año salí del infierno de una prisión comunista y puse a salvo a mi familia. Pero mi mayor anhelo es que todo el pueblo cubano pueda vivir en libertad lo antes posible. La libertad y el bienestar de mi pueblo son mi mayor sueño.

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José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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