
El artista y activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara publicó una reflexión en Instagram sobre la estrategia deliberada del régimen de usar la prisión para aislar a los presos políticos de sus seres queridos, en una denuncia que combina testimonio personal y solidaridad con quienes aún permanecen encarcelados.
«En la cárcel, uno necesita saber que sigue existiendo en la memoria de quienes ama. El miedo al olvido se mete en la celda contigo. Te preguntas si todavía te nombran, si te extrañan, si el tiempo y la distancia están borrando tu lugar en sus vidas», escribió.
Otero Alcántara, cofundador del Movimiento San Isidro, cumplió cinco años de prisión en la cárcel de máxima seguridad de Guanajay antes de ser exiliado a Miami en julio pasado.
En el texto, el artista plástico va más allá del testimonio personal para señalar una táctica sistemática: «La dictadura usa el encierro también para destruir la amistad y la familia. Interrumpe los encuentros, limita las llamadas, vigila las palabras. Quiere desgastar los vínculos hasta que uno se sienta solo, hasta que querer a alguien preso se convierta en miedo, cansancio o una espera insoportable».
Frente a esa estrategia de aislamiento, el expreso político opuso la creación como forma de resistencia y de mantener los lazos afectivos: «Si la dictadura quería destruir nuestra cercanía, yo insistía en darle una forma. Hice del arte un lugar donde seguir juntos, donde el cariño pudiera permanecer y desde donde reclamar mi derecho a regresar a la vida de los míos».
Durante sus cinco años de reclusión, Otero Alcántara produjo aproximadamente 4,000 obras —dibujos y pinturas sobre papel, cartulina, cartón kraft y hojas de bloc— con materiales enviados por amigos, mientras las autoridades de Guanajay le prohibían sacar sus creaciones de la prisión.
La publicación, que acompaña retratos de su amigo, el periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez, lleva los hashtags #libertadparamaykelosorbo, #libertadparalospresospolíticos y #libertadesparacuba, muestra de su solidaridad con los que continúan encarcelados.
Según Prisoners Defenders, hasta el 1 de octubre de 2026 Cuba mantenía 1,372 personas privadas de libertad por motivos políticos, incluyendo 40 menores de edad.
Otero Alcántara fue detenido el 11 de julio de 2021 cuando intentaba sumarse a las protestas del 11J, y condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión por desacato, desórdenes públicos y ultraje a los símbolos de la patria, en un juicio celebrado a puerta cerrada.
Amnistía Internacional lo reconoció como preso de conciencia. Tras cumplir formalmente la pena, la Seguridad del Estado lo mantuvo retenido varios días sin que su familia conociera su paradero, hasta que el 18 de julio de 2026 llegó a Miami bajo un permiso humanitario estadounidense.
Desde el exilio, el artista ha mantenido una intensa actividad pública. La semana pasada, declaró que «la corrupción es el gran problema de la dictadura cubana» en una entrevista con el diario argentino La Nación, y en agosto advirtió a la agencia EFE que en Cuba existen condiciones para un «estallido social lapidario», potencialmente mayor que las protestas de 2021.
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