«Réquiem por la rotación de los circuitos», ironiza escritor holguinero tras 25 horas sin luz

Holguín sufre bajo los apagones (imagen de referencia) © Facebook/Holguín en fotos
Holguín sufre bajo los apagones (imagen de referencia) Foto © Facebook/Holguín en fotos

El escritor holguinero José Poveda Cruz publicó en Facebook una crónica satírica titulada «Réquiem por la rotación de los circuitos», en la que despide con ironía el sistema de turnos eléctricos que la Empresa Eléctrica de Holguín había suspendido, mientras acumula 25 horas consecutivas sin corriente.

El texto llega después de que la empresa eléctrica provincial anunciara la suspensión formal de la rotación de circuitos en la ciudad cabecera, alegando la «compleja situación del Sistema Electroenergético Nacional». La medida exceptuó únicamente los circuitos que abastecen el área del Hospital Lenin, el mayor centro hospitalario de la provincia.

Captura de Facebook / José Poveda Cruz

Poveda Cruz describe el esquema suspendido con una precisión que desnuda su absurdo: «El invento consistía en pasar doce o trece horas sin corriente para disfrutar después de tres horas de electricidad. Tres horas gloriosas, apenas suficientes para cargar el teléfono, cocinar algo, poner una lavadora y comprobar que todavía pertenecemos a la civilización».

El escritor dedica un párrafo entero a diseccionar el lenguaje con el que el régimen envuelve sus fracasos: «Rotación de los circuitos: una expresión elegante, casi musical, salida de esa fábrica nacional de eufemismos donde el apagón se convierte en afectación, la escasez en dificultad y el desastre en una oportunidad para perfeccionar el vocabulario administrativo. Si mañana nos quitaran el agua durante un quinquenio, seguramente anunciarían un programa de hidratación intermitente».

La ironía no oculta el retrato de una crisis cotidiana y agotadora. «Ahora llevamos veinticinco horas sin corriente, y nadie sabe cuándo regresará ni cuánto durará el milagro. Los alimentos se estropean, el calor hace vida de propietario y uno se pregunta cuánto tiempo puede sobrevivir una persona sometida a semejante experimento sin que la palabra vida termine pareciendo una exageración», escribe.

El cuadro humano que traza es igualmente sombrío: «La gente habla bajito, camina con los hombros encogidos y tiene esa mirada de quien acaba de recibir una mala noticia, aunque sea la misma de ayer. […] Somos un laboratorio de resistencia humana donde los sabios decisores ensayan sus fórmulas y la población aporta gratuitamente el material experimental. Con una diferencia: los investigadores suelen disponer de electricidad».

La reacción en redes ante el anuncio de la empresa eléctrica fue asimismo irónica. «¿Cuál rotación?», preguntó un internauta, resumiendo el sentir de quienes nunca experimentaron alternancia regular alguna. Otro anticipó el desenlace con amargura: «Cuando el SEN colapse totalmente, que no falta mucho, en el NTV dirán que somos un país afortunado porque tenemos por la noche la luna y por el día el sol».

Los números respaldan ese escepticismo. Al amanecer del sábado, la disponibilidad del Sistema Electroenergético Nacional era de apenas 758 MW frente a una demanda de 2,250 MW. En Holguín, la demanda servida se situaba en apenas 50 MW, y algunos circuitos acumulaban más de 39 horas sin servicio, incluso uno más de 43 horas. Ese mismo día, vecinos de Santa Rita, en Jiguaní (Granma), salieron a la calle gritando «¡Queremos corriente!» ante una patrulla policial que no logró dispersarlos.

El colapso eléctrico arrastra consigo la crisis del agua: el suministro de agua del 87% de la población abastecida por el sistema hídrico cubano depende de la electricidad. El propio régimen admitió que 2.7 millones de cubanos sufren afectaciones en el suministro de agua. Poveda Cruz conoce esa realidad de primera mano: a comienzos de octubre narró 28 días sin agua en su casa y la competencia desigual entre vecinos con y sin bombas succionadoras.

La crisis tiene causas estructurales acumuladas durante años. La termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, ha registrado al menos 17 interrupciones no programadas en lo que va de 2026. El 16 de octubre, un incendio dejó fuera de servicio la unidad 1 de la termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna, en Mayabeque, y ese mismo día la termoeléctrica Felton de Mayarí también salió de línea. Cuba acumula ocho desconexiones totales del SEN en este año.

Poveda Cruz cierra su texto con la misma mezcla de humor y desesperanza que lo atraviesa de principio a fin: «Menos mal que todavía existe la rotación de los planetas y que ningún funcionario ha anunciado una reorganización del movimiento terrestre. […] Aunque, bien mirado, llevamos tanto tiempo viviendo a oscuras que el Sol ya parece un servicio por cuenta propia».

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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