Arístides Fernández García, el cubano de 37 años deportado por Estados Unidos a la República Centroafricana, logró abandonar este lunes la capital de ese país, Bangui, después de casi tres meses de incertidumbre, enfermedades y dificultades para conseguir su salida. Su destino final es Bolivia.
«Mi gente, ahora sí me estoy yendo. Salud y bendiciones para todos. Gracias por todo el apoyo que me han dado hasta el día de hoy», expresó emocionado en uno de los videos compartidos en Facebook por Yasmany Moreno, otro cubano deportado que permanece en Bangui.
Las grabaciones muestran a Arístides despidiéndose desde lo que parece ser el hotel donde se encontraban en la capital centroafricana y, horas después, durante una escala en Adís Abeba, Etiopía, desde donde tenía previsto continuar hacia Estambul, Colombia y finalmente Bolivia.
Desde territorio etíope, aseguró que fue recibido por personal de Naciones Unidas, una atención que agradeció después de los difíciles meses vividos en Bangui.
«Cuando llegué aquí me estaba esperando la gente de la ONU, bajándome del avión. Se portaron bastante bien conmigo», relató.
También manifestó su alivio al encontrarse en un entorno diferente: «Ya aquí cambia todo. Esto es una ciudad bastante bonita, se ve bastante moderna, el aeropuerto es bastante grande y ya a partir de ahora ya se ve que ya empezó a cambiar un poco la vida».
Su salida ocurre apenas días después de que circularan videos en los que aparecía visiblemente debilitado y esperando atención médica en Bangui, mientras otros migrantes denunciaban enfermedades y casos de malaria entre los deportados.
Arístides fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 6 de enero de 2026, después de acudir a una audiencia migratoria en Miami, pese a que tenía una solicitud de asilo pendiente y un permiso de trabajo vigente hasta 2030.
Durante los meses siguientes pasó por varios centros de detención, incluido el conocido como «Alligator Alcatraz», en Florida, donde, según su testimonio, permaneció 96 días y perdió alrededor de 27 kilogramos.
A finales de julio fue enviado a la República Centroafricana, un país con el que no tenía vínculos y al que, según su testimonio, llegó sin documentos ni información clara sobre su situación migratoria.
«Esto fue una larga aventura. Llevaba siete meses preso, casi tres meses aquí en África. Y ha sido bien fuerte todo», recordó en su despedida.
Pese a la alegría por su partida, el cubano expresó preocupación por los compañeros que permanecen en Bangui, entre ellos Yasmany Moreno, quien ha continuado denunciando las condiciones en que viven los migrantes enviados a ese país.
«Me da pena con todos los amigos míos que se están quedando atrás, pero sé que también ellos van a poder solucionar sus problemas también, Dios mediante», manifestó.
El caso forma parte de la política de deportaciones a terceros países impulsada por la administración de Donald Trump, que ha enviado migrantes a naciones con las que no tienen vínculos familiares ni migratorios.
Aunque ahora busca llegar a Bolivia, Arístides mantiene la esperanza de regresar algún día a Estados Unidos, donde vivió durante varios años.
«Nosotros no somos delincuentes, nosotros hicimos todas las cosas bien en ese país y creo que merecemos esa oportunidad de nuevo en la vida», afirmó.
Este caso forma parte de una realidad más amplia que afecta a miles de migrantes cubanos. Sigue todos los detalles sobre deportaciones, políticas migratorias y más en nuestra sección de Inmigración en EE.UU.
Archivado en:
