
Un segundo avión con ayuda humanitaria del Gobierno de Estados Unidos llegó este jueves a Matanzas, con un cargamento de 700 kits destinados a familias vulnerables de esa provincia cubana, donde la Iglesia católica continuará distribuyendo alimentos y productos de primera necesidad.
El vuelo aterrizó en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, en Varadero, según informó Cáritas Cuba en un comunicado donde también confirmó que se trata del segundo cargamento recibido por la Diócesis de Matanzas dentro del programa de asistencia financiado por Washington.
La nueva entrega permitirá continuar el reparto de suministros a familias previamente identificadas por Cáritas, con prioridad para aquellas que enfrentan mayores dificultades económicas y sociales.
En esta ocasión, la distribución se concentrará en el territorio de la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, que comprende Unión de Reyes, Bolondrón, Güira de Macurijes y comunidades rurales de esa zona.
Los voluntarios de la parroquia, junto al sacerdote Enrique Peñate Galán, estarán encargados de llevar la ayuda a los hogares seleccionados de acuerdo con los criterios establecidos por los donantes.
El envío ocurre apenas ocho días después de la llegada del primer cargamento destinado a Matanzas, recibido el pasado 14 de octubre en el mismo aeropuerto de Varadero.
Durante aquella primera entrega, la asistencia estadounidense comenzó a llegar a 700 de las 2,100 familias seleccionadas en la Vicaría Nuestra Señora de la Caridad, una demarcación que incluye varias localidades del municipio de Unión de Reyes.
La recepción estuvo encabezada por monseñor Juan Gabriel Díaz Ruiz, obispo de Matanzas, y María de los Ángeles Castelo Elías Calles, directora de Cáritas en la diócesis.
Entre los beneficiarios priorizados figuran adultos mayores de 60 años, personas con discapacidad, enfermos crónicos, mujeres embarazadas o lactantes y familias con niños menores de cinco años que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
Cáritas explicó que los hogares son seleccionados previamente por sus equipos parroquiales y voluntarios, con el propósito de dirigir los suministros a quienes presentan mayores necesidades.
La primera distribución ya se realizó en comunidades como Alacranes y San Antonio de Cabezas, donde los voluntarios trasladaron los módulos directamente hasta las viviendas.
En su comunicado de este jueves, Cáritas Matanzas agradeció la experiencia de esas primeras entregas y destacó el trabajo de los voluntarios que participan en el proceso.
Las dificultades que enfrentan algunas de las familias beneficiadas quedaron reflejadas en los testimonios recogidos durante las visitas.
El pasado 17 de octubre, Cáritas documentó la entrega de ayuda a residentes de comunidades rurales de Matanzas que viven en condiciones de extrema precariedad.
Uno de los casos fue el de José Agustín Farray Ponce, conocido como «Tito», residente en Cuatro Caminos, quien recibió a los voluntarios en una vivienda situada en una zona sin electricidad.
«¡Cómo iba a imaginar que alguien se acordaría de mí, que vendrían a verme esta tarde!», expresó al recibir los suministros.
En otros hogares, las entregas también llegaron a personas encamadas, adultos mayores y familias que dependen de la ayuda de vecinos o allegados para cubrir necesidades cotidianas.
El nuevo cargamento forma parte del programa de asistencia humanitaria de 100 millones de dólares anunciado por la administración estadounidense en mayo de 2026, una iniciativa destinada a distribuir alimentos, productos de higiene y otros suministros entre la población cubana.
De esa cantidad, 60 millones de dólares se canalizan mediante Catholic Relief Services (CRS), Cáritas Cuba y la red de la Iglesia católica, mientras que los otros 40 millones corresponden a mecanismos de distribución mediante organizaciones humanitarias independientes.
El Departamento de Estado estadounidense presentó el programa como una vía de asistencia directa a los ciudadanos cubanos, sin entregar los recursos al Gobierno de La Habana.
La Iglesia católica ha explicado que los 60 millones de dólares no se entregan en efectivo a Cáritas Cuba. Los fondos se utilizan para adquirir los suministros y financiar la logística necesaria para transportarlos y distribuirlos entre las familias.
Los productos son adquiridos y trasladados mediante la coordinación con CRS, mientras los voluntarios de Cáritas realizan la distribución dentro del territorio cubano a través de sus estructuras diocesanas y parroquiales.
El programa tuvo su primer vuelo nacional el 21 de julio, cuando un avión de carga partió de Miami hacia La Habana con módulos de alimentos e higiene destinados inicialmente a 700 familias.
Aquel envío inauguró la distribución del nuevo paquete de 100 millones de dólares, anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio, y fue coordinado con las organizaciones católicas encargadas de hacer llegar los productos a los beneficiarios.
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