
El presidente Donald Trump advirtió el viernes que Washington podría lanzar una nueva ofensiva militar contra Irán, cuando el conflicto bélico se aproxima a su octavo mes y el encarecimiento del combustible presiona al Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
«Podríamos hacer otra pequeña Epic Fury», declaró Trump ante miles de seguidores en un mitin celebrado en Fort Myers, Florida, según informó Reuters, usando el nombre oficial con el que el ejército estadounidense bautizó la campaña contra Irán (Furia Épica). Sin embargo, el presidente no ofreció detalles adicionales.
La advertencia contrasta con lo que el propio mandatario había señalado apenas días antes: que Estados Unidos no atacaría Irán antes del 3 de noviembre, fecha en que los comicios determinarán el control del Congreso, donde los republicanos mantienen mayorías estrechas en ambas cámaras.
Ese mismo viernes, Trump también planteó una duda estratégica: si Washington debería buscar una salida rápida al conflicto o dejar que este se extinga de forma gradual. En declaraciones de campaña recientes, el presidente ha repetido que la guerra terminará pronto, «de una manera u otra».
La Operación Furia Épica comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron instalaciones militares y nucleares iraníes. Teherán respondió con golpes propios contra Israel y bases de EE.UU. en estados del Golfo. El saldo acumulado incluye miles de muertos y millones de desplazados.
El conflicto ha sacudido los mercados energéticos globales. El precio del barril de petróleo Brent pasó de unos 67 dólares a más de 126 dólares durante la escalada, y el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz llegó a desplomarse un 97% en el momento más crítico.
A finales de septiembre, el tránsito por ese paso estratégico se había recuperado parcialmente hasta superar los siete millones de barriles diarios, aunque las exportaciones totales del Golfo Pérsico seguían en torno al 72% de los niveles previos a la guerra.
Mientras Trump lanza señales de una posible escalada, Bloomberg reportó este sábado que el presidente ya prepara una nueva ofensiva tras las elecciones y que ha enviado un tercer grupo de portaaviones junto a 10,000 marineros y marines adicionales al Golfo Pérsico para ampliar las opciones de sus comandantes militares.
Irán, por su parte, no ha permanecido pasivo. Dos altos funcionarios iraníes de seguridad confirmaron a Reuters que Teherán ha elaborado planes detallados para atacar cables submarinos de comunicaciones en el Golfo si se reanudan los bombardeos. El general Yadollah Javani, responsable político de la Guardia Revolucionaria, advirtió que Irán podría apuntar a siete grandes cables de internet que atraviesan el estrecho de Ormuz si EE.UU. daña infraestructura iraní.
EE.UU. e Irán alcanzaron un acuerdo provisional de 60 días en junio de 2026, pero el pacto colapsó en pocas semanas. En septiembre, Irán propuso un alto el fuego de siete días que Trump rechazó, aunque las negociaciones indirectas continuaban activas a mediados de octubre.
La presión política interna también crece: algunos legisladores republicanos han comenzado a marcar distancia con Trump por el impacto económico de la guerra, mientras el precio promedio de la gasolina en EE.UU. superó los 4,50 dólares por galón en mayo de 2026, un aumento de más del 50% desde el inicio del conflicto.
Según Bloomberg, la guerra que Trump prometió resolver en cuestión de semanas «parece ahora encaminada a escalar al entrar en su octavo mes».
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