
El mensaje del secretario de Estado Marco Rubio invitando públicamente a los cubanos a establecer una «asociación discreta con la CIA» para impulsar un cambio en la isla provocó una corriente de escepticismo en las redes sociales.
Entre los mensajes críticos, varios usuarios trazaron un paralelo inquietante con las promesas que la administración Trump hizo al pueblo iraní meses atrás, promesas que terminaron con miles de muertos, ejecuciones, encarcelamientos y el régimen de los ayatolás intacto.
El pasado jueves, Rubio publicó en su cuenta oficial de X: «A quienes buscan crear un cambio positivo en Cuba: ahora es el momento. La decepción de las promesas incumplidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de unos pocos; aprovechen esta oportunidad para crear el cambio que desean a través de una asociación discreta con la CIA».
Una de las respuestas más comentadas llegó del usuario @BanditTradez, quien le preguntó directamente al secretario de Estado: «¿Dónde he escuchado esto antes? Ah sí, el pobre pueblo persa. ¿Cómo les fue? Creo que todavía están esperando».
Junto al comentario, adjuntó una publicación de Trump en la que el presidente había escrito a los iraníes en enero de este año: «¡Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO! [...] LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO. ¡MIGA!».
Ese llamado de Trump a los manifestantes iraníes —acompañado del lema «Make Iran Great Again»— se produjo cuando las protestas iniciadas a finales de diciembre de 2025 sacudían el país.
El resultado fue devastador: según la organización de derechos humanos HRANA, al 14 de enero de 2026 habían muerto al menos 2,571 personas, entre ellas 12 menores de edad, y cerca de 16,784 habían sido detenidas. El régimen clerical no mostró fisura alguna en sus fuerzas de seguridad y Trump nunca aclaró qué significaba concretamente «la ayuda está en camino».
El paralelismo no pasó inadvertido entre los cubanos. Las reacciones en redes sociales combinaron hartazgo, ironía y desconfianza: «¿Qué temporada es esta?», «Después de Irán, es decir, nunca», «El cuento de la buena pipa» y «bla, bla, bla» fueron algunas de las frases que circularon entre usuarios cubanos ante el nuevo llamado de Washington.
Ese escepticismo tiene raíces concretas. Desde mayo de 2026, Trump ha mencionado en varias ocasiones el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln frente a las costas cubanas —primero a 100 yardas, luego a 50—, en julio prometió que «muchas cosas» ocurrirían en Cuba en aproximadamente dos meses, y en septiembre repitió la amenaza de buques militares durante la cumbre «Escudo de las Américas» en Nueva York. Ninguna de esas declaraciones se tradujo en acción verificable.
El régimen cubano respondió con burla institucional. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla advirtió que las costas cubanas tienen «dientes de perro», mientras que el viceministro Carlos Fernández de Cossío ridiculizó el llamado de Rubio comparándolo con un anuncio de pasta dental.
El patrón que señala @BanditTradez —promesas declarativas de apoyo a pueblos que viven bajo dictaduras, sin seguimiento ni consecuencias para los regímenes— es precisamente lo que alimenta la desesperación de quienes llevan décadas esperando que las palabras de Washington se conviertan en hechos.
Para muchos cubanos, el mensaje de Rubio suena demasiado familiar: «Después de Irán, es decir, nunca».
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