El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este lunes un contundente mensaje en apoyo a los manifestantes de Irán, en medio de la ola de protestas que sacude al régimen islámico desde finales de 2025.
“¡Patriotas iraníes, sigan protestando! ¡Tomen el control de sus instituciones!”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social, advirtiendo que los responsables de las muertes y abusos “pagarán un alto precio”.

El mandatario confirmó además que ha cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes “hasta que cesen los asesinatos sin sentido de manifestantes”.
El mensaje, que cierra con la frase “La ayuda está en camino” y el lema “MIGA” (Make Iran Great Again), refuerza la postura de Washington frente a la represión ordenada por el líder supremo Ali Jamenei, que ya ha dejado más de 1,000 muertos y decenas de miles de detenidos, según organismos de derechos humanos.
Estados Unidos, bajo la dirección de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, ha intensificado su presión diplomática y económica sobre Teherán. La administración republicana busca aislar al régimen y apoyar a los sectores que promueven un cambio político dentro del país.
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Las protestas en Irán se han convertido en la mayor ola de resistencia desde la revolución de 1979. Diversas zonas del Kurdistán y Baluchistán han escapado al control del gobierno, mientras la comunidad internacional teme una escalada hacia un conflicto interno mayor.
El tuit de Trump ha sido interpretado como un respaldo abierto a una eventual transición en Irán, en sintonía con la línea de presión adoptada por Washington frente a los regímenes autoritarios de la región.
Crisis en Irán: Protestas masivas, represión brutal y advertencias cruzadas entre Washington y Teherán
Las advertencias del presidente Donald Trump llegan en medio de una crisis sin precedentes en Irán, donde las protestas populares se han extendido a más de un centenar de ciudades y han dejado centenares de muertos.
El movimiento, iniciado por el alza de precios y el colapso económico, se ha transformado en una ola de desobediencia civil que desafía directamente al liderazgo del ayatolá Alí Jamenei y al aparato de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Según organizaciones de derechos humanos, más de 500 personas, incluidos varios menores, han muerto desde el inicio de las manifestaciones, mientras unas 10,000 permanecen detenidas. En paralelo, Teherán ha ordenado un apagón casi total del acceso a internet, medida que busca impedir la difusión de imágenes y testimonios de la represión.
En Washington, Trump ha trazado una línea roja al advertir que Estados Unidos “se involucrará” si el régimen iraní “empieza a matar gente como lo ha hecho en el pasado”. Sus declaraciones fueron interpretadas como una amenaza velada de intervención militar, en un contexto de creciente presión diplomática y sanciones coordinadas con aliados europeos e Israel.
Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ataque o injerencia extranjera convertiría en “objetivos legítimos” a las bases y buques estadounidenses en la región, así como a Israel.
La tensión ha elevado la alerta militar en Oriente Medio, mientras Washington asegura que su objetivo es apoyar al “valiente pueblo de Irán” y no provocar una guerra.
La comunidad internacional observa con preocupación una posible escalada que podría derivar en un conflicto abierto. Para analistas regionales, el régimen iraní atraviesa su momento más frágil en décadas, acorralado por la presión interna y el aislamiento exterior, mientras crecen los llamados a una transición política.
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