
La Empresa Agroforestal de Villa Clara anunció el regreso de las bolsitas con madera de pino, conocidas como pinotea, a la tienda estatal La Casa del Forestal, en la ciudad de Santa Clara, donde se venden a 250 pesos para encender el carbón.
El establecimiento, frente al mercado Buen Viaje, promocionó las bolsitas como "ideales para lograr un encendido rápido, fácil y seguro" y las describió como "muy solicitadas", según una publicación de Facebook difundida este viernes.
La demanda de estos encendedores naturales ocurre en medio de la crisis energética que atraviesa Cuba, marcada por la escasez de gas licuado y prolongados apagones, que ha obligado a numerosas familias a recurrir al carbón vegetal para cocinar.
La oferta estatal de pinotea a 250 pesos fue recibida con alivio por algunos usuarios, aunque también surgieron quejas sobre la calidad de productos similares que se venden por cuenta propia. Una persona aseguró que un vendedor ofrecía las bolsas a 300 pesos en la feria del reparto Escambray y que "no encienden casi nada".
Otra usuaria agradeció la información porque llevaba días buscando raíz de pino para encender el carbón. Sin embargo, la posibilidad de comprar el producto en La Casa del Forestal sigue limitada a quienes pueden acudir al establecimiento de Santa Clara.
Varios usuarios reclamaron que las ofertas lleguen a otros municipios, al señalar que "no hay facilidad para viajar". Otros cuestionaron la continuidad del abastecimiento y recordaron las promesas realizadas durante la inauguración de la tienda a comienzos de octubre.
"¿Dónde estás, señora, que decías que con dedicación ibas a mantener la tablilla llena de productos y no eran solo para la foto del día de la apertura?", preguntó un comentarista.
La ironía también marcó las reacciones a la publicación. Mientras un usuario celebró con sarcasmo que "Cuba avanza", otro resumió su percepción de la situación con una frase breve: "Es el concepto de la misma miseria".
La Casa del Forestal abrió sus puertas el 9 de octubre como la primera tienda de su tipo en Cuba especializada en subproductos forestales. Además de las bolsitas de pinotea, su catálogo incluye aserrín, fogoncitos, raíces de pino, recortería de madera a 20 pesos el kilogramo, tablas de madera aserrada a 650 pesos y taburetes a 2,000 pesos.
Desde enero, la empresa estatal Cupet suspendió la distribución de gas en las provincias orientales. A finales de septiembre, la comercialización quedó paralizada en todo el país por agotamiento de existencias.
La falta de alternativas ha encarecido el combustible doméstico. En el mercado informal, un saco de carbón ha llegado a cotizarse entre 3,200 y 5,000 pesos en distintas provincias. Esa última cifra excede ampliamente el salario mínimo mensual de 3,210 pesos, y representa más de 70 % del salario medio oficial de 6,930 pesos.
El Food Monitor Program estimó que 35 % de la población cubana había recurrido al carbón o la leña para cocinar ante la falta de electricidad y gas.
En septiembre, el escritor holguinero José Poveda Cruz resumió la paradoja de tener que recurrir nuevamente a métodos básicos para cocinar en medio de la crisis cubana.
"Primero descubrimos el fuego; después inventamos el progreso; y ahora estamos aprendiendo nuevamente a encenderlo", escribió.
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