
El jurista y académico René Fidel González García publicó este domingo, desde Santiago de Cuba, una extensa reflexión en Facebook en la que llama a construir un «nuevo pensamiento político en Cuba» y advierte con urgencia: «Ya no tenemos más tiempo que perder».
Doctor en Ciencias Jurídicas y exprofesor titular de la Universidad de Oriente, González García ha desarrollado en los últimos años y, con mayor énfasis, a lo largo de 2026, una cadena de pronunciamientos críticos que conforman un diagnóstico político cada vez más apremiante sobre la realidad cubana. El texto de este domingo es el eslabón más reciente de esa serie.
En su publicación, el académico coloca la igualdad política en el centro de su argumento: «Es preciso empezar a entender la necesidad de aspirar y demandar el derecho de igualdad política para los cubanos, para cada uno de nosotros», escribe, y la define como «la demanda más importante y fundamental de nuestro tiempo».
González García traza una distinción que considera decisiva: la diferencia entre ser ciudadanos activos y ser meros consumidores de contenidos. «Necesitamos políticos no creadores de contenidos, necesitamos ser ciudadanos no consumidores de contenidos», afirma, y llama a asumir la política «como práctica individual y colectiva, no la política convertida en un consumo cultural, en un producto».
El académico describe el sistema político cubano como uno «basado en la negación de la igualdad política de todos los ciudadanos» y advierte que su decadencia puede derivar en «la ruina definitiva y funesta de nuestro hogar común».
Reclama el profesor santiaguero un pensamiento político que «abra camino y encarne en el día a día, en nuestros barrios y comunidades destrozados por la pobreza, en nuestras instituciones inmovilizadas y convertidas en obsoletas por el despotismo y la arbitrariedad, por la mediocridad enaltecida». Y enarbola un firme llamado a la unidad: «Necesitamos ser y no podemos hacerlo sin unirnos los que creemos en lo mismo».
La publicación de este domingo se une a otras reflexiones que González García ha sostenido durante meses. En julio afirmó que los cubanos tienen hoy menos derechos y libertades políticas que en 1953, bajo la dictadura de Fulgencio Batista. En agosto acuñó el concepto de «indigencia política» para describir la exclusión que padece la mayoría, y sostuvo que «la indigencia política conduce inevitablemente a la indigencia económica y social».
En septiembre diagnosticó una «desconexión estructural e irreversible» entre el régimen y la ciudadanía. A comienzos de octubre calificó a Cuba como «una sociedad paralizada por el subdesarrollo político», tomando como punto de partida las 876,522 personas en situación de mayor vulnerabilidad reconocidas por el primer ministro Manuel Marrero. Y apenas una semana atrás planteó que una «política nueva» requiere «políticos nuevos», capaces de practicar lo que dicen defender.
El contexto en que escribe González García es de crisis estructural sin precedentes. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó, en agosto de 2026, que el 94% de los cubanos vive en pobreza extrema, según un estudio basado en 1,318 entrevistas realizadas en 79 municipios de las 15 provincias. La CEPAL proyecta una contracción del PIB cubano del 10.3% en 2026, la peor de América Latina.
Prisoners Defenders ha documentado 1,372 presos políticos al 1 de octubre, cifra récord en la historia de la isla, entre ellos, decenas de mujeres y personas detenidas cuando eran menores de edad.
El propio González García conoce de primera mano el costo de disentir. Fue separado de su cargo en la Universidad de Oriente en noviembre de 2016 tras publicar artículos críticos en medios independientes; la institución alegó que sus textos carecían de carácter científico e influían negativamente en la formación de los estudiantes.
Él y organizaciones de derechos humanos denunciaron que fue una represalia política. En octubre de 2025 presentó una demanda ante el Tribunal Supremo contra Miguel Díaz-Canel y la fiscal general Yamila Peña Ojeda por presuntas violaciones constitucionales.
El texto de este domingo concluye con una frase que resume la aspiración que atraviesa muchos de sus pronunciamientos: que no sea «nunca más, la esperanza del cubano, encontrar en otras partes del mundo, lo que aquí se le niega por amor al poder, por desprecio a la libertad, por miedo a los derechos de la felicidad».
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