
La filósofa y activista cubana Alina Bárbara López Hernández publicó este domingo en su perfil de Facebook una reflexión sobre cuatro años de activismo cívico en la que reivindica la desobediencia civil como única vía posible frente a la dictadura y llama a la ciudadanía cubana a no mantenerse al margen de la política.
El texto conmemora el cuarto aniversario de un episodio que marcó un punto de inflexión en su trayectoria: el 25 de octubre de 2022, un equipo de Contrainteligencia se desplazó desde La Habana hasta Matanzas con el propósito de «entrevistarla». No lo consiguieron. López Hernández se negó a comparecer, presentó una queja ante la Fiscalía Provincial de Matanzas y la citación fue suspendida al día siguiente, luego de que la propia fiscal reconociera que los documentos carecían de las formalidades legales obligatorias.
«Ese día entendí que no bastaba con escribir y analizar la realidad de mi país desde la perspectiva de las ciencias sociales, debía implicarme asimismo en la lucha por mis derechos como ciudadana y académica», escribió López Hernández. «Si en ese proceso he podido contribuir a la lucha por derechos comunes, me siento satisfecha».
Doctora en Ciencias Filosóficas y miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, López Hernández describe con una paradoja el costo y el sentido de ese giro: «Nunca había sido tan reprimida como en este período; nunca me había sentido tan libre como me siento hoy».
En su publicación, la académica matancera define el marco de su acción: «La desobediencia civil y la protesta no violenta son las vías en que es posible hacer política dentro de un régimen opresivo como el que existe en Cuba, donde no nos dejan otras opciones que morir lentamente o emigrar». Y concluye con una convocatoria directa: «Porque no caben dudas, hay que involucrarse en política, no existe otro camino. Habernos convencido de que no era nuestra función como ciudadanía, fue la única 'conquista' duradera del sistema político cubano. Ya no más».
La profesora acompañó el texto con una imagen de Mahatma Gandhi y una cita a él atribuida: «Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida ni en su propia esclavitud. La desobediencia civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano».
La reflexión llega en un momento de intensa presión sobre López Hernández. Desde junio de 2024 cumple una medida cautelar de reclusión domiciliaria un el contexto de un proceso que comparte con la socióloga Jenny Pantoja Torres bajo cargos de atentado, desacato y desobediencia. La Fiscalía solicita cuatro años de prisión para ella y tres para Pantoja. El juicio, fijado para el pasado 30 de enero, fue suspendido sin anunciar nueva fecha y sigue sin programarse.
A pesar de la reclusión domiciliaria, López Hernández ha mantenido su protesta cívica mensual en el Parque de la Libertad de Matanzas —que realiza cada día 18 desde marzo de 2023 para exigir amnistía para los presos políticos— y ha sido detenida al menos cinco veces en 2026 durante esos intentos, con retenciones de hasta 12 horas.
En un ensayo publicado recientemente en Letras Libres, la académica acuñó el concepto de «retroceso civilizatorio» para describir décadas de deterioro estructural en Cuba y documentó que el país retrocedió 32 puestos en el Índice de Desarrollo Humano entre 2007 y 2021-2022.
Según cifras oficiales de la ONEI que cita la profesora, en 2025 nacieron 68,064 personas en Cuba frente a 136,214 fallecidas, una brecha demográfica sin precedentes en la historia de la isla.
Prisoners Defenders documentó 1,372 presos políticos en Cuba al 1 de octubre de 2026, cifra récord, con «desorden público» como la acusación más frecuente, aplicado en 577 casos. Es el telón de fondo ante el que López Hernández ha lanzado su llamado más directo: «Para organizarse y exigir derechos sociales desde abajo, hay que empezar por tener derechos políticos».
Vídeos relacionados:
Archivado en: