
Un segundo cargamento de ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos llegó este martes a Cuba con 700 kits de alimentos y otros 700 módulos de higiene destinados a familias en situación de extrema vulnerabilidad de la Diócesis de Pinar del Río.
La organización católica Cáritas Cuba informó de la llegada del nuevo envío, financiado por el Gobierno estadounidense, que permitirá ampliar la distribución de productos de primera necesidad en comunidades necesitadas del occidente del país.
En esta ocasión, la ayuda se distribuirá en comunidades y zonas rurales de las parroquias de Guanajay y Bahía Honda, localidades pertenecientes administrativamente a la provincia de Artemisa, pero incluidas en la jurisdicción eclesiástica de Pinar del Río.
Según la institución, los sacerdotes italianos Daniele y Damiano, junto con voluntarios de ambas localidades, coordinarán la entrega directa de los productos a los hogares seleccionados.
«La solidaridad no se detiene para quienes más lo necesitan en la Diócesis de Pinar del Río», destacó Cáritas en su comunicado.
La organización explicó que el objetivo es brindar alivio material y acompañamiento a familias que enfrentan dificultades para acceder a alimentos y artículos básicos de higiene.
Este es el segundo vuelo de ayuda estadounidense destinado a la diócesis durante octubre. El primero llegó el pasado 8 de octubre al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, también con 700 kits alimentarios y 700 módulos de higiene.
Aquel cargamento fue recibido por monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, obispo de Pinar del Río, y Abel Castillo López, director de Cáritas en la diócesis, junto con voluntarios de la institución.
Los primeros beneficiarios fueron familias de Candelaria y Quiebra Hacha, comunidades pertenecientes a Artemisa, donde los equipos parroquiales habían identificado previamente a personas con necesidades especialmente graves.
El 10 de octubre, voluntarios de Cáritas comenzaron a entregar directamente los módulos en seis comunidades rurales de Candelaria: Mango Dulce, Bayate, La Picadora, Tabaco Rubio, El 20 y Barrancones.
Los paquetes de alimentos incluían arroz, frijoles, aceite, azúcar, pastas y conservas de pescado. Los módulos de higiene contenían productos de aseo personal, detergente, artículos para purificar agua y otros suministros útiles para los hogares.
La asistencia se dirige prioritariamente a adultos mayores que viven solos, embarazadas, madres lactantes, niños pequeños, personas con discapacidad y enfermos que necesitan apoyo para sus actividades cotidianas.
La distribución en Pinar del Río forma parte de un programa de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares anunciado por la administración estadounidense, que contempla el envío de alimentos y artículos esenciales a familias cubanas mediante organizaciones independientes.
De esa cantidad, 60 millones de dólares se canalizan a través de Cáritas Cuba y Catholic Relief Services (CRS), mientras que los 40 millones restantes corresponden a otras organizaciones participantes.
Los suministros son adquiridos en Estados Unidos y distribuidos en Cuba mediante las redes diocesanas y parroquiales, sin que el Gobierno cubano administre directamente esos fondos.
El programa también se ha extendido a otras provincias. El pasado 14 de octubre, la Diócesis de Matanzas recibió su primer cargamento de asistencia procedente de Estados Unidos, destinado a hogares previamente identificados por voluntarios.
Sin embargo, la Iglesia católica ha reconocido que los recursos disponibles no alcanzan para todas las personas necesitadas. En agosto, las autoridades eclesiásticas explicaron que las entregas se realizarían según criterios de vulnerabilidad, sin distinciones religiosas ni políticas.
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