
Un cigarro que cuesta 50 pesos y una caja que llega a 1,500 pesos cubanos: esa es la realidad que describe la periodista Yuliet Pérez Calaña en una publicación en Facebook que ha resonado entre cubanos dentro y fuera de la isla.
«El Rolo lleva meses sin fumar en contra de su voluntad, porque un cigarro cuesta 50 pesos y más», escribió la periodista, conocida en redes como Yuliet PC, desde la Isla de la Juventud.
La autora cuenta que en ocasiones le ofrece 1,500 pesos para que compre una caja, pero él rechaza gastar esa suma: «Él se niega a pagar esa obscenidad».
Según contó, Rolo come azúcar —«cuando hay»— para calmar las ganas de fumar, y cuando consigue algún cigarro fuma solo la mitad, guardando el resto entre las grietas de las piedras del portal.
«Porque el Rolo está completamente seguro de que vendrán tiempos peores y hay que guardar para entonces», escribe la periodista.
La propia periodista reconoce que fumar es dañino. «Y yo sé que el cigarro (...) te fuma él a ti, que no es imprescindible y que hay gente que está peor: sin comida, sin agua, sin medicamentos. Lo sé. Pero ¿por qué no podemos tener lo básico y un poquito más?»
«¿Por qué un guajiro noble, que lo único que hace es trabajar y ayudar a los otros, no puede fumarse una caja de cigarros tranquilo? ¿Por qué un hombre bueno no puede escoger ni siquiera de qué morirse?», cuestionó.
La periodista cerró su publicación con otra pregunta que muchos cubanos se hacen ante la acumulación de privaciones: «¿De qué sirve la vida si, además de todo lo que nos falta, también tenemos que renunciar a esos pequeños placeres culposos?»
Las reacciones a la publicación de Yuliet Pérez Calaña reflejan un malestar que va mucho más allá del tabaco. «Cada vez todos los simples placeres de la vida, ya sean culposos o no, están cada vez más distantes en la vida de quienes aún habitamos la isla y el placer de vivir parece casi imposible», escribió un usuario.
Otro señaló la paradoja del efectivo: «Por lo menos todavía tienes efectivo para quemarlos en cigarros, todos los meses en el Banco de la Fe pago de jubilados, el mes entero, seguimos sin efectivo».
«La vida nos está fumando a nosotros. Enrollados como un cigarro casero, hecho de picadura. Lentamente», escribió otro cubano.
La brecha entre el precio oficial y el real del tabaco es abismal. Según la Resolución 63/2024 del Ministerio de Finanzas y Precios, una caja de cigarros Populares cuesta oficialmente 30 pesos, pero en el mercado informal los precios se disparan hasta 20 veces más, y marcas como H. Upmann alcanzan entre 1,200 y 1,500 pesos según la provincia.
El desabastecimiento en las bodegas estatales es casi total. Una bodeguera de La Habana declaró que en agosto de 2026 solo recibió cigarros, en septiembre llegaron frijoles donados y al comenzar octubre no había recibido mercancía alguna.
El contexto salarial hace aún más dramática la cifra: el salario mínimo en Cuba es de 3,210 pesos mensuales desde julio de 2026, equivalente a unos 4,65 dólares al tipo de cambio informal, y cubre apenas el 3,3% de la canasta básica estimada en 96,000 pesos al mes.
Una caja de cigarros a 1,500 pesos representa casi la mitad de ese salario mínimo mensual.
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