La Casa Blanca salió al paso este martes con un mensaje contundente después de que miembros de la delegación cubana avanzaran físicamente hacia el podio del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, durante el debate anual sobre el embargo a Cuba: «No en los Estados Unidos de América», publicó la cuenta oficial de la presidencia en X, acompañando la frase con una ilustración de la confrontación y etiquetando directamente a Waltz.
El incidente ocurrió mientras el embajador exponía ante los delegados del mundo evidencias de corrupción y lujos de la élite cubana: relojes Rolex de Fidel Castro valorados en 40,000 dólares, una residencia de playa de la familia Castro en Varadero con 14,000 metros cuadrados, la isla privada Cayo Piedra y un yate de 50 metros navegando por el Mediterráneo.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla y el resto de integrantes de la delegación cubana se levantaron de sus asientos y se dirigieron hacia el estrado, forzando al presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, a suspender brevemente la sesión y ordenar: «Por favor vuelva a su asiento».
Waltz no retrocedió. «Esta persona tiene que alejarse del podio. No me va a intimidar ni a los Estados Unidos de América, como intenta intimidar a los presos políticos. Y yo soy el representante de los Estados Unidos de América», respondió a viva voz ante la sala.
El embajador fue más lejos y advirtió directamente al canciller cubano: «Señor canciller, así es como esto se va a hacer: cada vez que me interrumpa, yo voy a seguir explicando cuán corrupto es este régimen, y lo voy a hacer más lentamente».
Rodríguez replicó llamando «mentiroso» a Waltz y lanzándole una frase cargada de ironía: «Señor Waltz, usted miente otra vez. Le deseo un mejor desempeño en sus futuros cargos políticos».
La confrontación no se limitó al estrado. Según un video difundido por la misión estadounidense, un miembro de la delegación cubana intentó arrebatarle el teléfono a J.P. Freire, portavoz de Waltz, mientras grababa la escena desde la sala, diciéndole: «Está violando mi espacio personal. No está permitido».
Horas después, Waltz publicó en X un segundo video en el que amplió su denuncia: «Esto ocurre en una sala de un país libre, con cámaras, con embajadores, con diplomáticos. Imaginen lo que sucede si se atreven a hablar bajo el puño de hierro de este régimen. Imaginen lo que pasa cuando nadie está mirando. Recientemente liberamos a presos políticos aquí y esta delegación de supuestos diplomáticos intentó intimidarlos, filmarlos, acosarlos. Si esto sucede aquí, imaginen lo que sucede allá».
El episodio de este martes no es aislado. A mediados de octubre, diplomáticos cubanos protagonizaron un acto de repudio en los pasillos de la ONU contra los ex presos políticos José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, gritándoles «terroristas» y «fuera de la ONU» mientras los filmaban. En julio, Rodríguez ya había intentado silenciar al representante estadounidense Jeffrey Bartos con dos mociones de orden, rechazadas en ambas ocasiones.
Waltz cerró su intervención ante la Asamblea con un llamado directo a los países miembros: «Colegas, estos matones están pidiendo su voto. No le den a La Habana otra victoria de propaganda. No voten por el maltrato del pueblo de Cuba».
La votación definitiva de la 34ª edición de la resolución cubana contra el embargo estaba prevista para este miércoles, en un contexto en que el respaldo internacional a La Habana ha caído de 187 votos en 2024 a 136 en la sesión extraordinaria de julio de 2026, el nivel más bajo en más de una década.
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