El miércoles, mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla pronunciaba su discurso ante la Asamblea General de la ONU en el debate anual sobre el embargo estadounidense a Cuba, el diplomático estadounidense Jeff Bartos fue captado leyendo el libro «La doble vida de Fidel Castro», escrito por Juan Reinaldo Sánchez, exguardaespaldas personal de Fidel Castro durante 17 años.
El gesto, registrado en video y difundido por medios internacionales como CBS News y Al Jazeera, fue interpretado como un acto político simbólico de desdén hacia la intervención del jefe de la diplomacia cubana. Bartos no ofreció explicación pública sobre el motivo de la lectura.
La elección del libro conecta con las críticas de Washington a los privilegios de la élite cubana. En The Double Life of Fidel Castro, Juan Reinaldo Sánchez describe el contraste entre la imagen pública austera de Castro y una vida privada que incluía más de veinte residencias, varios yates, un coto de caza y el uso exclusivo de Cayo Piedra. La obra también relata aspectos de su entorno familiar mantenidos en secreto y recoge acusaciones del autor sobre vínculos con el narcotráfico. Sánchez fue encarcelado tras solicitar su retiro en 1994 y logró escapar a Estados Unidos en 2008. El contraste entre austeridad y privilegios había sido uno de los ejes del discurso del embajador estadounidense ante la ONU Michael Waltz el día anterior, cuando mostró fotografías de relojes Rolex de Fidel Castro valorados en 40,000 dólares, corbatas Hermès y bolígrafos Montblanc de Díaz-Canel.
El episodio se produjo en un contexto de máxima tensión diplomática entre Washington y La Habana. El martes, Rodríguez avanzó físicamente hacia el podio mientras Waltz hablaba y le gritó «¡Eres un mentiroso!», a lo que el embajador respondió: «Esto es América. Retroceda». El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, tuvo que suspender brevemente la sesión y ordenar al canciller cubano regresar a su asiento.
Además, un diplomático cubano, Richard Tur de la Concepción, intentó arrebatar el teléfono al portavoz de Waltz durante el altercado, lo que derivó en su expulsión por parte de Estados Unidos al día siguiente.
Mientras Bartos leía, Rodríguez mostraba ante la Asamblea dos medicamentos: el Pemetrexed, utilizado contra el cáncer de pulmón, que afirmó que Cuba no puede adquirir en Estados Unidos debido al embargo, y el NeuralCIM, un producto cubano desarrollado para el tratamiento del alzhéimer al que, según sostuvo, las restricciones estadounidenses impiden acceder a pacientes de ese país.
Sin embargo, el embargo no establece una prohibición general de exportar medicamentos a Cuba. La legislación estadounidense contempla su venta bajo licencia, aunque sujeta a requisitos y controles. Por tanto, atribuir la imposibilidad de adquirir un fármaco exclusivamente al embargo requiere precisar qué impedimentos afectan a esa operación.
El canciller también afirmó que 12,000 niños en Cuba esperan por cirugías y que la supervivencia de los menores con cáncer cayó del 85% al 65%. «No hablamos de números, hablamos de vidas, oportunidades de curación, tragedias y traumas», declaró ante el pleno.
El debate se cerró con la votación más adversa de la historia para Cuba en esta resolución anual: 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, frente a los 165 votos favorables y siete en contra registrados en 2025, y los 187 a favor y solo dos en contra de 2024. Entre los 17 países que votaron en contra figuraron, además de Estados Unidos e Israel, Argentina, Colombia, Costa Rica y Ecuador, entre otros.
El libro que Bartos sostenía en sus manos fue escrito por Juan Reinaldo Sánchez con la colaboración del periodista francés Axel Gyldén y publicado en inglés en 2015 por Macmillan/St. Martin's Press. Su lectura en plena sesión de la ONU, frente a un canciller que el día anterior había protagonizado un enfrentamiento sin precedentes con el embajador Waltz, condensó en un gesto silencioso la postura de Washington: mientras La Habana apela al sufrimiento del pueblo cubano, Estados Unidos señala a quienes considera responsables de ese sufrimiento.
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