
El Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) «Vladimir Ilich Lenin», la escuela de alto rendimiento más emblemática de Cuba, atraviesa el curso 2026-2027 sin desayuno en el comedor, con electricidad disponible solo unas pocas horas al día y con agua que no llega a los pisos superiores de los albergues.
IPS Cuba informó que el centro académico inició el período lectivo el 14 de septiembre con más de 1,200 alumnos matriculados, pero solo garantiza almuerzo y comida en su comedor. El desayuno desapareció de la oferta.
La fuente no precisa cuándo se tomó esa decisión. El menú disponible es descrito como inestable y se reduce a arroz, chícharos y puré de alguna vianda. La responsabilidad de completar cada comida con proteínas —y de cubrir el desayuno— recae sobre las familias.
«Solo hay corriente unas pocas horas al día. Cuando se acaba el horario docente y subimos a los albergues, se hace muy difícil estar todo el tiempo a oscuras», relató una estudiante de décimo grado.
El agua llega a los dormitorios de planta baja, pero no alcanza los pisos segundo, tercero y cuarto. Ante esa realidad, los propios estudiantes han improvisado condiciones para cocinar en los albergues con ollas eléctricas, ventiladores recargables, lámparas y estaciones de energía portátiles.
Las cafeterías del plantel fueron arrendadas a formas de gestión no estatal, con precios que los internos describen como prohibitivos para el bolsillo promedio. Por la crisis de combustible, las salidas del internado se producen cada 15 días, lo que prolonga la estancia y eleva el gasto familiar en alimentación y provisiones.
El gimnasio, el tabloncillo y el cine del centro llevan más de cinco años fuera de servicio, en reparación sin fecha de conclusión, de modo que ninguna de las nuevas generaciones de estudiantes ha podido utilizarlos.
La atención médica del plantel depende en parte de donaciones externas. El proyecto A Cuba hay que quererla, coordinado por el médico Amado Riol, entregó al área de salud de la Lenin insumos de primeros auxilios, medicamentos y otros artículos.
En agosto, algunas familias ya habían denunciado que la Lenin afrontaría el curso con unos 400 colchones faltantes, sin solución definitiva al suministro de agua y con riesgo de apagones de hasta 20-22 horas diarias. La ministra de Educación, Naima Trujillo, reconoció el 27 de agosto: «Vamos a comenzar el curso con todas las dificultades».
Mientras tanto, el Gobierno de La Habana publicó en su página de Facebook imágenes de una visita al centro el 16 de septiembre que mostraban el museo de ciencias, pasillos adornados y aulas uniformadas, pero no documentaban las condiciones de alimentación, suministro de agua y electricidad en el centro.
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