
Un petrolero cargado con unas 40,000 toneladas de diésel ruso salió del puerto de Primorsk el 22 de octubre con destino declarado a Nueva York, pero navega ahora sin rumbo fijo y analistas especializados plantean que podría desviarse a Cuba, en plena crisis de apagones.
Así lo señaló OilPrice.com en un análisis publicado el martes, citando datos de Lloyd's List, Kpler y gCaptain.
El buque en cuestión es el Agioi Fanendes, de bandera maltesa y gestionado por la naviera griega Eastern Mediterranean Maritime (EASTMED). Tenía previsto atracar en el puerto de Nueva York y Nueva Jersey el 7 de noviembre, amparado en la Licencia General 135 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitida el 9 de octubre en el marco del acuerdo Trump-Putin para exportar diésel ruso a Estados Unidos.
Sin embargo, el domingo el barco estaba fondeado frente a Skagen, en Dinamarca, con su señal de posicionamiento cambiada a «a órdenes», lo que en la jerga marítima indica que no tiene puerto de descarga confirmado.
La propia naviera EASTMED reconoció el miércoles que el destino «todavía no había sido nominado ni finalizado».
La incertidumbre tiene un detonante político claro. El senador demócrata Richard Blumenthal envió el lunes una carta al director gerente de EASTMED, Athanasios J. Martinos, exigiendo que la empresa retire el buque si pretende descargar en territorio estadounidense.
Blumenthal invocó la ley de 2022 que prohíbe importar petróleo y derivados rusos, y advirtió que hacerlo podría constituir «una transacción ilegal o complicidad con ella».
Le fijó como plazo este sábado para identificar al vendedor, comprador, fletador, aseguradora, operador de la terminal y distribuidor final de la carga.
El Agioi Fanendes no es el único buque en esta situación. Según la firma de análisis Kpler, otros dos petroleros —el Leruo y el Talisman— también transportan diésel ruso hacia Estados Unidos, y los tres cargamentos suman 924,000 barriles.
Ambos buques están sancionados por múltiples países occidentales, lo que complica aún más su entrada a puertos estadounidenses.
Es en ese escenario donde surge la posibilidad —especulativa, no confirmada— de un desvío a Cuba. La isla se quedó sin reservas de diésel y fuel oil en mayo, según admitió el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
Las 40,000 toneladas del Agioi Fanendes representarían, según la propia declaración del ministro De la O Levy de que Cuba necesita 1,600 toneladas diarias de diésel para generación eléctrica, unos 25 días de suministro para ese sector.
El problema es que el historial reciente no invita al optimismo. El único cargamento ruso que llegó a Cuba en todo 2026 fue el del Anatoli Kolodkin, que atracó en Matanzas a finales de marzo con 100,000 toneladas de crudo Urals.
El embajador cubano en Moscú reconoció que aquel envío redujo los apagones durante apenas dos semanas. Después, dos buques con diésel ruso nunca llegaron: el Universal pasó más de 21 días a la deriva en el Atlántico y terminó desviándose a Brasil; el Sea Horse puso rumbo a Trinidad y Tobago.
El investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, describió el patrón con precisión: «Hasta los rusos, por alguna razón, le han tomado miedo a los Estados Unidos y no han entrado a Cuba».
La paradoja del caso Agioi Fanendes es que el diésel ruso autorizado bajo el acuerdo Trump-Putin para abastecer el mercado estadounidense podría, si finalmente se desvía, terminar aliviando al régimen que Washington busca presionar mediante el embargo.
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