
Una ciudadana denunció que el precio del balón de gas licuado que algunos cubanos compran desde el exterior para familiares en la Isla de la Juventud subió de 50 a 89 dólares en los puntos de venta de Micro 70 y La Fe.
La usuaria identificada como Mae Mae calificó el incremento como "una total falta de respeto al pueblo cubano" y "un desmedido desprecio y un abuso injustificable hacia nosotros" en un texto compartido este viernes en el perfil de Facebook Carapachibey Pinero, perfil público en redes sociales del locutor Ramón Leyva Morales.
La denunciante describió el agotamiento y la frustración de quienes sienten que sus reclamos no reciben respuesta. "Es la sensación de que gritas y nadie escucha; de que denuncias y todo sigue igual. Y eso, eso, desgasta. Cansa. Duele", escribió.
También cuestionó la indiferencia ante una situación que, según expresó, parece no tener solución. "Porque uno puede aguantar la escasez, pero le cuesta más aguantar la indiferencia", añadió.
Los comentarios respaldaron la denuncia y reflejaron el malestar de vecinos que consideran que el gas licuado se ha convertido en un artículo de lujo, fuera del alcance de quienes reciben sus ingresos en pesos cubanos.
El aumento se suma a una escalada de precios que afecta a distintas provincias. En junio, los balones ya se revendían a 50 dólares en el mercado informal.
En agosto, una cubana pagó 99 dólares por un cilindro de apenas ocho kilogramos mediante una empresa de envíos con sede en Florida.
Ese mismo mes, en Santiago de Cuba se reportaron ofertas privadas de hasta 65,000 pesos por el llenado y 75,000 con el recipiente incluido. En octubre, una balita de siete kilogramos llegó a ofrecerse a 109 dólares.
En julio, el gobierno fijó mediante una resolución del Ministerio de Finanzas y Precios un precio oficial de 350 pesos cubanos para el balón de 10 kilogramos. Sin embargo, la medida tiene un alcance limitado ante la prácticamente inexistente distribución estatal del producto, mientras las operaciones privadas en dólares ocupan el espacio que deja el sistema oficial.
La diferencia entre los precios y los ingresos de la población agrava el problema. La inflación interanual alcanzó 28,44 % en septiembre, con los alimentos responsables de 73,39 % de la variación mensual del índice de precios. El salario mínimo mensual es de apenas 3,210 pesos cubanos, frente a una estimación de 96,000 pesos mensuales necesarios para cubrir las necesidades básicas de una persona, de acuerdo con algunos economistas.
Las quejas por los precios y las prácticas comerciales también se repiten en otros territorios. En Holguín, un escritor denunció este viernes que comerciantes esconden productos básicos como el jabón para revenderlos más tarde a precios superiores.
Asimismo, trascendió que en la matancera ciudad de Cárdenas, un mercado de barrio incrementó los precios de cuatro productos en menos de 20 días.
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