La nueva promesa de Donald Trump de que ningún Castro permanecerá en el poder en Cuba cuando termine su mandato provocó una oleada de reacciones entre los lectores de CiberCuba, con un denominador común en buena parte de los comentarios: la incredulidad ante los reiterados anuncios del presidente estadounidense y la desesperación de quienes sienten que el tiempo se agota.
«Ya no habrá pueblo que liberar», escribió una persona, mientras otra advirtió: «Trump apúrate porque no vamos a quedar nadie para disfrutar la Libertad». Una tercera resumió la angustia con una pregunta: «Pero cuánto tiempo más en espera, por Dios».
Las declaraciones, realizadas el viernes durante una entrevista con Benny Johnson, sitúan la solución del problema cubano antes del final del mandato presidencial, en enero de 2029.
Trump aseguró que Marco Rubio sigue muy de cerca la situación y volvió a mencionar la operación estadounidense que permitió capturar a Nicolás Maduro en Venezuela.
Sin embargo, entre los miles de comentarios publicados en la página de Facebook de CiberCuba, las palabras del mandatario despertaron más burlas y desconfianza que celebraciones.
«El cuento de la buena pipa», «Tía Tata cuenta cuentos», «Más rollo que película» y «La misma muela» fueron algunas de las expresiones repetidas por quienes consideran que Trump lleva demasiado tiempo anunciando acontecimientos que no terminan de materializarse.
«Déjame adivinar. Va a revelarlo en dos semanas, y va a ser hermoso», ironizó un lector. Otro observó: «Ya no es cuando termine con Irán, ahora es en dos años, cuando él se vaya».
«Esta serie tiene muchas temporadas pero jamás el fin», escribió alguien más, mientras otro comentario sentenció: «Mucho bla, bla, bla y pocas acciones».
La espera de toda una vida
Más allá del sarcasmo, numerosas reacciones expresaron un agotamiento que trasciende las promesas de Trump.
Un lector recordó que sus bisabuelos, abuelos y padre murieron esperando la libertad de Cuba, y lamentó que posiblemente tampoco él llegue a verla.
«De aquí a dos años igual quedan pocos sobrevivientes», señaló otro. «No quiero más muelas», reclamó una participante. Y una persona pidió simplemente: «Pero que lo haga ya».
También aparecieron cuestionamientos al contenido mismo de la promesa presidencial. Numerosos lectores recordaron que Miguel Díaz-Canel, no un miembro de la familia Castro, ocupa formalmente la presidencia cubana.
«Técnicamente ya cumplió esa promesa», ironizó uno. «Le van a cambiar el apellido al Cangrejo», comentó otro, aludiendo al nieto de Raúl Castro, con quien el Departamento de Estado ha mantenido contactos según revelaciones periodísticas.
Algunos fueron más allá y advirtieron que eliminar a los Castro de los cargos públicos no significaría necesariamente terminar con las estructuras del régimen. «Ellos no gobernarán pero serán los dueños de Cuba», expresó un lector.
Sospechas electorales y esperanzas que persisten
La proximidad de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre también alimentó las críticas.
«Campaña dirigida a los cubanos para los midterms», opinó una participante. «Cuando pasen las elecciones del 3 de noviembre se le olvida el plan que tiene para Cuba», sostuvo otra.
No faltaron quienes compararon la promesa con lo ocurrido en Venezuela. «Igual hizo en Venezuela, quitó a Maduro y dejó su gabinete completo», recordó un usuario, mientras otro advirtió escuetamente: «Maduro tampoco se la creyó».
Pese al predominio del escepticismo en los comentarios examinados, también hubo expresiones de confianza y apoyo.
«Yo sí creo en Trump», afirmó un lector. Otro defendió que nunca una administración estadounidense había hablado tanto de la libertad de Cuba y pidió paciencia, convencido de que el cambio podría estar más cerca.
«Ojalá sea verdad», «Dios lo permita» y «Seguiremos confiando en ti» fueron otras respuestas favorables.
Las reacciones no constituyen una encuesta representativa de la opinión cubana, pero reflejan una tensión recurrente entre los participantes: la esperanza de que Washington contribuya al fin del régimen convive con una creciente frustración ante las promesas y los plazos que se suceden.
Para quienes siguen esperando una transformación política mientras soportan las privaciones cotidianas, el problema no parece ser únicamente si Trump cumplirá su palabra, sino cuánto tiempo más tendrán que esperar.
«No nos embullen más», pidió una lectora.
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