Oleada de amenazas de bomba contra al menos siete vuelos desata alertas de seguridad en Europa

Avión de Ryanair (Imagen de referencia) © Wikimedia
Avión de Ryanair (Imagen de referencia) Foto © Wikimedia

Una oleada de amenazas de bomba contra al menos siete vuelos comerciales provocó este martes 3 de noviembre un amplio despliegue de seguridad en cuatro países europeos, con aviones escoltados por cazas militares, aeropuertos cerrados temporalmente, pasajeros evacuados e inspecciones de emergencia.

Los incidentes se registraron en España, Italia, Polonia y Bulgaria, sin que las autoridades encontraran explosivos en ninguna de las aeronaves afectadas.

Los avisos, varios de ellos recibidos mediante correos electrónicos, afectaron a vuelos de las compañías Ryanair, LOT Polish Airlines, Scandinavian Airlines (SAS) y Wizz Air.

Aunque todos los aparatos consiguieron aterrizar sin daños y no se reportaron heridos, las alertas obligaron a movilizar unidades policiales especializadas en explosivos, servicios de emergencia y, en Italia, aviones de combate de la Fuerza Aérea.

Las autoridades investigan el origen de las amenazas y si existe alguna relación entre ellas.

Hasta el momento no se ha identificado públicamente a los responsables ni se ha establecido que los avisos formen parte de una operación coordinada.

El balance confirmado comprende dos vuelos con destino a Varsovia, otros dos a Roma, dos a Sofía y uno a Murcia.

Un octavo incidente similar se había producido el lunes, cuando un avión de Wizz Air que viajaba de Londres a Bulgaria tuvo que desviarse a Budapest.

Polonia: un avión con 181 personas es desviado y cierra temporalmente un aeropuerto

Uno de los incidentes que más alteraciones provocó ocurrió en Polonia. Un Boeing 737 MAX de LOT Polish Airlines, procedente del aeropuerto londinense de Heathrow, tuvo que cambiar su destino cuando se dirigía al aeropuerto Chopin de Varsovia tras recibirse una amenaza de bomba.

La aeronave, con 181 personas a bordo, fue desviada al aeropuerto de Varsovia-Modlin, situado a unos 36 kilómetros de la capital polaca.

Según la información difundida por las autoridades aeroportuarias, la alerta se recibió a las 09:54, hora local, y el avión aterrizó a las 10:01.

Tras tomar tierra, el aparato fue conducido a una zona habilitada para las operaciones de seguridad. Los pasajeros desembarcaron bajo supervisión mientras los equipos especializados inspeccionaban la aeronave en busca de posibles explosivos.

La situación obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto de Modlin y provocó retrasos en algunas salidas.

Las autoridades aeroportuarias anunciaron que la alerta había sido levantada a las 12:21, después de que los especialistas descartaran la presencia de artefactos explosivos.

LOT confirmó que la inspección concluyó sin hallazgos.

Según informó Associated Press, los pasajeros debían completar los controles fronterizos antes de ser trasladados en autobús hasta el aeropuerto Chopin, su destino original.

Durante esa misma mañana, otro vuelo que se dirigía a Varsovia, operado por Scandinavian Airlines (SAS) y procedente de Copenhague, también fue objeto de una alerta de seguridad.

En este segundo caso, el avión pudo aterrizar normalmente en el aeropuerto Chopin, aproximadamente a las 09:28, según los registros de seguimiento aéreo citados por la prensa. Los pasajeros desembarcaron y se activaron los procedimientos de inspección.

La intervención obligó a cerrar temporalmente una de las pistas del aeropuerto, aunque las instalaciones mantuvieron su actividad. Los especialistas no encontraron explosivos.

La portavoz de SAS, Alexandra Lindgren Kaoukji, confirmó que la compañía había recibido una amenaza y que la información fue trasladada a la Policía polaca. También aclaró que el aterrizaje se había producido con normalidad y no debía considerarse un aterrizaje de emergencia.

Murcia: 121 personas desembarcadas y un amplio despliegue policial

En España, la alerta afectó a un vuelo de Ryanair procedente de Mánchester que tenía como destino el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia.

El avión aterrizó a las 10:50 de la mañana con 114 pasajeros y siete tripulantes, un total de 121 personas. Tras recibir el aviso de una posible bomba, las autoridades activaron los protocolos de emergencia y constituyeron un comité de crisis para coordinar la respuesta.

En el operativo participaron efectivos de los servicios de emergencia, agentes de la Policía Nacional, especialistas en desactivación de explosivos y miembros de la Guardia Civil.

Los pasajeros y tripulantes abandonaron la aeronave y fueron sometidos a controles de seguridad mientras los especialistas inspeccionaban el avión para determinar si existía algún artefacto explosivo.

El delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, confirmó que se habían realizado comprobaciones tanto en la aeronave como entre sus ocupantes.

Posteriormente informó de que la Guardia Civil había descartado la presencia de explosivos y que el aeropuerto recuperaba su actividad normal.

La emergencia también alteró las operaciones de otros vuelos. Durante la activación del dispositivo se restringió temporalmente la actividad aeroportuaria y un vuelo de Binter Canarias, identificado como IBB5702, que tenía previsto aterrizar en Murcia a las 12:20, fue desviado al aeropuerto de Alicante.

El testimonio de una pasajera: «no nos dijeron nada durante el vuelo»

Una pasajera identificada como Sarah relató a la BBC que quienes viajaban en el avión procedente de Mánchester desconocían la existencia de la amenaza mientras estaban en el aire.

Según su testimonio, después del aterrizaje la aeronave se detuvo y los pasajeros permanecieron aproximadamente 30 minutos esperando, hasta que comenzaron a llegar los equipos de emergencia.

La mujer explicó que el avión quedó rodeado por vehículos de bomberos, agentes policiales y especialistas en explosivos. Posteriormente, los ocupantes recibieron instrucciones para abandonar la aeronave y fueron escoltados por la Policía hasta las instalaciones aeroportuarias.

Los viajeros tuvieron que dejar sus pertenencias dentro del avión mientras se desarrollaban las inspecciones. La pasajera aseguró que solo después les comunicaron que la movilización respondía a una amenaza de bomba dirigida contra la aeronave.

Las revisiones finalizaron sin detectar explosivos y la alerta quedó desactivada.

Italia: dos vuelos de Ryanair inspeccionados y cazas militares movilizados

En Italia, dos vuelos de Ryanair con destino al aeropuerto de Roma-Fiumicino fueron objeto de amenazas de bomba recibidas mediante correos electrónicos.

El primero había despegado de Lisboa, Portugal. Después de recibirse el aviso sobre un posible explosivo a bordo, la aeronave aterrizó en Roma y fue sometida a los controles correspondientes.

Especialistas policiales en desactivación de explosivos inspeccionaron el avión, a los pasajeros, a los tripulantes y sus equipajes.

Las comprobaciones no revelaron la presencia de artefactos peligrosos.

Un segundo aviso afectó a otro vuelo de Ryanair que había partido de Dublín, Irlanda, también con destino a Fiumicino.

En este caso, la Fuerza Aérea italiana movilizó dos cazas Eurofighter para interceptar y escoltar el avión comercial hasta su llegada al aeropuerto romano.

La propia Fuerza Aérea confirmó a Associated Press que había intervenido tras recibir información sobre una posible amenaza contra una aeronave civil que viajaba de Dublín a Roma.

Una vez en tierra, el vuelo fue sometido a los procedimientos de seguridad establecidos. Los especialistas no encontraron explosivos ni otros elementos que confirmaran la amenaza.

Según la información facilitada por fuentes aeroportuarias a Reuters, la alerta fue levantada y el aeropuerto de Fiumicino pudo continuar funcionando sin alteraciones significativas para los demás vuelos.

Bulgaria: dos aviones aterrizan en Sofía tras recibir amenazas

Las autoridades de Bulgaria también activaron sus dispositivos de seguridad después de recibir amenazas contra dos vuelos comerciales que se dirigían al aeropuerto internacional de Sofía.

Uno de los aviones, operado por Wizz Air, procedía de Bérgamo, Italia, y transportaba a 176 pasajeros.

El segundo era un vuelo de Ryanair procedente de Dublín, Irlanda.

El Ministerio de Transporte búlgaro confirmó que ambas aeronaves aterrizaron sin incidentes y sin necesidad de modificar sus destinos.

Tras el desembarque, agentes de la Unidad Especializada de Lucha contra el Terrorismo realizaron inspecciones para descartar la existencia de explosivos.

El ministro de Transporte y Comunicaciones, Georgi Peev, informó de que las revisiones concluyeron sin encontrar ningún artefacto peligroso.

Peev explicó que, al menos en uno de los casos, el piloto recibió la información sobre la amenaza a través de los canales de comunicación de su propia aerolínea. Posteriormente, los controladores aéreos aplicaron los protocolos establecidos para permitir que el avión aterrizara con seguridad.

Durante las primeras horas circularon informaciones que apuntaban a una aeronave procedente de Israel como posible afectada por una amenaza en Sofía. Sin embargo, las autoridades búlgaras aclararon posteriormente que ese aviso no correspondía a un tercer vuelo amenazado durante la jornada.

La confusión contribuyó a que algunas informaciones iniciales ofrecieran balances diferentes sobre el número de aviones afectados.

El antecedente del lunes: un avión de Wizz Air desviado a Budapest y escoltado por un caza

La sucesión de incidentes comenzó al menos un día antes de las siete amenazas registradas el martes.

El lunes 2 de noviembre, un Airbus A321 de Wizz Air que había despegado del aeropuerto londinense de Luton con destino a Sofía recibió una amenaza de bomba mientras se encontraba en pleno vuelo.

Como medida preventiva, la aeronave fue desviada al aeropuerto internacional Ferenc Liszt de Budapest, en Hungría.

La Fuerza Aérea húngara movilizó un caza Gripen para interceptar y acompañar al avión comercial hasta que aterrizó de forma segura.

Las autoridades inspeccionaron posteriormente la aeronave y a sus ocupantes, sin encontrar explosivos. Una vez descartado el peligro, el vuelo pudo continuar su viaje hacia Sofía.

Este episodio constituye un incidente adicional al balance de siete vuelos amenazados el martes, por lo que el total asciende a ocho vuelos afectados entre el lunes y el martes.

¿Quién está detrás de las amenazas de bomba en Europa?

La coincidencia de numerosos avisos en un período tan breve ha llevado a las autoridades y a especialistas en seguridad aérea a examinar si los incidentes pueden estar relacionados.

Sin embargo, las investigaciones no han permitido establecer públicamente una autoría común, identificar a los remitentes de las amenazas ni determinar si existió coordinación entre los diferentes episodios.

Matthew Borie, cofundador y director de inteligencia de Osprey Flight Solutions, una empresa especializada en el análisis de riesgos para la aviación, explicó a Associated Press que existen varias hipótesis para interpretar la sucesión de alertas.

Una posibilidad es que una amenaza inicial haya provocado avisos imitativos. Otra es que una misma persona o grupo haya enviado múltiples mensajes a diferentes aerolíneas y aeropuertos.

El especialista también mencionó la posibilidad de que se trate de actividades de guerra híbrida, una modalidad de operaciones de desestabilización que puede incluir sabotajes, ciberataques y otras acciones destinadas a interrumpir servicios o generar incertidumbre.

Estas explicaciones son hipótesis de análisis, no conclusiones de las investigaciones policiales. Ninguna autoridad ha atribuido los incidentes a un Estado, organización o grupo específico.

Reuters también recogió declaraciones de Eric Schouten, responsable de la empresa de seguridad aérea Dyami, quien señaló que las falsas amenazas pueden utilizarse para provocar interrupciones a un costo relativamente bajo y dificultar la identificación de sus responsables.

Las autoridades europeas han advertido en otras ocasiones sobre operaciones de sabotaje y amenazas híbridas en el continente, pero no existe una atribución oficial que permita relacionar los avisos de bomba del 3 de noviembre con esas actividades.

¿Por qué se activan los protocolos de emergencia aunque las amenazas sean falsas

Las amenazas de bomba contra aeronaves comerciales obligan a activar procedimientos preventivos incluso cuando todavía no existen pruebas de la presencia de explosivos.

Dependiendo de la información disponible, las autoridades pueden decidir que un avión continúe hacia su aeropuerto previsto, sea desviado a otra instalación o reciba escolta militar durante la aproximación.

Después del aterrizaje, los equipos especializados pueden ordenar el desembarque, inspeccionar equipajes y aeronaves, aislar zonas aeroportuarias o suspender temporalmente determinadas operaciones.

Las decisiones se adoptan en función de las circunstancias de cada amenaza y de la evaluación de riesgo realizada por los organismos competentes.

La jornada del martes mostró diferentes respuestas a situaciones similares: el avión de LOT fue desviado a Modlin, los vuelos amenazados en Sofía aterrizaron en sus destinos originales, el aeropuerto de Murcia activó un dispositivo de emergencia y las autoridades italianas desplegaron cazas para acompañar una aeronave hasta Roma.

Aunque las inspecciones permitieron levantar las alertas y restablecer las operaciones aeroportuarias, las autoridades de los países afectados mantienen las pesquisas para determinar el origen de los avisos.

La investigación deberá establecer cómo fueron enviadas las amenazas, quiénes las realizaron y si los mensajes recibidos en distintos países guardan alguna relación.

Por ahora, las autoridades no han anunciado detenciones relacionadas con esta serie de incidentes ni han confirmado que se tratara de una acción coordinada.

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