Administración Trump negocia acuerdo para establecer presencia militar permanente de EE.UU. en Venezuela

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, saluda a militares venezolanos (Imagen de referencia) © Instagram/@ceofanb_ve
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, saluda a militares venezolanos (Imagen de referencia) Foto © Instagram/@ceofanb_ve

La administración Trump negocia con el gobierno venezolano de Delcy Rodríguez un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas —conocido por sus siglas en inglés como SOFA— que sentaría las bases legales para una presencia militar estadounidense de largo plazo en el país, según funcionarios de EE.UU. que hablaron con condición de anonimato con The New York Times.

Las negociaciones, lideradas por el Departamento de Estado bajo el secretario Marco Rubio, representan un giro sin precedentes en la relación bilateral: hasta el 3 de enero de este año, Venezuela y Estados Unidos eran adversarios declarados. Ese día, fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron la operación que capturó a Nicolás Maduro en Caracas y lo trasladaron a una prisión en Nueva York, donde enfrenta cargos de narcotráfico y narcoterrorismo.

En un discurso pronunciado este lunes en Washington, Trump se refirió a «nuestra conquista de Venezuela», una expresión que resume la nueva relación de poder entre ambos países.

El acuerdo SOFA regularía actividades como visitas navales, entrenamiento conjunto, ejercicios militares y asistencia humanitaria. Los detalles concretos —número de efectivos, ubicaciones y duración de la presencia— quedarían para negociaciones posteriores.

Un alto funcionario del Departamento de Estado precisó que cualquier conversación sobre bases militares permanentes está «muy, muy lejos» y que actualmente no existen negociaciones sobre ese punto específico.

La cooperación militar entre ambos países ya tiene antecedentes concretos. En junio, el Comando Sur ejecutó un ataque aéreo en el estado Bolívar que mató a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, fundador del Tren de Aragua, con inteligencia de la CIA y participación de fuerzas venezolanas.

Semanas atrás, Venezuela atacó un campamento del ELN en el estado Apure con apoyo de inteligencia y tecnología de drones estadounidense, dejando al menos 23 muertos según la organización Fundaredes.

La posición geográfica de Venezuela —costa caribeña y fronteras terrestres con Colombia, Brasil y Guyana— la convierte en un enclave estratégico para operaciones regionales, algo que Washington no pasa por alto.

El lunes, Rubio se reunió en Washington con el nuevo canciller venezolano Oliver Blanco, designado el 29 de octubre. Según el Departamento de Estado, abordaronn la reconciliación política, posibles elecciones y la liberación de presos políticos, sin mención pública del acuerdo militar.

A finales de octubre, funcionarios del Departamento de Estado ya habían dado un briefing formal a asesores del Congreso sobre las inminentes negociaciones.

Rodríguez, quien históricamente criticó el intervencionismo estadounidense, gobierna con el respaldo explícito de Trump desde la caída de Maduro. El presidente ha declarado que Venezuela «no está lista» para celebrar elecciones, mientras la líder opositora María Corina Machado —Premio Nobel de la Paz 2025— regresó sorpresivamente al país la semana pasada tras casi 10 meses de exilio y exige comicios presidenciales para julio de 2027.

El chavismo residual, que mantiene entre el 10 y el 20 % de apoyo ciudadano —incluyendo sectores de las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad—, podría convertirse en el principal foco de resistencia interna a cualquier acuerdo de cooperación militar con Washington.

Para Cuba, este reordenamiento geopolítico tiene consecuencias directas. La isla perdió el suministro preferencial de petróleo venezolano que sostenía su economía desde los años 2000, y enfrenta una presión creciente: en agosto, el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió que «todas las opciones», incluidas las militares, permanecen sobre la mesa respecto a La Habana.

La nueva Venezuela alineada con Washington representa el desmantelamiento del eje que fue piedra angular de la política exterior cubana durante más de dos décadas.

El Departamento de Estado señaló que EE.UU. ha negociado acuerdos SOFA con más de 100 países, en algunos de los cuales mantiene decenas de miles de efectivos y en otros apenas asesores o pequeñas unidades. La embajada estadounidense en Caracas, reabierta tras siete años de cierre, cuenta por ahora con un agregado militar a tiempo completo y un puñado de Marines.

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