
Un grupo de bomberos de la ciudad de Matanzas protagonizó este martes un rescate que conmovió a las redes sociales cubanas: sin escalera ni equipamiento especializado, lograron bajar a un gatito que había quedado atrapado en lo alto de un poste eléctrico tras ser perseguido por un perro, subiéndose literalmente unos encima de otros para alcanzarlo.
El hecho fue difundido por la página de Facebook «El palacio de las mascotas», que se sumó a una felicitación previa de una usuaria identificada como Madeleine, destacando la labor de los bomberos matanceros en rescates de animales.
Según la publicación, el animal permaneció en el poste —ubicado frente al antiguo jardín en San Luis— desde las horas de la tarde hasta las 7:30 de la noche, adonde había trepado huyendo de un perro.
«Llamaron a los bomberos, los cuales llegaron al instante. Se comunicaron con la empresa eléctrica ya que ellos son los que tienen los medios para estos rescates. El carro de la empresa llegó casi de noche, pero los bomberos no se movieron nunca del sitio. Y los de la empresa dijeron que ellos no tenían que subirse en un poste por un gato», relata la publicación.
Ante esa negativa, los bomberos decidieron actuar con lo que tenían a mano.
«Pararon el camión al lado del poste, se subieron uno encima de otro, sin escalera ni instrumentaría, y lo lograron bajar», describe el texto, que prefirió no extenderse en comentarios sobre la actitud de los trabajadores de la empresa eléctrica.
El episodio no es aislado. Los bomberos de Matanzas tienen antecedentes de rescates de animales en condiciones difíciles, como el caso de una gata atrapada durante tres días en un tubo del Hospital Faustino Pérez en marzo de 2023. A nivel nacional, hay un patrón documentado de intervenciones similares: bomberos de Mayabeque liberaron un gato atrapado en una malla en noviembre de 2025, y efectivos de Sancti Spíritus y Guantánamo también han respondido a llamados por felinos en apuros.
Esas actuaciones ocurren en el marco de una precariedad material crónica. Un estudio académico de noviembre de 2025 sobre el cuerpo de bomberos de Santiago de Cuba reveló que solo el 28% de los efectivos consideraba tener equipos adecuados, y que no se disponía de tecnologías básicas como cámaras térmicas o dispositivos de alerta personal. El lamentable estado del equipamiento de los bomberos cubanos ha sido denunciado en reiteradas ocasiones, desde mangueras deterioradas hasta botas rotas.
La publicación cerró con una reflexión que resonó entre quienes la leyeron: «Aún quedan personas con corazón, y esas son nuestros bomberos. Siguen demostrando el valor y los principios que ya, por desgracia, en este país se están perdiendo».
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