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A tres años de su aprobación, el Decreto-Ley No. 31 de Bienestar Animal sigue sin cumplirse plenamente en Cuba, dejando a los animales callejeros abandonados y desprotegidos en ciudades y zonas rurales.
Según un artículo publicado por la periodista Lauren Pérez Muñoz en el periódico oficialista Invasor, los problemas comienzan con las deficiencias de las clínicas veterinarias estatales, como la del municipio de Chambas, en Ciego de Ávila.
Aunque atienden a todo el que acuda con sus mascotas, carecen de medicamentos, equipos e insumos básicos para realizar procedimientos más complejos.
“¿Qué sucede con los animales callejeros?”, se cuestiona la autora. La legislación establece que estos deben ser recogidos y trasladados a centros de observación y rehabilitación, donde posteriormente podrían ser entregados en adopción, devueltos a sus dueños o, en última instancia, se les aplicaría la eutanasia en casos necesarios.
Sin embargo, este proceso no se cumple, y los animales abandonados continúan vagando en condiciones extremas, exponiéndose al hambre, las enfermedades y el maltrato, denunció la periodista oficialista.
En ese sentido, Odarlys Pérez Oria, jefa de Sanidad Animal en Chambas, reconoció que no se realizan campañas de esterilización ni vacunación porque la clínica no cuenta con los equipos ni medicamentos necesarios.
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“Los Laboratorios Biológicos Farmacéuticos (Labiofam), encargados de abastecer las clínicas, solo han entregado suministros una vez este año”, señaló.
Tampoco disponen de hilo de sutura, anestesia ni tranquilizantes, insumos esenciales para garantizar una atención veterinaria adecuada.
Por otra parte, el departamento de Higiene y Epidemiología, que en el pasado aplicaba la eutanasia a los animales callejeros, ahora solo realiza campañas de vacunación antirrábica, pero estas no incluyen a los callejeros al no haber responsables que los reclamen.
En Chambas, por ejemplo, fueron vacunados 6,000 animales este año, aunque ninguno de ellos pertenecía a la población sin dueño.
Aunque el artículo 12 del Decreto-Ley establece que el Centro Nacional de Sanidad Animal (Cenasa) tiene la obligación de implementar estrategias y proyectos en favor del bienestar animal, y corresponde a los órganos locales del Poder Popular gestionar y financiar programas comunitarios para el mismo fin, la realidad es que la falta de recursos, organización y voluntad han impedido cumplir lo dispuesto, denunció Invasor.
La situación de los animales callejeros es un reflejo de las carencias estructurales y organizativas del sistema veterinario en Cuba.
Aunque el maltrato y la eutanasia indiscriminada han sido prohibidos, los animales abandonados continúan sin acceso a campañas de vacunación, esterilización ni atención básica, lo que perpetúa su sufrimiento y los convierte en portadores de enfermedades que también afectan a la población.
En palabras de la periodista, “la letra está escrita, el quid de la cuestión es que no siempre se aplica; ya sea porque no se puede, no se quiere o a alguien se le olvidó que existe”.
Para lograr un verdadero bienestar animal, es necesario fortalecer la atención veterinaria, estudiar las poblaciones de animales callejeros y diseñar estrategias eficaces que aseguren su cuidado y protección.
Luego de la aprobación del Decreto Ley de Bienestar Animal, los protectores exigieron modificar su texto argumentando que las sanciones no estaban acordes con los actos de crueldad que seguían sucediendo en Cuba.
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