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La isla de la Juventud enfrenta cortes de electricidad escalonados e impredecibles que afectan todos los circuitos del territorio y dejan al descubierto la incapacidad de la Empresa Eléctrica para cubrir la demanda.
Los generadores permanecen en mantenimiento constante y la población soporta interrupciones de hasta tres horas por circuito. La falta de planificación y la obsolescencia de equipos profundizan la crisis energética local.
El jueves, el déficit entre la generación disponible y la demanda máxima fue de 15,7 MW frente a 25,7 MW, informó Fermín Molina Alfonso, director técnico de la Empresa Eléctrica en el municipio especial en declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias.
La jornada comenzó con el motor MAN número cinco fuera de servicio y obligó a detener la unidad número siete para intercambiar componentes, intentando que ambas máquinas estuvieran operativas para el pico nocturno.
A las 3:00 p. m., la unidad seis sufrió una avería en la culata de agua, dejando fuera de servicio tres unidades base, a lo que se sumaron fallas en uno de los grupos electrógenos MTU, agravando la disponibilidad energética.
Ante la situación, se comenzó a desconectar líneas de menor carga de forma escalonada, pero finalmente todos los circuitos del territorio se vieron afectados, aunque no de manera simultánea, indicó la fuente.
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Si bien se incorporaron al sistema una MTU y un generador Hyundai de baja capacidad, la generación disponible seguía siendo insuficiente frente a la demanda máxima.
Durante la madrugada del viernes, la unidad de Atanagildo Cajigal también salió de servicio, y redujo la capacidad a 19,6 MW, mientras los mecánicos pineros trabajan para reincorporar las unidades y alcanzar hasta 23 MW, apuntó.
Las autoridades advierten que los apagones podrían extenderse hasta tres horas por circuito, dependiendo de la demanda, las condiciones meteorológicas y la estabilidad técnica de los generadores, evidencia de una crisis estructural que mantiene a la población en constante incertidumbre.
A fines de julio, el director de Servicios Comerciales de la Empresa Eléctrica en la Isla de la Juventud, Yosvany Hernández, pidió a la población que continúe ahorrando energía, pese a los prolongados apagones que los afectan.
Durante años, los cubanos repitieron casi como un mantra que “en la Isla de la Juventud no se va la corriente”.
Y no era solo una creencia popular, en marzo pasado, medios oficiales reconocieron que ese territorio contaba con generación eléctrica propia, con capacidad suficiente para evitar apagones, incluso durante cortes masivos que afectaban a toda la isla grande.
Pero la realidad desmontó el mito y el territorio insular comenzó a padecer los apagones programados al igual que se extienden a lo largo del día y la madrugada en el resto del país.
Muchos hacen notar que el inicio de los cortes eléctricos programados comenzaron en mayo, tras la visita del gobernante Miguel Díaz-Canel, quien se desplazó al municipio especial en compañía del comandante Ramiro Valdés -al frente de la estrategia de "recuperación" del Sistema Eléctrico Nacional- para asistir al acto central por los 70 años de la excarcelación del dictador Fidel Castro del conocido como Presidio Modelo.
La crisis ha desatado un inédito movimiento de descontento ciudadano que va más allá de simples reclamos por los apagones. Usuarios de redes sociales difundieron recientemente mensajes pidiendo la independencia de este territorio cubano, exigiendo una república propia, libre del control del gobierno central en La Habana.
En medio del creciente malestar, la Empresa Eléctrica de la Isla de la Juventud llamó a la población a mantener la confianza en sus trabajadores.
Como nota curiosa, en junio, el director de la unidad de despacho de la Unión Eléctrica en Isla de la Juventud, Ignacio Moya, se disculpó por usar la palabra “apagón” en la televisión, evidencia de las deformaciones del lenguaje de la dirigencia y el funcionariado cubano para evitar nombrar la realidad por su nombre.
“Los apagones se mantienen, es decir, la afectación al cliente, disculpen…”, dijo Moya. Mientras daba el parte diario de la situación electroenergética en el territorio al funcionario se le escapó la palabra prohibida, la que nombra la realidad que padece el pueblo cubano diariamente: apagones.
El panorama en la Isla de la Juventud no es muy diferente del que agobia a millones de cubanos en el resto del país. La situación del Sistema Eléctrico Nacional este sábado sigue marcada por un colapso que se expresa en apagones de larga duración y sin un esquema de rotación planificado durante una jornada en la que se prevé que la afectación total sea de 1,868 megawatts.
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