
Vídeos relacionados:
Casi todas las culturas y naciones tienen sus historias de amor mitológicas, como algunas de las que se registran en el libro Mitos y leyendas. La comida afrocubana, de Natalia Bolívar y Carmen González. En este volumen, a la venta en la Feria del Libro, se cuentan historias de ascendencia afrocubana, entre las cuales llama la atención una, muy breve, sobre el triángulo amoroso entre Shangó, Obbá y Oshún.
Cuenta la leyenda que Oshún, la reina de la voluptuosidad femenina, consiguió engañar a Obbá, la feliz esposa de Shangó, con quien sostenía una relación pura, sensible y dulce. Oshún espiaba desde el río la felicidad de la pareja, y utilizaba para ello a la gallina prieta Adié.
Un día, Oshún vio venir jadeante a la gallina espía, y esta le contó que Obba no tenía nada que darle en el almuerzo a Shangó y quería que ella le sugiriera un plato. Oshún vio que había una oportunidad para vengarse de Obba, y a través de la gallina le mandó a decir que lo mejor era cortarse una oreja para hacerle un amalá (harina de maíz y carne) al esposo amado.
La confiada Obbá se cortó la oreja sin pensarlo dos veces, se puso un pañuelo en la cabeza y le sirvió el almuerzo a Shangó, quien le preguntó por su nuevo atuendo, y al ver la curiosidad del marido, Obbá se percató del engaño de Oshún.
Shangó enfureció y comenzó a lanzar rayos y centellas, cuando en medio de la ira reparó en la gallina prieta muerta de risa debajo de una silla. De un machetazo le arrancó la cabeza a la gallina, y le consagró la sangre a Obba para que la protegiera en el mundo de los eggun o espíritus.
Porque Shangó siempre tuvo a Obba como el único y verdadero amor, el espiritual y elevado, mientras que a Oshún nunca le quedó más remedio que ser la amante, el desahogo de la sexualidad desbordada, el placer limitado por su terrenalidad.
Lo más leído hoy:
Otros se empeñan en ver la misma leyenda de otra manera: Oshún siempre estuvo enamorada de Shangó, pero no puede quedarse amarrada en ningún lugar, es como el río que fluye, y por eso puede entregarse físicamente a él, pero Shangó jamás será el dueño de su destino. Dos historias de amor, diferentes, con el mismo sujeto del deseo.
Archivado en: