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¿Después del Sí, ¿qué?

Para el gobierno ha ganado el Sí, pero ese triunfo aparente en las urnas, aún no ha sido refrendado en la práctica.

Reforma Constitucional © Cubasí
Reforma Constitucional Foto © Cubasí

Este artículo es de hace 5 años

He escuchado las noticias. Dicen que el voto por el Sí a la constitución prevaleció sobre el NO. Era un resultado esperado. Se dice que el pueblo sabe mucho. Y el pueblo ya había dicho “eso ya está aprobado” sin que la constitución hubiera sido sometida a referendo alguno. Y lo dijo el soberano, acostumbrado a ver lo que sucede en situaciones como ésta. Pero se impone una pregunta elemental: ¿Después del sí, ¿qué?

“Todo lo que sucede conviene” y “no hay mal que por bien no venga” eran los dos refranes preferidos de mis padres para aceptar con optimismo lo que pudiera parecer un evento vital adverso en nuestras vidas. Y esos refranes son perfectamente aplicables a lo sucedido con la votación del referendo pues este resultado demuestra que los cubanos residentes en la isla aún confían en la revolución.

Pero son mucho menos los que confían si se les compara con otras épocas cuando la revolución y sus líderes eran capaces de entusiasmar a las masas. Y son muchos más los que hemos dejado de confiar y de entusiasmarnos, si se nos compara con esos momentos históricos.

Las ventajas que tiene el voto por el NO es que la población que eligió hacerlo de esa manera, tiene una crítica realista de la gestión gubernamental, de la cual no espera cambios favorables de ningún tipo. “Dejad toda esperanza fuera” es un magnifico recurso para no tener esperanza alguna y aceptar como lógico y sensato lo que no lo es.

Sin embargo, la excesiva propaganda gubernamental por el Si en los medios de comunicación buscaba, y es muy posible que lo haya logrado, crear expectativas favorables al voto positivo en la población, cuyos niveles de información, aún son muy limitados para la mayor parte de ella.

Y serán, precisamente esos cubanos que votaron por la opción del Sí, quienes sentirán los efectos adversos en la vida cotidiana con mucha mayor intensidad que los que votamos No o los que no asistieron, pues han considerado que, refrendando la constitución, los dirigentes han de tomar mejores decisiones que alivien el estrés habitual que padecemos los cubanos, que disminuya la escasez de productos de primera necesidad y mejoren los servicios a la población, principalmente los relacionados con la salud y la producción de alimentos.

Los ciudadanos cubanos que votaron Si, no han tenido en cuenta que solamente ha sido un cambio nominal ya que los que eran presidentes del poder popular provincial antes del 24 de febrero ahora son gobernadores, pero siguen siendo los mismos funcionarios ineptos que siempre han sido, los mismos que continuaran tomando decisiones buenas para ellos, pero no para satisfacer las necesidades sentidas de la población.

Las personas que votaron SI, están necesitadas de observar los cambios que ellos esperan sin tener en consideración que las necesidades insatisfechas, además de poner a quienes las padecen en situación de vulnerabilidad, se caracterizan por la premura urgente de su satisfacción. José Martí dijo al respecto: “en pueblos como en hombres, la vida se cimienta sobre la satisfacción de las necesidades materiales” y sentenció, además: “los pueblos son niños que no tienen ojos para el futuro, sino para el presente”.

Y ello conllevara, en los que eligieron votar Si, la autocensura por haber votado por esa opción, el cuestionamiento de las supuestas ventajas de dicha constitución para los ciudadanos y la lógica decepción por no sentir satisfechas sus expectativas al refrendar esa carta magna.

Estos ciudadanos cubanos que votaron Si asumirán una postura social diferente y más radical que aquellos que votamos NO, pues al sentirse engañados y manipulados por la propaganda gubernamental con respecto a la constitución que ellos refrendaron, aparecerán los lógicos sentimientos de cólera, ira, irritabilidad que les conllevarán a responder con comportamientos vengativos de despecho y desprecio hacia todo lo que le simbolice o semeje a la autoridad, sin observar límites para hacerlo, por aquel refrán que sentencia “no hay peor cuña que la del propio palo”.

O pueden también sentirse desesperanzados, desmotivados y se den cuenta, definitivamente, que no se sienten capaces de seguir colaborando con un sistema que no les ha ofrecido ni les ofrecerá perspectiva alguna.

Para el gobierno ha ganado el Sí, pero ese triunfo aparente en las urnas, aún no ha sido refrendado en la práctica.

Como dijera un célebre personaje que consiguió sustituir a Mickey Mouse, Tribilin, el Pato Donald, Tom and Gerry en la preferencia de varias generaciones de niños cubanos: “Eso habría que verlo, compay”.

Sergio Andrés Pérez Barrero / Profesor Titular de Psiquiatría, Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría, y de la Red Mundial de Suicidiólogos. Asesor temporal de OMS/OPS para la prevención de suicidio en Las Américas.

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